Que es la dispraxia y cómo afecta a algunos niños

Si a tu hijo se le dificultan algunos movimientos sencillos como llevarse la cucharilla a la boca o jugar a la pelota es posible que sea un niño dispráxico. Esta condición afecta algunas funciones cerebrales y suele causar problemas de autoestima en quienes que la padecen.

La dispraxia en los niños es una condición que pocos padres conocen. La misma refleja una alteración en la coordinación motora que suele confundirse con torpeza. Quien la padece puede parecer lento y descuidado. Se puede identificar este síndrome observando con atención al pequeño.

Este puede tener dificultad para atarse los zapatos, abotonarse la camisa o se golpea con marcos de puertas y paredes con relativa facilidad. Las acciones comunes que a otros chicos de su edad resultan sencillas, para el dispráxico suelen ser todo un reto. Por lo general, les cuesta montar en bicicleta, patear un balón o atajar una pelota.

Este trastorno impide el correcto desarrollo de las habilidades de coordinación fina (colorear, escribir, cortar) y la coordinación gruesa (patinar, correr, nadar). En algunos casos más graves puede afectar los músculos faciales con la consecuente dificultad para articular las palabras de manera correcta.

Tipos de dispraxia

Motivación en niños.

Tal como la mayoría de los trastornos del desarrollo, la dispraxia en los niños puede comprometer varias áreas y presentarse en distintos grados.

Oromotora

Afecta la coordinación de los músculos necesarios para pronunciar palabras. Les cuesta expresar oraciones largas, se saltan palabras en las frases  o las organizan desordenadamente.

Ideomotora

Impide realizar con éxito una acción sencilla como decir adiós con la mano o peinarse. Esto se debe a la secuencia de pensar y actuar se interrumpe.

Ideatoria

 

Obstruye la ejecución de una secuencia de movimientos (por ejemplo, lavarse los dientes o amarrarse los zapatos). Las series de actividades rutinarias resultan muy difíciles de poner en práctica.

Constructiva

Dificulta la capacidad de comprender las relaciones espaciales entre los objetos. Algunos ejemplos de este tipo de dispraxia es la impericia para usar bloques de construcción o copiar formas geométricas.

Ver también: ¿Por qué son importantes los batidos en la dieta de los niños?

Posibles causas de la dispraxia en los niños

Aunque aún no se han determinado con exactitud las causas de esta afección, existen algunos factores que se consideran como responsables de la misma.

  • Predisposición genética
  • Nacimiento prematuro
  • Bajo peso al nacer
  • Madres que ingirieron alcohol o drogas durante el embarazo

La inmadurez de las neuronas (quizás debido a una lesión cerebral) es un condicionante clave para este síndrome.

Diagnóstico y tratamiento

No existen evaluaciones específicas para diagnosticar la dispraxia en los niños. Los síntomas suelen aparecer a partir del año de edad, haciéndose más evidentes en la etapa escolar.

Sí observas que tu hijo no tiene destrezas para ejecutar tareas sencillas resulta prudente vigilar su desenvolvimiento durante, al menos, 6 meses. También resulta de mucha ayuda para el especialista que tomes nota de las situaciones, frecuentes o aisladas, en las que presenta dificultades.

Luego de evaluar al niño y revisar tus notas, el médico deberá descartar una condición neurológica haciéndole pruebas neuropsicológicas. En estas se tomarán como referencia las habilidades motoras e intelectuales según la edad del pequeño.

Tratamiento

La forma de tratar la dispraxia y su evolución dependerán de ciertos factores como tipo, grado y la edad en la que se le diagnostica. También, es importante la constancia y compromiso de los padres durante el tratamiento. La terapia es bastante sencilla, pero es fundamental que toda la familia se involucre en la misma para alcanzar óptimos resultados.

Los padres deberán adquirir la formación especial para ayudar de manera eficiente a su hijo. El especialista les brindará herramientas y estrategias para afrontar las dificultades más comunes. Potenciar las habilidades del niño le ayudará a reforzar su autoestima. Así mismo, deberán aplicarse las técnicas del terapeuta para entrenar las destrezas de las que carece.

Lee también: Niños que quieren dormir en la cama de los padres

Consideraciones finales

Niño pequeño jugando.

Conviene aclarar que la dispraxia es una patología que no implica una deficiencia intelectual. La mayoría de los afectados tiene una inteligencia normal. Es bueno explicarle al niño que tiene un trastorno que le complica su desenvolvimiento pero que no afecta su inteligencia.

Esta es una condición en la que habrá que tener mucha paciencia para apoyar al niño. También es ideal valerse de trucos que le hagan la vida más fácil, por ejemplo, los zapatos con velcro en lugar de cordones, camisetas en lugar de camisas o vajillas de plástico para evitar que se rompan.

Evita asignarle tareas que sobrepasen sus habilidades hasta que la terapia le ayude a superarlas. Prescinde de comentarios que lo dejen en evidencia o que lesionen su autoestima. No le compares con otros, expresa cuanto valoras su esfuerzo, celebra sus progresos y disculpa los accidentes que pueda tener durante el proceso. Con esto no solo estarás demostrando el amor a tu hijo: también lo estarás convirtiendo en un ser más optimista y feliz.