¿Qué es la bursitis? ¿Cómo se trata?

Yamila Papa Pintor · 4 abril, 2016 · Última actualización: 8 enero, 2019 8 enero, 2019
La bursitis puede aparecer por un traumatismo o tras un golpe en la zona. Debemos acostumbrarnos a calentar los músculos y a hacer pausas cuando realicemos actividades repetitivas

La bursitis es una inflamación que se produce en la bursa, una zona de amortiguación que se ubica entre los tendones, los huesos y los músculos.

Cuando aparece, la bursitis dificulta el movimiento de estas estructuras y puede provocar un dolor considerable. Conoce más sobre esta condición y sus tratamientos en el siguiente artículo.

Causas y síntomas de la bursitis

Rodilla flexionada

Las bursas son una especie de bolsas llenas de líquido sinovial ubicadas en las zonas de roce de los músculos con los huesos y tendones. Su función es evitar la fricción entre estas estructuras durante el movimiento.

En todo el cuerpo tenemos alrededor de 150 bursas. No obstante, la bursitis es más frecuente en:

  • Hombros
  • Antebrazos
  • Codos
  • Muñecas
  • Cadera
  • Rodillas
  • Tobillos
  • Dedos de los pies

Al haber mayor movimiento repetitivo a diario es más fácil que aparezca en estas zonas.

Los orígenes de esta enfermedad aún se desconocen, pero los especialistas indican que a menudo se debe a un uso excesivo de la articulación en cuestión, ya sea por el tipo de trabajo que realizamos o el ejercicio que practicamos.

Por ejemplo, existen algunas profesiones en las que es más habitual la aparición de bursitis, como es el caso de los jardineros, carpinteros o músicos.

Lee también: 6 remedios alternativos para mitigar el dolor causado por la artritis

Además de por una sobrecarga, la bursitis también puede aparecer tras sufrir un traumatismo (por una caída, golpe o accidente), como consecuencia de una infección, o a raíz de enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide.

Podemos clasificar las bursitis en dos:

1. Aguda

Afecta a una articulación y la zona se enrojece al tacto. Puede ser consecuencia de una sobrecarga, traumatismo o gota.

2. Crónica

Bursitis crónica de hombro

Si la persona no se ha tratado una bursitis aguda esta puede derivar en un problema crónico.

El principal síntoma de la bursitis es el dolor. También se caracteriza por la incapacidad para hacer movimientos habituales o algunos ejercicios en la vida cotidiana. La sensibilidad al presionar el área, la rigidez y el enrojecimiento con fiebre e hinchazón pueden ser otros síntomas de esta patología.

¿Se puede prevenir la bursitis?

Debido a que esta inflamación se produce por el movimiento articular podemos evitar su aparición si tenemos cuidado con algunos hábitos.

Algunos tips para prevenir la bursitis son:

  • Calentar los músculos antes de hacer ejercicio.
  • Estirar los músculos al terminar la actividad física.
  • Hacer pausas cuando se realizan tareas repetitivas.
  • Proteger la zona con una rodillera o codera (almohadillas especiales).
  • Usar ambas manos para sostener herramientas que sean pesadas.
  • No pasar muchas horas sentado.
  • Bajar de peso para no sobrecargar las rodillas.
  • Mantener una postura correcta.
  • Comenzar de a poco con nuevas actividades o ejercicios.
  • Prestar atención en caso de haber sufrido tendinitis antes.

Bursitis de cadera, la más grave

Prevenir el dolor de cadera

La bursitis de cadera es de las más incapacitantes que existen. Se suele producir en personas mayores por una caída o golpe, o bien por el debilitamiento de las bursas con el paso del tiempo.

Las bolsas del psoas-ilíaco están ubicadas en la ingle y el dolor se siente en esa zona. También se puede producir una bursitis trocantérea (sobre el trocánter del fémur, a la altura de la cadera), y en ese caso la molestia se concentra en el lateral de la cadera. El dolor de esta bursitis puede extenderse hasta el muslo e incluso transformarse en una neuralgia.

Los dolores aumentan durante la noche, al levantarse de una silla o tras caminar o subir escaleras. Las mujeres a partir de los 55 años son más vulnerables a sufrir este problema, que se diagnostica con un examen médico completo.

El tratamiento no quirúrgico es la primera opción para mejorar los síntomas y evitar problemas más graves. Puede consistir en:

  • Evitar las actividades que empeoran la situación.
  • Consumir medicamentos antiinflamatorios como el ibuprofeno.
  • Utilizar un bastón o unas muletas durante un tiempo.
  • Hacer terapia física para aumentar la flexibilidad y la fortaleza de la cadera.
  • Inyectar corticoides y analgésicos locales.

En el caso de que el médico recomiende una operación (algo muy poco frecuente) la técnica más usada es la remoción de la bolsa mediante un artroscopia. Tras ello se debe hacer rehabilitación varias semanas y mantener reposo.

Ejercicios para tratar la bursitis

Si se sufre bursitis en los miembros superiores (hombros, caderas, muñecas, etc.) hay algunos ejercicios que te pueden ayudar a reducir el dolor y aumentar la movilidad y la fuerza de la articulación afectada:

Rotación de muñeca

Rotación de muñeca

  • Siéntate en una silla y coloca el antebrazo sobre la mesa o el muslo. Sostén una pesa de ½ kg (puede ser una botella de agua) y pon la palma de la mano hacia arriba.
  • Dobla la muñeca hacia el cuerpo y baja despacio.
  • Repite 20 veces.

Visita este artículo: Tratamiento natural para manos y muñecas doloridas

Rotación de antebrazo

  • Sentado en una silla y con el antebrazo en el muslo o la mesa sostén una pesa de ½ kg con la mano mirando hacia arriba.
  • Tuerce el antebrazo para que la palma quede para abajo.
  • Mantén unos segundos y vuelve a la posición inicial.
  • Repite 20 veces.

Extensión de dedos

  • Junta los dedos y coloca una banda elástica que los envuelva, desde el meñique hasta el pulgar.
  • Separa los dedos y vuelve a ponerlos en la posición inicial sin que la banda se suelte.
  • Repite 40 veces.

En el caso de que la bursitis afecte la cadera se aconsejan los estiramientos. Para ello debes acostarte dejando el lado lesionado hacia arriba. Mueve suavemente la pierna para que forme un ángulo de 45° en relación a la otra.

Mantén unos segundos la postura, baja a la posición inicial y repite unas 30 veces.