¿Qué es el ejercicio físico oncológico?

29 enero, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por la farmacéutica María Vijande
Los estudios que se han realizado a lo largo de los años demostraron los beneficios del ejercicio físico en la calidad de vida de los pacientes que padecen cáncer.

El ejercicio físico oncológico es aquel ejercicio pautado y controlado por un profesional que se realiza con el fin de reducir o prevenir los efectos secundarios de los tratamientos para el cáncer. Se trata de un plan de entrenamiento individualizado que, por sus efectos globales en el organismo, mejoran la salud, la calidad de vida y la supervivencia de las pacientes.

De esta manera, el ejercicio físico oncológico presenta 4 características principales:

  • Está desarrollado y supervisado por un profesional
  • Es individualizado para las necesidades de cada paciente
  • Se adapta a cada nivel
  • Basa sus fundamentos en la evidencia científica

Existe una amplia evidencia que sugiere que el ejercicio físico regular reduce el riesgo de varias formas de cáncer. Entre otros, se reduce la incidencia del de mama, colon, próstata y endometrio. En concreto, la actividad física regular de moderada a alta intensidad se asocia con un menor riesgo para desarrollar cáncer en hasta un 24%.

El estudio científico del ejercicio físico oncológico

Fue en la década de 1980, y posteriormente en la década de 1990, cuando se empezaron a plantear los posibles efectos beneficiosos del ejercicio físico en el tratamiento contra el cáncer. Durante estos años se realizaron los primeros estudios sobre el efecto del ejercicio físico en la reducción de comorbilidades oncológicas y el mal efecto de la inactividad o sedentarismo.

Más adelante, a principios del año 2000, se desarrollaron estudios sobre el efecto del ejercicio físico y la supervivencia en pacientes con un tipo de cáncer concreto: el cáncer de mama. También se hicieron estudios para conocer el efecto del ejercicio físico oncológico en los biomarcardores que afectan a la evolución del cáncer, así como para conocer el efecto del mismo en el microambiente tumoral en modelos animales y en pacientes con cáncer.

Durante los inicios de este siglo se han publicado las primeras guías sobre este tipo de ejercicio físico. Se desarrollaron grandes revisiones que determinaron el beneficio del ejercicio físico en la calidad de vida de los pacientes con esta enfermedad.

el ejercicio físico oncológico

¿Cuáles son los beneficios de este tipo de ejercicio físico?

Gracias a todos los estudios que se han realizado a lo largo de los años, se ha podido confirmar, tal y como comentábamos, el beneficio físico en la calidad de vida de los pacientes que padecen cáncer. En estos estudios se demostró que tener un plan específico de ejercicio físico puede fortalecer el sistema inmunitario, así como aumentar la supervivencia y mejorar la función cardíaca.

Otros beneficios asociados a esta práctica son:

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Ejercicio físico oncológico y cáncer de mama

Centrándonos en el cáncer de mama, que fue uno de los más estudiados al respecto, se notó que el ejercicio regular:

  • Mejora la capacidad funcional
  • Aumenta la densidad mineral
  • Incrementa el rango de movilidad del hombro
  • Ayuda al soporte psicológico durante el tratamiento
  • Sostiene los niveles de hemoglobina

El ejercicio podría, igualmente, mitigar los síntomas y los efectos adversos de la quimioterapia y radioterapia, reduciendo la trombocitopenia, la diarrea, el dolor y las estancias hospitalarias.

ejercicio físico y cáncer de mama
Uno de los cánceres más estudiados en su relación con el deporte ha sido el de mama

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Mecanismo de acción del ejercicio en el cáncer

 

Los estudios sobre los mecanismos por los cuales el ejercicio podría actuar en estos pacientes son escasos. La mayoría de ellos describen su efecto a través de modificaciones en el crecimiento tumoral, que conseguiría por:

  • Modificación de la vascularización y la perfusión sanguínea
  • Estimulando el sistema inmune
  • Cambiando el metabolismo del tumor
  • Disminuyendo sustancias internas: factores de crecimiento de insulina o marcadores inflamatorios.

Conclusión

En definitiva, es importante realizar ejercicio físico durante el tratamiento contra el cáncer, adaptando la intensidad a la necesidad de cada etapa. Si se posee una vida activa previa al desarrollo de la enfermedad, entonces será mucho más fácil.

Esto ayudará a mantener la independencia física y a mejorar tanto la capacidad cardiovascular como la calidad de vida de los pacientes que se están sometiendo a tratamientos tan agresivos. Recordemos que este ejercicio debe estar supervisado siempre por un equipo profesional que entienda del tema.

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