¿Qué es la cardioversión y desfibrilación?

Andrea Flores 2 septiembre, 2018
La cardioversión y la desfibrilación son técnicas de resincronización cardíaca mediante el uso de voltaje. Se emplean en el tratamiento de las arritmias.

Por norma general, la cardioversión es un término médico que se refiere a una técnica dentro del tratamiento de las arritmias. Asimismo, las arritmias son alteraciones en el ritmo cardíaco normal del paciente. Suelen estar causadas por complicaciones en las señales eléctricas encargadas de regular los latidos.

Así, estas no se desplazan correctamente a través de las cavidades del corazón. Por ejemplo, se refiere a trastornos como la taquicardia ventricular, el aleteo ventricular o la fibrilación auricular.

De esta manera, la cardioversión es capaz de restaurar el ritmo cardíaco normal en los pacientes. Por norma general, se trata de una intervención programada pero puede utilizarse en situaciones de emergencia. Por otra parte, dentro de este método podemos diferenciar entre dos subtipos:

Cardioversión eléctrica. Generalmente, se utiliza un dispositivo llamado desfibrilador para normalizar el funcionamiento del corazón. Asimismo, podemos diferenciar entre dos subtipos de cardioversión eléctrica. Se diferencian en función de las características del desfibrilador. Así, el equipo médico debe elegir entre:

  • Desfibrilador externo. El impulso eléctrico o shock proviene de un cuerpo ajeno al paciente. Son los dispositivos localizados tanto en hospitales y ambulancias como en lugares públicos. El procedimiento entonces a seguir consta de los siguientes pasos:
    • Colocar en el pecho descubierto y en la espalda los electrodos que acompañan al desfibrilador.
    • A continuación, se conectan todos los electrodos al desfibrilador. En otras ocasiones, el aparato no posee electrodos. Se sustituyen por paletas que se situarían sobre el pecho del paciente.
    • Se activa el dispositivo que envía una descarga eléctrica al corazón. De esta manera, se detiene la actividad del corazón por un breve instante. Sin embargo, este órgano reinicia su funcionamiento en un periodo de tiempo reducido.
    • A veces es necesario enviar una corriente eléctrica más intensa o repetir el procedimiento.

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  • Desfibrilador cardioversor  implantable (o DCI). Por otra parte, el desfibrilador se puede colocar dentro del paciente. Para ello, será necesario llevar a cabo una intervención quirúrgica. En ella, podremos distinguir los siguientes pasos:
    • Implantación del dispositivo por debajo de la piel. Puede colocarse en la zona superior del tórax o incluso del abdomen.
    • Más tarde, se conecta el aparato al corazón para que pueda cumplir sus objetivos.
    • Tras la cirugía, el desfibrilador puede mandar una señal eléctrica al corazón en caso de alteración del ritmo normal. De esta manera, se estabilizaría de manera rápida el trastorno.

Cardioversión farmacológica. En este caso, se utilizan medicamentos para estabilizar los movimientos del corazón. Se pueden administrar tanto por vía oral como por vía intravenosa. Normalmente, el procedimiento tiene lugar en el hospital pero también puede llevarse a cabo en la casa del sujeto.

De esta manera, el equipo médico supervisará la evolución del paciente durante el tratamiento. El tiempo hasta que los compuestos hagan efecto puede variar desde minutos hasta días. Por ejemplo, se pueden recomendar fármacos como la amiodarona, la flecainida o el sotalol.

Sin embargo, es necesario distinguir entre el concepto de cardioversión y el de desfibrilación. La cardioversión se utiliza para el tratamiento de arritmias. Por otra parte, la desfibrilación se lleva a cabo en casos extremos, donde el paciente sufre un paro cardíaco. El mecanismo de actuación es similar al de la cardioversión eléctrica pero las descargar eléctricas suelen ser más intensas en el primer caso.

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¿Cuáles son los posibles riesgos?

Por otra parte, el paciente queda expuesto a una serie de efectos secundarios en todas las pruebas médicas. Sin embargo, no suelen existir complicaciones tanto en el caso de la cardioversión como en el de la desfibrilación. Así, entre los riesgos de estos procedimientos podemos señalar:

  • Reacciones alérgicas a los medicamentos utilizados. También se denomina hipersensibilidad a un compuesto. Los síntomas que presente el paciente pueden variar según el fármaco administrado y las características del propio sujeto.
  • Dolor en el área donde se colocaron los electrodos. Pueden aparecer hematomas e incluso quemaduras en la zona.
  • Agravamiento de la arritmia que presentaba inicialmente el paciente.
  • Desarrollo de coágulos sanguíneos. Estos coágulos pueden desplazarse mediante los vasos sanguíneos hasta otras regiones corporales. De esta manera, se puede producir un accidente cerebrovascular o daños graves a otros órganos. Por ejemplo, es el caso de la embolia pulmonar.

Bibliografía

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