¿Qué dice de tu personalidad que te muerdas las uñas?

La onicofagia aparece entre los 10 y los 18 años y suele responder a patrones de ansiedad. Las personas que se muerden las uñas lo hacen de forma automática e inconsciente. ¿A qué puede deberse este hábito?

Este hábito nervioso es muy habitual y está relacionado con las emociones. Hay algunas personas a las que esta conducta las acompaña toda la vida, y otras en las que aparece en ciertos períodos de estrés o ansiedad. ¿Qué puede indicar que te muerdas las uñas?

La persistencia del mal hábito

La repetición continua de morderse las uñas es el problema que vamos a abordar en este artículo. Algunas personas tienen un serio desequilibrio y no pueden llevar a cabo ninguna actividad debido a que sus dedos siempre están en la boca. Cuando esto ocurre, se lo denomina onicofagia.

Esto va más allá de algo estético, que de por sí ocasiona cierta vergüenza al mostrar las manos en mal estado. El 50% de la población, en mayor parte, mujeres, padece este problema; se trata de una costumbre que aparece entre los 10 y los 18 años de edad y que puede extenderse toda la vida.

La mayoría de las personas que realizan tratamientos locales para dejar de comerse las uñas fracasan. ¿El motivo? Hay muchas posibilidades: ansiedad, nervios, depresión, estrés, aburrimiento, problemas o tristeza, entre otras.

Comerse las uñas

La causa principal de morderse las uñas es la falta de consciencia. Las personas no se dan cuenta de lo que están haciendo hasta que alguien se los hace notar o bien hasta que se lastiman. Entonces, podría decirse que la onicofagia es una respuesta automática a un problema, un escape, una manera de evadir o expresar los sentimientos.

Aquellos que forman parte del entorno de la persona también están implicados. Si bien al principio pueden indicarle que está mal morderse las uñas, luego lo verán como algo normal y harán caso omiso a la situación.

Por su parte, quien padece onicofagia está acostumbrado a comerse las uñas y relaciona ciertas actividades con este hábito. Por ejemplo, suelen hacerlo al mirar televisión, leer, hablar por teléfono, etc.

¿Qué puede indicar que te muerdas las uñas?

Los psicólogos han confeccionado una lista con las principales causas de la onicofagia. Presta atención, porque pueden estar demostrando cómo es tu personalidad.

Intranquilidad

Cuando estamos estresados, con muchos problemas o ansiosos, es más probable que nos comamos las uñas. La necesidad de buscar una manera de escaparse de la situación nos hace padecer onicofagia. En estos casos, morderse los dedos tiene un efecto calmante en el sistema nervioso.

Unas quebradizas

Aburrimiento

El hecho de no estar haciendo nada en particular, la inactividad y el aburrimiento también son causas para morderse las uñas. El hábito de comerse las uñas es una vía de estimulación para el sistema nervioso, que ayuda, por ejemplo, a no quedarse dormido.

Perfeccionismo

Las personas que se muerden las uñas pueden pasar muchas horas al día mirándose las manos y examinando que no quede ni una mínima irregularidad en sus dedos. Si esto ocurre, enseguida intentan pulirla. Es bueno saber también que este hábito causa problemas en los dientes, las manos y la piel.

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Imitación

Muchos niños que se muerden las uñas la hacen al ver a sus padres con el mismo mal hábito. En el caso puntual de pacientes de hasta 18 años, la aparición de la onicofagia se debe al trastorno por ansiedad, o también por tics, hiperactividad o trastorno obsesivo compulsivo.

Uñas

Causas psicosomáticas

Son muchos los casos de personas que se muerden las uñas para provocarse dolor o autolesionarse. Esto puede aparecer en familias violentas, como respuesta a una crianza demasiado severa o como una manera de llamar la atención.

Emociones

La timidez y la baja autoestima, así como también el dolor por un divorcio o la muerte de un ser querido, pueden derivar en onicofagia. El hábito puede llegar a desaparecer si la persona se siente más segura y confiada de sí misma y del entorno.

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Niños con onicofagia: qué saber

La onicofagia es un trastorno nervioso que limita la ansiedad pero, al mismo tiempo, trae consecuencias negativas, tanto para su cuerpo como para su autoestima.

Son diversos los factores que pueden llevar a un niño a morderse las uñas y a que esto se convierta en un acto inconsciente, reflejo y automático. Los niños no se dan cuenta de que se están produciendo un daño y, con el paso del tiempo, es muy difícil abandonar este hábito.

Los pequeños que tienen problemas en la escuela, como pueden ser maltratos por parte de los compañeros, mal rendimiento o trastornos de aprendizaje, así como aquellos que viven en un entorno poco saludable, tienen más probabilidades de tener onicofagia.

Madre con su hija tratando su ansiedad por separación

Ante situaciones de estrés, nerviosismo, angustia o insatisfacción personal, los pequeños recurren a morder sus uñas como una manera de escapar de esa situación. Si bien no es un problema grave si se trata a tiempo, es conveniente saber que, si aparece en niños menores de 10 años, podemos optar por la asistencia psicológica.

Por lo general, este mal hábito se abandona cuando les da vergüenza mostrar sus manos o, en el caso de las niñas, cuando se centran más en su apariencia. Por lo general, esto ocurre a los 13 años, aproximadamente.

Debido a estas razones, la onicofagia está relacionada con los problemas sociales. La raíz del hábito es que los pequeños se sienten tristes por algo en particular y se aíslan del resto, mientras que comienzan a morder sus uñas. Esto se convierte en un círculo vicioso, ya que no tener las manos bonitas los vuelve aún más introvertidos.