Púrpura: síntomas y cómo se debe tratar

Raquel Lemos Rodríguez · 31 enero, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el biotecnólogo Alejandro Duarte el 27 diciembre, 2018
La púrpura es un trastorno que cursa con hematomas y sangrado tanto en niños como adultos. Hoy descubriremos a qué se puede deber esta enfermedad y cómo podemos tratarla.

La púrpura es un trastorno que también se conoce como púrpura trombocitopénica idiopática o trombocitopenia inmune. Se trata de un trastorno hemorrágico que se caracteriza por la destrucción plaquetaria por parte del sistema inmune. Aunque afecta tanto a adultos como a niños, es más frecuente en estos últimos.

Este trastorno es vírico y cuando afecta a los niños estos suelen recuperarse de esta enfermedad sin mayor problema. De hecho, en la gran mayoría de los casos no necesitan someterse a ningún tratamiento. Esta circunstancia cambia cuando la púrpura afecta a los adultos. Lo habitual, en estos casos, es que este trastorno les afecte a largo plazo y se convierta en una enfermedad crónica.

Por todo esto, hoy vamos a ver qué síntomas son los que alertan que estamos sufriendo esta enfermedad y qué maneras existen, en la actualidad, para tratar la púrpura con eficacia.

Síntomas de la púrpura

Cardenal púrpura
Los moratones o hemarragias frecuentes pueden ser indicativo de púrpura.

Es muy importante tener en cuenta que, al igual que otras enfermedades o trastornos, la púrpura puede ser asintomática. Dependiendo de la persona pueden aparecer o no la sintomatología que expondremos a continuación:

  • Cardenales: el hecho de que salgan con frecuencia y en exceso, aún sin habernos dado ningún golpe es señal de que podemos estar sufriendo esta enfermedad. Además, su color siempre es de color púrpura.
  • Petequias: este nombre hace referencia a un sagrado que aparece sobre la superficie de la piel en forma de sarpullido con manchas de color púrpura. Aunque puede salir en cualquier lugar del cuerpo, es característico que aparezcan en la parte baja de las piernas.
  • Sangrado en encías o nariz: si no tenemos ningún problema de vasos finos que nos haga sangrar por la nariz o gingivitis que provoque que nuestras encías sangren, puede que suframos trombocitopenia inmune.
  • Sangre en la orina y heces: en el momento en el que este síntoma aparece debemos descartar alguna posible infección de orina o problema en el colon. Para ello, realizarnos unos análisis es indispensable.
  • Flujo menstrual denso: aunque en algunos momentos del ciclo el flujo pueda aumentar en densidad, si esto es excesivo y es la primera vez que nos sucede, no está de más que acudamos al ginecólogo para que nos revise.

Independientemente de todos estos síntomas que puede ser más o menos alarmantes, dependiendo de la frecuencia y de la gravedad con la que aparezcan, es recomendable acudir al médico. Puede que aunque creamos que ese sangrado de encías sea debido a la placa que tenemos en los dientes, esto puede no ser cierto. Antes de suponer lo que nos sucede es mejor ponernos en manos del médico y que él nos dé el diagnóstico acertado.

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Tratamiento de la trombocitopenia inmune

Púrpura
Especiamente en adultos será necesario un tratamiento para evitar futuras hemorragias.

Como bien hemos ya señalado al principio de este artículo, los niños rara vez necesitan tratamiento. Solamente se les realizará un seguimiento en el que se comprobará cómo los síntomas van mejorando. En cambio, las personas adultas que sufran púrpura trombocitopénica idiopática deberán consumir determinados medicamentos para aumentar el recuento de sus plaquetas. En los casos más graves, se puede recurrir a la esplenectomía.

Lo medicamentos que se pueden suministrar, así como otro tipo de tratamientos para mejorar la púrpura en el caso de que afecte a un adulto y esta se vuelva crónica son los siguientes:

  • Medicamentos inhibidores del sistema inmunitario: ayudarán a aumentar el número de plaquetas. Una vez este llegue al número que el médico estime oportuno se irá reduciendo la dosis de estos medicamentos progresivamente.
  • Inyecciones de inmunoglobulina: se utilizan cuando los pacientes sufren un sangrado bastante crítico. Estas inyecciones aumentan el número de glóbulos rojos.
  • Transfusiones de concentrados de plaquetas: esa es una medida de urgencia cuando hay un sangrado incluso más abundante que el que comentamos en el punto anterior.

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Conclusiones

Este trastorno no es muy común, aunque sí es habitual que se confunda con otro tipo de patologías o enfermedades como bien hemos señalado previamente. Aunque en los niños suele desaparecer sin tratamiento, también es recomendable acudir a un médico ante la menor sospecha que pueden estar sufriendo púrpura. Un diagnóstico y seguimiento tempranos pueden evitar que los síntomas empeoren.

Esto es de suma importancia para los adultos que suelen pasar por alto la sintomatología asociada a este trastorno. Como consecuencia, pueden sufrir sangrados abundantes que les hagan acudir a urgencias de inmediato, lugar en el que les es diagnosticada la enfermedad.

¿Alguna vez te han diagnosticado púrpura? ¿Qué tratamiento fue el que te recomendaron? Esperamos que ante la alerta de algunos de los síntomas mencionados no lo dudes y acudas al médico de inmediato. Suponer no es una buena opción.

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