¿Qué es el feedback negativo?

Andrea Flores 14 diciembre, 2017
El feedback o procesos de retroalimentación son mecanismos de control de sistemas con los que se regula el correcto funcionamiento de un organismo cuando se ve afectado por estímulos externos.

La palabra feedback viene del inglés y significa literalmente retroalimentación. En el ámbito de la medicina, los procesos fisiológicos de este tipo son muy comunes. Se trata de un mecanismo de control por el cual un elemento de un sistema influye en la regulación de ese mismo sistema. Por ejemplo, cuando los niveles de glucosa en sangre son muy elevados el páncreas secreta insulina, hormona que facilita la absorción de glucosa por parte de las células. De este modo, los niveles de glucosa en sangre disminuyen.

¿Qué es la homeostasis?

El conjunto de procesos fisiológicos de tipo feedback o retroalimentación participan en la gran mayoría de mecanismos relacionados con la homeostasis. Entendemos homeostasis como la capacidad que tiene cualquier organismo de mantenerse estable frente a cambios.

Estos cambios o estímulos pueden ser recibidos tanto del medio externo como del medio interno (dolor, crecimiento, etc.). Fundamentalmente, todos estos mecanismos son gestionados y controlados por el sistema nervioso y el sistema endocrino.

En todos los sistemas homeostáticos encontramos una estructura o partes constantes. Los receptores son los que reciben los estímulos (internos, externos) y envían la información hasta el Sistema Nervioso Central (SNC).

Este sistema también es conocido como centro de control, pues recibe y analiza los datos (estímulos) y elige la respuesta más adecuada para ellos, que será ejecutada por los sistemas efectores del organismo. La respuesta puede aparecer en forma de movimiento (sistema muscular) o de secreción de hormonas (sistema endocrino).

En definitiva, estos procesos de feedback o retroalimentación participan en ciertas reacciones químicas, alterando y modificando sus resultados según sea necesario. A través de ellos se regulan, por ejemplo, los niveles de determinadas hormonas y se desencadenan otras reacciones. Según la forma en la que ejerzan control sobre el sistema, podemos distinguir entre feedback o retroalimentación positiva y feedback o retroalimentación negativa.

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Feedback positivo

Feedback positivo

En el feedback o retroalimentación positiva se desencadenan más reacciones químicas (suelen ser similares), potenciando el estímulo inicial. Podríamos identificarlo con los “círculos viciosos” y se detiene gracias a la acción de un agente externo que interviene de forma directa en el sistema. Son las reacciones menos utilizadas en la homeostasis por su efectividad reducida.

La encontramos, por ejemplo, en los procesos de coagulación sanguínea. Los factores de coagulación estimulan otras reacciones y obtenemos finalmente una sobreproducción de fibrina. Las plaquetas se depositan sobre las estructuras en forma de red de la fibrina, evitando la pérdida de sangre.

Feedback negativo

Por el contrario, los procesos de feedback o retroalimentación negativa tienen como objetivo contrarrestar o neutralizar ciertas reacciones químicas. En ocasiones, actúa disminuyendo un factor que ha aumentado o disminuido de forma indebida. Es el mecanismo que aparece con más frecuencia durante los procesos homeostáticos debido a sus características y efectividad. Encontramos este conjunto de sistemas en:

  • Mantenimiento de la temperatura corporal (termorregulación)

    ¿Cuándo se considera grave una temperatura corporal alta

Ante el calor, nuestra temperatura corporal se eleva y sudamos. Cuando el sudor se evapora se lleva consigo el exceso de calor del cuerpo y recuperamos las condiciones normales de temperatura (dejamos de sudar después de esta regulación).

Por otra parte, si nos encontramos en un medio frío nuestros músculos empiezan a tiritar. Al contraer los músculos liberamos energía en forma de calor, recuperamos la temperatura corporal adecuada y dejamos de tiritar. En conclusión, las reacciones de feedback o retroalimentación negativa funcionarían como un termostato en nuestro cuerpo.

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  • Digestión

Tras la ingesta de alimentos y su procesamiento, el nivel de glucosa en sangre aumenta de forma considerable. Para reducir esos niveles, el páncreas libera insulina a este medio, esta hormona permite a las células acceder a esa gran cantidad de azúcares. Finalmente, los niveles de azúcar en sangre disminuyen, cumpliendo el objetivo del mecanismo. Una vez alcanzado el nivel normal de azúcar en sangre, se deja de liberar insulina hasta la siguiente ocasión.

  • Regulación de la actividad tiroidea

    ultrasonidos-tiroides

En la zona central de nuestro cerebro podemos encontrar una serie de glándulas entre las que se encuentra el hipotálamo. Esta parte se encarga de producir una hormona, TRH, que estimula la secreción de otra hormona, TSH, en la glándula pituitaria o hipófisis. La TSH activa la producción de tiroxina en la glándula tiroidea o tiroides y circula hasta todos los tejidos de nuestro cuerpo. En este caso, la glándula pituitaria es capaz de controlar los niveles de tiroxina en sangre, aumentando o disminuyendo la producción de TSH.

  • Comportamiento a nivel psicológico

Encontramos también estos mecanismos a la hora de satisfacer nuestras necesidades básicas. Por ejemplo, cuando nuestro nivel de agua es más bajo de lo recomendado (deshidratación), nuestro cerebro transmite esa sensación de sed hasta los centros nerviosos.

Si ingerimos agua, esa sensación remite porque se deja de estimular el circuito de la sed, puesto que los valores se han regularizado y nuestro organismo puede volver a funcionar correctamente. Esto es un mecanismo de defensa para alertar al organismo ante una disminución de líquidos peligrosa para mantener la homeostasis.

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