¿Puedo tener un hijo favorito?

Lucía Ramírez 13 julio, 2018
Para algunos padres es confuso separar entre amar y preferir a un hijo. Si tienes un hijo favorito, no te aflijas, esto es natural. Sin embargo, es vital no descuidar a los demás hijos.

Si tuviste uno o más hermanos, ¿recuerdas quién era el favorito de papá o mamá? Probablemente les hayas expresado esa inquietud. Curiosamente, su respuesta era algo así como: “no tengo un hijo favorito, a todos los quiero igual”. No obstante, sabías muy bien quién era el preferido.

Ahora que eres padre o madre, quizás te preguntes lo mismo: “¿puedo tener un hijo favorito?”. Tal vez ya lo tengas y te sientas un poco culpable por ello. Por tal motivo, en este artículo discutiremos si es posible tener un hijo favorito; cómo afecta a los padres y cómo afecta esta condición a los hijos.

¿Puedo tener un hijo favorito?

Aunque pueda ser duro, así es, los padres generalmente tienen un hijo favorito. Distintos expertos y estudios científicos confirman que, hasta cierto punto, es natural entre los seres humanos.

Hijo favorito con regalos.

Por ejemplo, en el artículo denominado “Enlaces recíprocos entre crianza diferencial, parcialidad recibida y autoestima: un estudio longitudinal de tres ondas”, los autores señalan que, de 384 parejas de hermanos, en promedio, el 30% de los padres y el 26% de las madres tratan a sus hijos por igual.

Lo anterior sugiere que, el 70% de los padres y el 74% de las madres sí demuestran tener a un hijo favorito. Pero, ¿a qué se deben estos sentimientos de preferencia?

La raíz de las preferencias

Existen distintas razones por las que los padres tienen un hijo favorito. Entre ellas están el lugar del orden de nacimiento, el género, la apariencia; el éxito académico o profesional, la compatibilidad de carácter, etc.

Sobre las razones, muy probablemente sea por las expectativas propias no cumplidas de los padres; aunque este hecho aún no está bien definido actualmente.

¿Es correcto tener un hijo favorito?

En primer lugar, tener un hijo favorito es un hecho condicionado por la naturaleza. Por lo tanto, no es tan malo a pesar de todo. De hecho, esto pudiera favorecer la competencia sana entre los hijos para ganar la aprobación y cariño de sus padres.

No obstante, favorecer a un hijo por encima de otros puede generar heridas psicológicas difíciles de sanar. Por ejemplo, al no reconocer el esfuerzo de los demás hijos pudiera verse afectada su autoestima, crear rivalidades entre ellos e incluso incrementar las posibilidades de sufrir depresión.

Hijos favoritos.

En conclusión, aunque tener un hijo favorito es natural y lógico, demostrar de manera evidente tal predisposición no es lo más sano ni correcto para los hijos.

Aunque no lo creas, los hijos conocen bien a sus padres y pueden percibir el trato desigual en la familia. Por tal razón, se debe manejar el favoritismo con mucho cuidado y sensibilidad.

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¿Qué puedes hacer para manejar el favoritismo apropiadamente?

Una de las mejores medidas que puedes llevar a cabo es la de hacerles sentir a tus hijos que los amas incondicionalmente a pesar de las diferencias; y, por encima de todo, confirmarles que ese sentimiento no va a cambiar a pesar del nivel de compatibilidad.

Igualmente, es importante reconocer el logro de todos los hijos de la misma manera que se le reconocería al hijo favorito. De hecho, se recomienda que los padres construyan relaciones con sus hijos sobre la base de aquello que resulte valioso e importante para ellos poniendo especial atención en no mostrar favoritismo.

Por otra parte, puede que tus hijos se hayan dado cuenta de que prefieres a uno de ellos. En este caso, es vital prestar atención a esta observación y tomar las medidas necesarias para corregir la situación.

Conflicto entre madre e hijo.

Asimismo, debes evitar la negación sobre el asunto. Si lo hicieras así, no solo aumentarías la mala percepción de los hijos, sino que además los dañarías emocionalmente.

Lo mejor sería disculparse y tomar en cuenta su sentir. Si ellos lo dicen es porque lo notan y les afecta. Por esa razón, trata de ser imparcial y atenderlos por igual.

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Reflexiones finales

Debemos dejar algo en claro, no porque la relación con uno de tus hijos sea mucho más estrecha que con los demás, significa que no los ames y que, a su vez, esto te convierta en un mal padre o madre.

Pero lo cierto es que, si queremos que nuestros hijos se desarrollen sanamente y vivan de manera plena, tenemos que ser imparciales. Muestra interés genuino en sus actividades favoritas y rota el favoritismo de manera constante.

En conclusión, sí puedes tener un hijo favorito, pero no debes dejar que esta predilección te robe la atención. Recuerda que el tiempo o el cariño que tus otros hijos necesitan de ti son esenciales para sentirse amados y protegidos.

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