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Qué comer para dejar de estar tan cansados

Aunque no lo creamos, además de un sueño reparador, cuando estamos cansados nuestra alimentación también es determinante para aportarnos las energías necesarias para poder hacer frente a las tareas cotidianas
mujer bostezando

No importa cuánto duermas, qué actividades realices a diario o si te encanta lo que haces. Parece que nunca alcanzan las horas de sueño o la organización de la agenda.

Si últimamente sientes que los días son insuficientes para terminar tus tareas o que bostezas a cada rato, te recomendamos que leas el siguiente artículo. Tal vez el problema esté relacionado con tu alimentación.

Conoce qué deberíamos comer para dejar de estar tan cansados.

Dieta para dejar el cansancio de lado

El hecho de que te sientas exhausto todo el tiempo puede deberse a un exceso de trabajo, a una falta de sueño o a una alimentación desequilibrada (o una combinación de los tres).

Además de evitar el estrés y dormir 8 horas cada noche, te recomendamos que añadas estos alimentos a tu dieta:

Ver también: 9 alimentos para evitar el cansancio y el dolor de cabeza

1. Aliños naturales

Aliños naturales

La salsa de soja (con bajo contenido de sodio) y el miso son dos aliños que pueden darle más sabor a tus comidas y ayudarte a reducir el cansancio.

La primera se emplea en arroces, pastas o pescados y tiene muy pocas calorías. Ten cuidado con las cantidades porque puede aportar demasiada sal a tu organismo y aumentar la presión arterial.

El miso, por su parte, es una pasta que se obtiene al fermentar las judías de soja y se usa para condimentar guisos o sopas.

En cualquier caso te recomendamos que elijas versiones naturales y orgánicas compradas en dietéticas.

2. Café (en pocas cantidades)

No podemos abusar de la cafeína porque, si bien nos puede ayudar y reducir el cansancio, tiene contraindicaciones que no podemos dejar de lado.

El café puede ser un aliciente solo en ciertos momentos, pero además de él, existen otros alimentos que elevan el estado de ánimo y la capacidad para concentrarnos.

Por ejemplo, el chocolate o el té. Si consumes más de lo adecuado los efectos adversos pueden ir desde el dolor de cabeza a la ansiedad, pasando por el insomnio o el nerviosismo.

3. Sal marina y algas

Algas

Ambos alimentos son sanos y nos sirven para evitar que el cansancio nos gane la jugada.

Quizás las algas no sean de tu agrado, pero siempre se las puede combinar con otras comidas (por ejemplo, el arroz) y aderezarla de manera tal que pierda su sabor concentrado.

La sal marina o la sal rosa son dos buenas opciones para reducir los daños causados por el sodio y que se convierten en falta de energía en el día a día.

4. Frutas frescas

Una manzana, una naranja o una pera son tentempiés y postres perfectos si nos sentimos desganados. Las frutas en general nos aportan minerales, vitaminas, fibras y mucha agua.

Además, al tener hidratos de carbono simples se convierten fácilmente en glucosa (que aumenta la energía).

Los jugos naturales también son una excelente idea. Se recomiendan antes de hacer deporte o durante jornadas demasiado intensas en el trabajo o estudio.

5. Semillas

Semillas

Un puñado de semillas de chía, sésamo o calabaza en el desayuno nos puede dar la energía que estamos necesitando para afrontar el día. Combinan muy bien en batidos, yogures o jugos naturales.

Las semillas de chía, por ejemplo, estabilizan el sistema nervioso y las de sésamo favorecen la síntesis de las endorfinas. Por lo tanto, no las subestimes a partir de ahora.

6. Yogur

Es un lácteo perfecto para consumir si estamos a dieta, si queremos alimentarnos bien o “cumplir” con la dosis de calcio diaria.

Además podemos elegir tantos sabores que nunca nos aburriríamos… y menos aún si lo combinamos con avena, pasas de uva, almendras o semillas de chía.

El yogur aporta saciedad y evita que nos sintamos cansados.

7. Cereales integrales

Cereales integrales

El arroz, la cebada o la quinoa son tres ejemplos de cereales integrales que merece la pena consumir si queremos estar menos cansados y rendir más.

Esto se debe a que contienen una buena dosis de hidratos de carbono que se transforman en energía apenas ingresan al cuerpo. La buena noticia, además, es que sacian más el apetito que las harinas refinadas.

8. Verduras crudas

La zanahoria, el apio y el tomate son verduras que solemos comer en verano o cuando hace calor. Sin embargo, cuando llega el invierno, buscamos comidas más saciantes, grasosas u “opulentas”.

Debemos tratar de ingerir vegetales crudos en ensaladas cuando hace frío. ¡Porque nos llenan de energía! Para no aburrirte, puedes cocinarlas al vapor o saltearlas con muy poco aceite de oliva.

9. Frutos secos

frutos secos

Al igual que sucede con las semillas,  los frutos secos son perfectos para media mañana o tarde, cuando pensamos que nuestra gasolina se está acabando y no podemos mantener los ojos abiertos o dejar de bostezar en la oficina.

Con un puñado de almendras, nueces o anacardos será suficiente.

¿Quieres energía adicional? Entonces mezcla con alguna fruta (por ejemplo manzana), avena y jugo de naranja. Un desayuno nutritivo y energético 100% natural.

Te recomendamos leer: 7 razones por las que debes ingerir frutos secos

10. Pescado

Es verdad que el pescado no sacia el apetito por mucho tiempo, pero sí que nos aporta varios nutrientes (como los ácidos grasos Omega 3) que se transforman en combustible y reparan tejidos.

Además el pescado evita que las proteínas consumidas se conviertan en grasa.

No te olvides de beber mucha agua, ya que, en ocasiones, la falta de hidratación se convierte en cansancio y desgana. ¡Los dos litros al día no son capricho sino necesidad!