Prueba de esfuerzo: ¿qué es y cómo se realiza?

Edith Sánchez · 8 febrero, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto el 2 febrero, 2020
La prueba de esfuerzo es un medio para diagnosticar posibles problemas cardíacos o hacer un pronóstico sobre los mismos. También mediante este examen se hace seguimiento a las enfermedades del corazón ya establecidas.

La prueba de esfuerzo es un examen sencillo y no invasivo que se realiza para evaluar la reacción de nuestro cuerpo al ejercicio físico. El objetivo general es el de observar la respuesta y la forma como se adapta el cuerpo a las exigencias derivadas de un esfuerzo físico.

Este tipo de exámenes son cada vez más comunes en el mundo actual, ya que aportan información valiosa sobre el estado de salud y las capacidades de una persona. La prueba de esfuerzo se realiza tanto con fines diagnósticos como con fines pronósticos.

Es recomendable que las personas se practiquen una prueba de esfuerzo antes de iniciar una rutina de ejercicios o el entrenamiento de un deporte. Dependiendo de las circunstancias, el ejercicio y/o el deporte pueden eventualmente agravar patologías ocultas o generar unas nuevas.

¿Qué es la prueba de esfuerzo?

La prueba de esfuerzo es un examen de resistencia física mediante el cual se hace un monitoreo sobre el organismo durante la realización de diversos ejercicios físicos. El objetivo es evaluar la forma como responde el corazón a la actividad física.

Esta prueba también recibe el nombre de ergometría. Muchas patologías cardíacas no presentan ningún síntoma mientras la persona está en reposo, haciéndose evidentes cuando se le exige un trabajo más fuerte. Esta exigencia puede simularse con el ejercicio.

La prueba de esfuerzo permite detectar si hay algún tipo de problema cardíaco, o hacerle un seguimiento al paciente que ya lo tiene diagnosticado. La información resultante ayuda a elaborar un pronóstico frente al desempeño del corazón, y evaluar la eficacia de un tratamiento si lo hay.

prevenir una cardiopatía
La prueba de esfuerzo puede detectar una cardiopatía silente, es decir, sin síntomas evidentes

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Para qué se lleva a cabo

Las pruebas de esfuerzo se realizan tanto en personas sanas como en aquellas que ya presentan alguna patología cardíaca. Este examen se emplea para diagnosticar enfermedades coronarias o arritmias. También para determinar el nivel de riesgo de ataque al corazón o de alguna patología grave. Así mismo, para establecer qué nivel de ejercicio es seguro para cada persona.

Por lo general, este tipo de examen se ordena en las siguientes circunstancias:

  • Cuando hay síntomas de una reducción del flujo del sangre al corazón. Estos pueden ser: dolor de pecho, dificultad para respirar, latidos irregulares, taquicardia.
  • Cuando hay riesgo de enfermedad cardíaca. Este es mayor en quienes padecen diabetes o tienen antecedentes familiares de cardiopatías.
  • Para evaluar una patología o tratamiento. Se lleva a cabo en quienes han tenido un ataque cardíaco, han pasado por una cirugía del corazón o adelantan algún tipo de tratamiento para enfermedades cardíacas.
  • Al empezar un programa de ejercicio. El examen permite evaluar el riesgo potencial del mismo.

Cómo se realiza la prueba de esfuerzo

La prueba de esfuerzo toma aproximadamente una hora, incluyendo el tiempo de preparación. Lo primero que se hace es colocar unos parches adhesivos -o electrodos- en el pecho, los brazos y las piernas. Estos se conectan mediante cables a una máquina que elabora un electrocardiograma.

Así mismo, se coloca un brazalete que monitorea la presión arterial durante la prueba. A quienes no hacen ejercicio regularmente se les aplica un medicamento por vía intravenosa. Tras ello, es posible que se sienta la cara caliente, dificultad para respirar o dolor de cabeza.

Lo que sigue es comenzar a hacer ejercicios en una cinta o una bicicleta fija. Se comienza despacio y poco a poco irá aumentando el grado de dificultad. Es posible que se le solicite al examinado que respire a través de un tubo durante la prueba para evaluar la función respiratoria.

La prueba continuará hasta que se consiga el objetivo prefijado, o hasta que aparezcan síntomas que impidan continuar con la misma. Luego, el paciente tendrá que permanecer quieto y después acostarse, siempre con los monitores colocados. El médico indicará cuándo la prueba ha finalizado.

Prueba representando practicar ejercicio con insuficiencia cardíaca
Para los deportistas es beneficioso realizarse una prueba de esfuerzo

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Aspectos a tener en cuenta

Las pruebas de esfuerzo son seguras, pero no se recomiendan en el caso de las mujeres embarazadas. Solo muy rara vez dan lugar a complicaciones como baja de la presión arterial, arritmias o ataque cardíaco. En muy contadas ocasiones se presenta una reacción alérgica ante el medicamento inyectado.

El médico debe señalar cómo debe prepararse el paciente para este tipo de prueba. Si no lo hace, lo adecuado es preguntarle por ello. Por lo general, solo se pide llevar ropa y zapatos cómodos y reducir la ingestión de alimentos unas horas antes del examen.

Es conveniente informarle al médico sobre cualquier fármaco que se esté utilizando. Algunos pueden alterar los resultados del examen. Este tipo de pruebas requieren de la firma de un consentimiento informado antes de practicarlas.

Montero, F. C., Peinado, P. B., & Zapico, A. G. (2002). Aplicación práctica de las pruebas de esfuerzo. Selección, 11(4), 202-209.