¿Qué es el feedback positivo?

Los mecanismos de retroalimentación positiva son fundamentales para el mantenimiento de la homeostasis, sin embargo, si se descontrolan pueden generar multitud de perjuicios.

Los procesos de feedback o retroalimentación son un conjunto de mecanismos de control que participan en la homeostasis. La homeostasis es la capacidad que tiene nuestro cuerpo de mantener unas condiciones internas relativamente estables frente a cambios en las condiciones externas. Todos estos procesos son controlados y llevados a cabo por el sistema nervioso y endocrino.

En todos los procesos relacionados con la homeostasis podemos diferenciar distintas partes o componentes. El receptor se encarga de captar el estímulo ya sea externo o interno. El centro de control, el Sistema Nervioso Central (SNC), recibe la información, la procesa y decide la respuesta más adecuada para ella. Finalmente, el efector lleva a cabo la respuesta que puede ser controlada por el sistema muscular o el sistema endocrino.

Normalmente, los sistemas de feedback o retroalimentación modifican o intervienen en procesos químicos, alterándolos según sea necesario. Con ellos se regulan los niveles de determinadas hormonas, concentraciones de iones, etc. Diferenciamos dos tipos de feedback:

Feedback negativo

Feedback negativo

En el feedback o retroalimentación negativa se intenta equilibrar ciertos sistemas contrarrestando o reduciendo las consecuencias de ciertas reacciones. Es el proceso que encontramos con más frecuencia y el más importante para el control de la homeostasis. Participa, por ejemplo, en procesos relacionados con la regulación de la temperatura corporal: cuando hace frío, nuestra temperatura desciende, en consecuencia temblamos para generar calor, de modo que vuelve a aumentar la temperatura.

¿No lo sabías? ¿Cuál es la relación entre las hormonas y el control del peso?

Feedback positivo

El feedback o retroalimentación positiva tiende a amplificar el estímulo inicial, es decir, desencadena más reacciones químicas de ese tipo.  En otras palabras, este conjunto de procesos funcionan como un verdadero círculo vicioso en nuestro organismo. Sería entonces otro factor externo el que detendría la respuesta o círculo vicioso. Algunos ejemplos serían:

  • Coagulación sanguínea

Un análisis de sangre ayuda a detectar un cáncer en su fase inicial

La coagulación sanguínea es el proceso por el cual la sangre pierde su fluidez característica para volverse más sólida. Por norma general, ocurre de forma natural para detener una hemorragia o sangrado cuando se rompen los vasos sanguíneos.

Para ello, se liberan factores de coagulación que, a su vez, estimulan otros factores, produciendo una gran reacción en cadena conocida como cascada de la coagulación. Durante esas reacciones se liberaría finalmente una enorme cantidad de fibrina, creando una especie de red donde se acumulan las plaquetas. De esta forma, se detiene rápidamente la hemorragia.

¿No lo sabías? Los 7 mejores alimentos para aumentar las plaquetas de la sangre

  • Parto

Otro ejemplo de feedback o retroalimentación positiva ocurre durante el parto. El feto normalmente ocupa casi todo el espacio en el interior del útero y ejerce cierta presión sobre el cuello del útero. Esta presión es detectada por el cerebro gracias a nervios que envían la información en forma de estímulos nerviosos. De este modo, el cerebro decide producir oxitocina.

Esta hormona es transportada por la sangre y se encarga de provocar las contracciones uterinas que permiten dar a luz a la madre. Se repite este proceso de retroalimentación positiva de manera que cada vez es mayor el número de contracciones y se desarrolla un parto relativamente rápido. Sin este proceso, el alargamiento de este acto podría ser estresante y perjudicial tanto para la madre como para el feto.

  • Vitamina D

Deficiencia de vitamina D

También encontramos procesos de retroalimentación positiva en los procesos metabólicos relacionados con la vitamina D. La vitamina D es absorbida por las microvellosidades del intestino delgado como el resto de nutrientes. Se procesa en el hígado y después en los riñones para obtener nuevas sustancias orgánicas.

Estos compuestos mejoran la absorción de calcio y potasio que realiza este órgano. Estas sustancias se solidifican o mineralizan y son utilizadas en el mantenimiento o crecimiento de los huesos. De esta forma las reacciones del hígado y los riñones han favorecido o estimulado otras, como la de absorción de estos elementos por parte de los huesos.

Habitualmente, este tipo de mecanismo de control es menos efectivo que el feedback o retroalimentación negativa, aunque su papel en los procesos homeostáticos es fundamental. En definitiva, un buen control de la homeostasis se traduce en el equilibrio de todos los procesos que ocurren en nuestro organismo.

 

Te puede gustar