Gastritis

Andrea Flores 26 diciembre, 2017
Las estadísticas confirman que el número de personas que sufre de gastritis es superior al que se puede pensar. Se trata de una afección bastante común en la sociedad actual.

La gastritis es la inflamación de la mucosa gástrica; es decir, la capa de células que reviste nuestro estómago ejerciendo una barrera entre los jugos gástricos y el tejido. La función de estas células es de carácter protector, pues sin ellas las paredes del estómago se irritarían debido al carácter tan ácido de las sustancias.

Existen muchas acciones que pueden desembocar en gastritis, pero entre las causas más comunes destacan las siguientes:

  • Uso excesivo de antiinflamatorios no esteroideos (conocidos como AINEs).
  • Enfermedades autoinmunes y otros trastornos del sistema inmunitario.
  • Infecciones virales (como el citomegalovirus o el virus del herpes simple).
  • Hábitos tóxicos (como el consumo de alcohol o fumar).
  • Infección por la bacteria Helicobacter pylori.
  • Cirugías gástricas muy invasivas.
  • Dieta rica en comida picante.
  • Alto nivel de estrés.
  • Reflujo biliar.

Síntomas de gastritis

Los síntomas más característicos son:

  • Dolor abdominal. Lo más común es sentir molestias en el estómago justo después de comer. Normalmente, el dolor va acompañado de sensación de hinchazón intensa.
  • Sensación de ardor. Esto es lo que se conoce como acidez de estómago. Se debe a la inflamación de la mucosa y se acentúa tras la ingesta de ciertos alimentos. En especial, después del consumo de lácteos, cítricos, café o alimentos con un gran contenido de grasa y azúcar.
  • Pérdida de apetito. Nuestro cuerpo sabe que después de comer vamos a sufrir molestias, de esta manera es habitual en las personas que sufren gastritis tener menos apetito.
  • Naúseas y vómitos. El estómago no es capaz de llevar a cabo los procesos de digestión correctamente e intenta expulsar todo lo que haya en su interior. En los casos más severos, los vómitos pueden contener sangre debido a los daños en la pared gástrica.

Cabe destacar que estos síntomas no siempre están presentes de la misma forma en los pacientes, ni es necesario que se cumplan todos porque cada persona es distinta. Ante la presencia de alguno de estos indicadores, se recomienda acudir al médico.

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Clasificación

Clasificación

Existen varios tipos según la duración:

  • Aguda. Se caracteriza por su duración corta y su instauración brusca con síntomas muy llamativos. Suele durar un par de días en los casos más leves, y hasta 15 días en aquellos más graves.
  • Crónica. No es tan intensa como la aguda porque no siempre presenta síntomas. Puede abarcar varios meses, años, o incluso toda la vida.

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Diagnóstico

Qué es y cuáles son sus causas

La prueba esencial es la endoscopia, que consiste en la introducción por la boca de un tubo delgado y flexible con una pequeña cámara en el extremo, recorriendo todo el tubo digestivo y examinando las estructuras (como el esófago, el estómago y el duodeno, la porción inicial del intestino delgado).

Si a lo largo de la prueba el médico encuentra hallazgos en el tejido que quiera estudiar en profundidad, se procederá a una biopsia. Esta no es más que la extracción de una muestra para su posterior análisis microscópico. Otras pruebas comunes son:

  • Análisis de sangre. Si los niveles de hierro o hemoglobina están disminuidos, pueden ser indicadores de anemia. En este caso, hay que descartar una hemorragia gástrica.
  • Análisis de heces. La presencia de sangre en heces es otro marcador de hemorragia interna.
  • Pruebas para detectar la presencia de Helicobacter pylori. La más eficaz es la denominada prueba del aliento, es indolora y muy fiable para detectar la bacteria.

Tratamiento de la gastritis

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Una vez se ha confirmado el diagnóstico, se procederá a pautar el tratamiento. En este sentido, el tratamiento irá en función de la causa de la enfermedad diferenciamos:

  • Si se debe a hábitos tóxicos o a una dieta poco saludable. Lo más sencillo es cambiar los hábitos alimenticios y nuestro estilo de vida para evitar que en el futuro se vuelva a producir la enfermedad.
  • Si se debe a la infección por Helicobacter pylori. Será necesario administrar antibióticos para eliminarla en combinación con antiácidos.

Prevención

Es importante tener que en cuenta que la mucosa no se regenera inmediatamente. Después de superar la enfermedad, evitar el exceso agentes irritantes y el estrés, ayuda en gran medida a que no se desarrolle de nuevo la patología.

 

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