¿Qué beneficios obtenemos al dejar de fumar?

Yamila Papa Pintor·
30 Julio, 2020
Al dejar de fumar recuperamos el sentido del gusto y disfrutamos más de los sabores. Además, también nuestro olfato mejora y nos deshacemos del continuo olor a humo.

El tabaco es una de las principales causas de muerte en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de mil millones de personas podrían fallecer por culpa de esta adicción en el siglo XXI. Si bien es cierto que dejar de fumar no es una tarea sencilla, tampoco es imposible.

Si estás pensando en dejar de fumar, lee el siguiente artículo para enterarte de los beneficios que vas a obtener desde el primer minuto en el que dejes este hábito.

Mujer partiendo cigarro

Cambios importantes en el cuerpo al dejar de fumar

Cuando una persona decide dejar de fumar, lo primero que siente son los efectos de la abstinencia. Hay ganas de seguir fumando o bien de trasladar ese deseo a la comida o a la bebida. Para cada persona es diferente: en unos casos es más fácil de sobrellevar y en otros no.

El proceso es más complicado en quienes llevan fumando mucho tiempo (tal vez décadas) y en las personas que fuman muchos cigarrillos por día (más de 20).

La insistencia en dejar de fumar no es un capricho de los médicos, familiares, amigos o medios de comunicación. Está comprobado que una persona puede obtener muchas ventajas desde el momento en que decide dejar este hábito.

Los cigarrillos tienen una gran cantidad de compuestos tóxicos, que son dañinos para la salud. La nicotina genera dependencia y por eso es tan difícil dejar de fumar. Sin embargo, los beneficios de hacerlo son incontables, como lo señalan los expertos y también los exfumadores.

Los beneficios de dejar de fumar

Adiós a la tos crónica

La tos seca de fumador, que aqueja a la mayoría de las personas que consumen tabaco, comienza a desaparecer cuando se deja de fumar. Después de la primera semana sin tabaco, se comienza a sentirse que ya no hay necesidad de aclararse la garganta a cada rato y la tos empieza a desaparecer.

Una investigación llevada a cabo por un equipo británico y publicada en la Revista Nature señala que al dejar de fumar no solo comienza un proceso de regeneración en las vías respiratorias, sino que además se reduce significativamente el riesgo de que las células sufran mutaciones y se vuelvan cancerígenas.

No más olor molesto

Las personas que fuman no se dan cuenta del desagradable olor que desprende su cuerpo, su ropa, su cabello, su casa, su escritorio y todo lo suyo en general. Los fumadores “pierden” parcialmente el olfato o se acostumbran tanto al olor del tabaco que ya no lo reconocen.

Tras unas semanas sin fumar, los fumadores notan al instante quién tiene ese hábito cuando pasan a su lado. Lo bueno es que, poco a poco, recuperan la capacidad para disfrutar del aroma de una flor, una comida o un perfume.

Ahorro de dinero

Según el país y la cantidad de paquetes que se consumen por día, el fumador puede ahorrar una gran cantidad de dinero por mes, por año y durante su vida entera.

Según un estudio de Estados Unidos, un fumador promedio gasta unos 300 dólares en tabaco por mes. Haciendo la suma, son alrededor de 2500 dólares al año. Si multiplicamos esa suma por los años que la persona todavía tiene de vida (no los que ya pasaron, porque no tiene sentido), el ahorro es realmente significativo.

Mejora la productividad

Quienes fuman en su trabajo realizan muchos más “descansos” para ir a fumar que los que no lo hacen. 

Sabiendo esto, los jefes o dueños de empresas, sin duda, preferirán contratar a personas que no fumen. Por otro lado, si se trabaja por cuenta propia, también se pierde mucho tiempo productivo y “se quema” la vida fumando.

Hombre trabajando en casa por la noche

Mejor apariencia física, otro de los beneficios de dejar de fumar

Sin duda, el exfumador y quienes lo rodean notarán los cambios positivos en su apariencia. La piel recupera su hidratación y frescura; el aspecto de las uñas y del cabello será más saludable. Se reducen las manchas en los dedos, o en las manos, y en el rostro ya no habrá ese halo de vejez.

Una sonrisa reluciente

Al dejar de fumar, los dientes estarán más limpios y blancos; poco a poco, disminuye el tono amarillento que caracteriza la dentadura de los fumadores.

Además, al tocar los dientes con la lengua o los labios deja de percibirse esa textura rugosa, que antes no desaparecía aunque la persona se cepillara con mucha fuerza.