Qué es el síndrome de alimentación nocturna

El síndrome de alimentación nocturna tiene un alto componente emocional. Disminuir el estrés y concienciarse es clave para su tratamiento

Se trata de un desorden alimentario que afecta alrededor del 2% de la población mundial.

Fue descrito por primera vez en 1955 y se analiza desde el punto de vista de los trastornos psicológicos.

Conoce más sobre el síndrome de alimentación nocturna en el siguiente artículo.

Características del síndrome de alimentación nocturna

En primer lugar, es bueno saber que consiste en un comportamiento “inadecuado” y persistente. Es decir, se produce a diario.

Siempre ocurre durante las horas de la noche y a menudo, los que sufren este síndrome son inconscientes de lo que está pasando. En otros casos, no son capaces de dormir sin comer antes.

Hay un alto componente emocional en relación a este problema.

Muchos especialistas denominan a esta ingesta como “comida de alivio o recompensa” (comfort food en inglés).

Hay que tener cuidado de no confundir el síndrome de alimentación nocturna con la bulimina nerviosa o la polifagia, ya que ambas presentan síntomas diferentes.

comida 1
Los que sufren de este problema pueden comer poco a lo largo del día y consumir las mayores ingestas por la noche.

No se debe a que las actividades diurnas no permiten hacer un “break” para desayunar, almorzar o merendar.

Entre las consecuencias más habituales de este síndrome se encuentran el sobrepeso y las alteraciones del sueño.

Según los nutricionistas, una ingesta normal diaria ha de estar compuesta por cinco comidas, donde se “reparten” las calorías.

El desayuno y el almuerzo han de aportar el 30% de la energía total, la merienda y el tentempié de media mañana entre un 10 y un 15% y la cena entre un 10 y un 20%. Las comidas deben ir disminuyendo a medida que va pasando la jornada.

En los casos de presentar el síndrome de alimentación nocturna, estos valores van al revés, por lo que las personas comerán mucho más al caer la tarde que cuando se levantan por la mañana.

Picar entre comidas

Otro de los efectos habituales de estas personas es que, durante la madrugada, se levantan varias veces de la cama.

Padecen de insomnio severo o bien porque van hasta la cocina a ver “qué encuentran para picar” cuando todos los demás duermen.

Todo está alterado en los que padecen esta enfermedad, desde las moléculas del organismo, los ritmos cardíacos, el reloj biológico, los patrones de sueño, los mecanismos de hambre y saciedad y el humor.

A su vez, se ha comprobado que disminuyen los niveles de melatonina y leptina y al mismo tiempo, aumenta el cortisol plasmático.

Los primeros son los encargados de regular el peso corporal y se relacionan a los impulsos de hambre por la noche. El segundo está implicado en el metabolismo de la glucosa y la secreción de la insulina.

Por ello es que la persona no siente hambre durante el día, puede sentirse irritable o triste durante las horas de sol y verse ansioso por la cena.

comida basura en el síndrome de alimentación nocturna

Síntomas del “Síndrome del comedor nocturno”

Algunas de las conductas más habituales en este trastorno alimentario son:

  • Saltar el desayuno y hacer la primera comida del día muchas horas después de despertar y levantarse.
  • Consumir la mitad de las calorías diarias después de cenar.
  • Protagonizar “atracones nocturnos”, principalmente de hidratos de carbono, los cuáles se extienden durante varias horas.
  • Sufrir de ansiedad o depresión, en relación a sus hábitos de alimentación.
  • Provocar mucha culpa más que placer o disfrute.
  • Tener desordenes del sueño como ser el insomnio.
  • Padecer más posibilidad de sonambulismo que otras personas.
  • Presentar un estado de ánimo más alto al levantarse por la mañana, pero éste decaer conforme van pasando las horas.
  • Elegir ciertos alimentos ricos en carbohidratos como pueden ser los dulces, la bollería, el pan, el arroz, las pastas, etc. Estos segregan serotonina, hormona que mejora el estado de ánimo y favorece el sueño.
Pan y bollería.

  • No consumir grandes cantidades de comida de una vez. Se trata de pequeñas ingestas cada una o dos horas durante toda la noche.
  • No poder recuperar el sueño si no ingieren un alimento.
  • Ser completamente consciente de la conducta, aunque no siempre aceptarla.
  • Aumentar la ingesta durante período de mucho estrés, nervios, obligaciones, etc.

Cómo tratar el síndrome de “comedor nocturno”

  • Consumir algún tipo de antidepresivo, natural o recetado. Siempre con el consentimiento de un especialista.
  • Cerrar la puerta de la cocina con llave o bien no dejar comida en el refrigerador “lista para consumir”.
  • Ingerir avena que logra una mayor saciedad, se puede añadir a los zumos, yogur, leche, etc.
  • Cenar con alimentos ricos en hidratos de carbono, aunque sea una porción pequeña para que la glicemia no baje tanto durante la noche.
  • Consultar con un especialista en nutrición para que ofrezca una dieta adecuada y no dudar en seguirla al pie de la letra.
  • Aprender a manejar la ansiedad y el estrés, bebiendo un té de manzanilla o tila antes de dormir.

manzanilla para combatir el sindrome de alimentacion nocturna

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