¿Qué es una equimosis?

21 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Leonardo Biolatto
La equimosis es una lesión que se manifiesta en la piel como si se tratase de un hematoma. Tiene mucha importancia en la medicina legal y judicial. Te contamos aquí cómo se forma y cuáles pueden ser sus causas.

La equimosis es una de las lesiones de piel básicas y elementales. Junto a otras manifestaciones dermatológicas, constituye la base de las presentaciones clínicas de otras muchas patologías.

Podemos decir que la equimosis es un depósito de sangre que se localiza subcutáneo. La piel que se encuentra por encima de este depósito no tiene heridas ni ninguna otra lesión acompañante. Esta sangre acumulada proviene de la ruptura de vasos sanguíneos.

Cuando la sangre sale de los vasos sanguíneos se llama extravasación. La equimosis proviene de una extravasación que sucede bajo la piel intacta. Los vasos sanguíneos se rompen por un golpe que los abre, porque una infección los destruye desde dentro o porque se desgarran los músculos de esa zona.

Si bien decimos que la equimosis es una lesión dermatológica, no solo nos referimos a la piel externa. Esta lesión se puede manifestar bajo una membrana mucosa también, como, por ejemplo, en la región interna de la cavidad bucal.

Causas de equimosis

Hay diferentes factores causales de equimosis. El resultado final es la rotura de los vasos y la extravasación de sangre al espacio subcutáneo, pero eso puede originarse por:

  • Traumatismos: un golpe en la piel que no la abra, o sea, realizado con un objeto no cortante. Tengamos siempre en cuenta que para hablar de equimosis no debe haber heridas en la piel superficial.
  • Práctica de deportes: entre los deportistas es usual la equimosis. A veces, se produce por los traumatismos y, otras veces, por el sobreesfuerzo del entrenamiento que lesiona los músculos.
  • Déficit de vitamina K: la vitamina K es una sustancia indispensable para que la coagulación de la sangre sea correcta. Cuando hay una falta de esta vitamina en el organismo se pueden formar más fácilmente las equimosis.
  • Infecciones: ciertos procesos infecciosos son propensos a debilitar los vasos sanguíneos y romperlos desde dentro, sin dañar la piel. A veces, las equimosis son un signo inicial de una infección que ha comenzado. Esto puede suceder aún antes de la aparición de la fiebre.
  • Trastornos de la coagulación: al igual que con el déficit de vitamina K, si la persona padece enfermedades de la coagulación, como podría ser la patología Von Willebrand, será más propensa a desarrollar equimosis. También el trastorno de la coagulación puede ser secundario a otra condición, como los cánceres.
  • Uso de anticoagulantes: hay enfermedades que requieren para su tratamiento que la persona tome anticoagulantes. El uso de los mismos tiene como efecto adverso la formación de equimosis espontáneas o ante traumatismos pequeños, que, en condiciones normales, no romperían los vasos sanguíneos.
Coagulación sangre glóbulos rojos

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El proceso de formación

La equimosis, según la hemos definido, es una acumulación de sangre en el espacio subcutáneo bajo una piel intacta. El proceso se autolimita y, transcurrido un cierto periodo, la sangre es reabsorbida por el propio cuerpo.

Durante la reabsorción, que puede tardar semanas, el color de la piel de la zona afectada va cambiando. Los mismos cambios de coloración indican las partes del proceso de resolución de la equimosis.

La sangre tiene color rojo cuando está dentro de los vasos. Una vez que sale de ellos y se ubica en el espacio subcutáneo es tomada por células de defensa que se conocen como macrófagos. Dentro de los macrófagos, la hemoglobina sanguínea pierde el oxígeno que transporta y su color se hace más oscuro.

El rojo oscuro de la hemoglobina sin oxígeno se ve desde el exterior del cuerpo como morado o violeta. Este suele ser el color típico con el que identificamos a la equimosis; es la coloración de los moretones.

A medida que pasan los días, la hemoglobina se transforma en pigmentos por su descomposición. El color de la equimosis que continúa después del violeta es el verde. Esto sucede porque la hemoglobina se transforma en biliverdina.

Días después, la biliverdina se transformará en bilirrubina. En ese momento, el color de la piel vira del verde al amarillo. Luego, la bilirrubina se convertirá en hemosiderina, lo que se refleja hacia el exterior con un color marrón pálido.

El último paso de la equimosis es la reabsorción total de los restos de sangre. Nuevamente, son los macrófagos los que intervienen digiriendo toda la hemosiderina restante. En ese punto, la piel vuelve a su coloración habitual.

Hematoma por la extracción de sangre arterial.
La equimosis va cambiando de color a medida que pasan los días

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Clasificación de las equimosis

Aunque es común utilizar las palabras equimosis, hematoma, moretón y petequia como si fuesen sinónimos, en realidad no es así. En dermatología, cada una de estas formas de presentación tiene sus características particulares.

Si somos estrictos al nombrarlas, un hematoma es una equimosis que sobreeleva la piel que tiene encima. Es decir, si se mantiene el nivel de altura de la piel en la región afectada, no podemos hablar de hematoma.

Por otro lado, las petequias se identifican más con el tamaño de la equimosis. Lesiones de hasta dos milímetros serían las petequias, y debería hablarse de equimosis cuando superan ese tamaño.

Más allá de la nomenclatura, recuerda que la equimosis suele ser pasajera y se asocia a traumatismos. Si te han aparecido moretones de los cuales no puedes identificar su origen, entonces consulta a un profesional para llegar al diagnóstico.

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