¿Qué es el alzhéimer? ¿Cómo afecta la nutrición en la enfermedad?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por la médico Maricela Jiménez López el 29 mayo, 2019
Sebastián Castaño · 29 mayo, 2019
Dado que no se conocen sus causas y no tiene tratamiento, es importante que evitemos los factores que puedan acelerar la enfermedad. Es esencial llevar una vida sana y practicar ejercicio.

El alzhéimer es un trastorno neurodegenerativo y multifactorial. Esta es, por otra parte, la principal causa de demencia senil. Una enfermedad cruel para la que, de momento, no se ha encontrado cura, ni tan siquiera se han descubierto fármacos capaces de detener su avance.

En esta enfermedad, el deterioro cognitivo está directamente relacionado con la pérdida de la sinapsis neuronal, es decir la unión entre neuronas. Aún no se ha descubierto el porqué de esta pérdida, pero sí que es un proceso que aparece tempranamente dentro del desarrollo de la enfermedad.

Las membranas neuronales están compuestas de un tipo específico de lípidos. Son los llamados fosfolípidos, los cuales están formados por procesos biológicos que se desarrollan en el cerebro y que son dependientes de algunos nutrientes como el omega-3 y la uridina entre otros.

Este fosfolípido también puede ser incrementado por otras vitaminas y antioxidantes que mejoran la disponibilidad de los nutrientes clave. Para tratar de reducir el avance de la enfermedad, se recurre a ciertos inhibidores que frenan la descomposición de la acetilcolina.

Una enfermedad cada vez más diagnosticada

Mujer con alzhéimer haciendo ejercicios

Se cree que en el mundo existen por lo menos 36 millones de personas con esta enfermedad. Y la realidad es que el número parece ir en aumento. El factor mayor de riesgo, sin duda alguna, es la edad. Los datos señalan que la mayoría de los pacientes de alzhéimer son personas de más de 65 años.

La genética tiene mucho que ver en el desarrollo de la enfermedad. Pero hay otros factores asociados. Entre ellos, se pueden mencionar haber tenido traumatismos craneoencefálicos, el tabaquismo, alcoholismo, hipertensión arterial y la dieta. Cada uno de estos factores deben ser estudiados cuidadosamente.

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Los síntomas del alzhéimer

Las etapas de esta enfermedad afectan a cada paciente de manera muy diferente. Sin embargo, se pueden notar signos que hacen inconfundible el daño que se está presentando. El síntoma mas recurrente suele ser la pérdida de la memoria. Los pacientes pueden olvidar palabras, nombres y objetos, entre otras cosas.

Estos síntomas en las primeras etapas de la enfermedad pueden no ser demasiado notorios. Es muy fácil confundirlos con los olvidos que se consideran ‘normales’ cuando se llega a cierta edad.

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Sin embargo, se deben tener en cuenta otros signos importantes. Signos como puede ser el hecho de confundir lugares conocidos. O como frecuentes cambios de humor, la demora para realizar tareas diarias o el olvido con demasiada frecuencia de eventos recientes.

Rápidamente, los síntomas se vuelven más recurrentes. Y, además, aparecen otros nuevos, como repetir varias veces las mismas cosas, preguntar lo mismo una y otra vez o llegar a no reconocer a los propios familiares.

Cuando la enfermedad llega a su máxima expresión, el cerebro se ve afectado en todas sus funciones. Se llega incluso al grado de tener incontinencia y pérdida de toda funcionalidad.

La nutrición importa

Mano de mujer con alzhéimer

Investigaciones recientes han demostrado que los niveles de algunos nutrientes son mucho más bajos en pacientes con esta enfermedad que en personas sanas. Nutrientes como los ácidos grasos omega-3 y ciertas vitaminas.

Sin embargo, esto no quiere decir que consumiendo estos nutrientes estemos exentos de sufrir de alzhéimer. Hasta el momento no se conoce ningún tipo especial de alimentación que prevenga esta enfermedad.

A pesar de ello, se han realizado estudios que apuntan que la dieta recomendada para reducir riesgos cardiovasculares, rica en antioxidantes, también puede ser beneficiosa para retardar el avance de los síntomas de la enfermedad.

Una dieta rica en frutas y verduras, toda clase de pescados y baja en azúcares y almidones puede favorecer la reducción síntomas. A pesar de ello, hay que ser conscientes de que la alimentación no previene la enfermedad como tal.

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