¿Qué es el dolor torácico?

5 noviembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Leonardo Biolatto
Se considera dolor torácico a todo aquel dolor que se localiza entre el cuello y el abdomen. Sus causas son muy variadas y, básicamente, pueden ser cardiológicas o no cardiológicas. En este artículo te describimos sus características y de dónde puede provenir.

El dolor torácico, para ser catalogado como tal, debe ubicarse en la zona anterior del tronco del cuerpo humano. Precisamente, debe sentirse en algún área entre el cuello y el abdomen. Algunos lo describen como dolor, otros como molestia. También puede ser interpretado como una opresión en el pecho.

Este dolor torácico puede provenir de cualquier estructura que se halle en el tórax. Puede ser un dolor originado en un órgano, como el esófago, o en la pared torácica, desde los músculos, costillas o nervios. Y es posible que se irradie, extendiendo el dolor al cuello, a los miembros superiores o, incluso, hasta el rostro.

En ciertas ocasiones, el dolor torácico comienza como un dolor en la espalda y se siente primero en la parte posterior. Eso dependerá del origen puntual de la patología que genera dolor. De todas maneras, para ser considerado del tórax, debe manifestarse en el frente.

Es un dolor al que la gente teme mucho. Inconscientemente, siempre se asocia con una problemática cardiaca; de ahí el temor. Aproximadamente, el 5 % de las consultas en los servicios de urgencias se atribuyen al dolor torácico. En pediatría es menos frecuente, constituyendo menos del 1 % de consultas de urgencia en esa edad.

Causas orgánicas de dolor torácico

El dolor torácico suele ser dividido en dos grandes grupos: el de origen cardiaco y el de origen no cardiaco. Esto permite a los médicos diferenciar rápidamente entre aquel dolor que requiere atención urgente, de aquel que puede manejarse con menos celeridad.

Vamos a enumerar primero las causas de dolor torácico cardiaco y luego algunos grupos de estructuras que pueden provocar dolor torácico no cardiaco.

Origen cardiovascular

  • Enfermedad isquémica: el dolor torácico es el signo fundamental de las anginas de pecho y del infarto de miocardio. Es un dolor muy intenso, incapacitante, con sensación de opresión. Se localiza en el área cardiaca y se irradia a los miembros superiores y hasta el cuello. Representa una urgencia absoluta.
  • Ruptura aórtica: aunque la arteria aorta tiene una pared gruesa que soporta altas presiones, puede romperse. Es una situación clínica infrecuente que se denomina disección aórtica y provoca dolor intenso. También requiere atención de urgencia.
  • Pericarditis: la membrana que recubre el corazón se llama pericardio. Por diversas circunstancias, puede acumular líquido e inflamarse, produciendo pericarditis. La pericarditis se expresa con un dolor torácico que puede ser intermitente y suele cambiar según la posición.

Dolor torácico pulmonar

  • Neumonía: la infección de los pulmones con agentes microbianos es causa de dolor torácico. El dolor puede ser continuo e intensificarse con la tos o con el movimiento respiratorio. En general, es un dolor en un costado, coincidiendo con la zona infectada.
  • Embolismo pulmonar: las arterias y venas del sistema respiratorio pueden taparse con coágulos en un cuadro denominado embolia pulmonar. Esos coágulos pueden estar formados en el mismo pulmón o provenir, a través de la circulación, de otras partes del cuerpo. Es una situación de suma urgencia también.
  • Neumotórax: así como el corazón está rodeado por el pericardio, los pulmones están rodeados por la pleura. Si el espacio virtual que forma la pleura se llena de aire se denomina neumotórax. Es muy doloroso, además de acompañarse de síntomas como la disnea.
  • Pleuritis: la pleura es plausible de inflamación. Esto es la pleuritis o pleuresía. Como en la pericarditis, el dolor es intermitente y puede variar con los cambios de postura.
dolor torácico
El dolor torácico de origen esofágico suele presentarse en el centro del pecho, a veces como una corbata

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Dolor originado en el aparato digestivo

  • Espasmo esofágico: el esófago recorre el centro de tórax para comunicar la boca con el estómago. Como se trata de un órgano hueco cuya pared es muscular, puede sufrir espasmos. En el espasmo, el esófago se cierra sobre sí mismo produciendo dolor torácico e impidiendo el paso de los alimentos.
  • Gastritis: aunque el estómago se localiza más abajo, algunas veces la gastritis y la dispepsia manifiestan el dolor hacia arriba, en el tórax. La gastritis no presenta solo dolor, sino que suele acompañarse de signos digestivos, como eructos, reflujo y náuseas. El dolor torácico del reflujo gastroesofágico se siente como una corbata dolorosa en el centro del pecho.
  • Litiasis biliar: si la vesícula biliar tiene cálculos, aunque el dolor habitual sea abdominal, puede repercutir en el tórax. De acuerdo a la posición anatómica de la vesícula y a la posición de las piedras biliares, algunos pacientes perciben el dolor cólico en la región pulmonar derecha y hasta en el hombro derecho.
electrocardiograma
El electrocardiograma es una de las pruebas que se realizan ante un dolor torácico

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Otras causas de dolor torácico

Como bien dijimos, además de los órganos del tórax y del abdomen, otras estructuras y otras situaciones pueden generar dolor torácico. Siempre será necesario descartar los orígenes más graves del dolor, antes de pasar al diagnóstico de las otras causas que pueden tratarse con menor urgencia.

Entre estas causas tenemos:

  • Causas de origen psicógeno: el ataque de pánico, por ejemplo, en el que el dolor proviene de la psicología y no de la anatomía. Hay una sensación de opresión y molestia en el tórax que no responde a un órgano ni a su mal funcionamiento.
  • Costocondritis: es la inflamación del cartílago que une las costillas al esternón. Puede provenir de un esfuerzo o un traumatismo, aunque no siempre. Su tratamiento es muy fácil con antiinflamatorios y frío local.
  • Mialgias: los músculos intercostales que forman la pared torácica pueden doler, ya sea por distensiones, desgarros, hematomas de un traumatismo o inflamaciones. En general, también el tratamiento se lleva a cabo básicamente con antiinflamatorios.
  • Neuritis: los nervios que transcurren entre las costillas se pueden inflamar y ser origen de dolor torácico. Un ejemplo clásico es el herpes zóster, en el que la infección viral se manifiesta como un dolor intenso y quemante que recorre el trayecto del nervio afectado.
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