Qué es la hemisferectomía y post operatorio

Edith Sánchez · 9 junio, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la farmacéutica Sara Viruega el 3 junio, 2019
La hemisferectomía se realiza principalmente en niños pequeños, ya que sus cerebros tienen mayor plasticidad y por eso el hemisferio cerebral sano puede asumir muchas de las tareas que realizaba el hemisferio perdido.

La hemisferectomía es un procedimiento quirúrgico que se realiza para tratar diferentes trastornos convulsivos. Se lleva a cabo cuando esta clase de enfermedades no responden adecuadamente a otro tipo de tratamientos menos radicales.

Todo indica que la primera hemisferectomía se practicó en un perro en 1888. La primera referencia de este procedimiento realizado en humanos data de 1923. En los años 60 y 70 se realizaron varias intervenciones de este tipo con resultados poco alentadores.

Actualmente, la hemisferectomía tradicional frecuentemente se reemplaza por la funcional. Esta constituye una intervención más precisa y algo menos invasiva. La tasa de éxito es mucho más alta que en el pasado.

Qué es la hemisferectomía

hemisferectomía

La hemisferectomía es un procedimiento neuroquirúrgico que consiste en la extirpación de uno de los hemisferios cerebrales. A veces se retira el hemisferio izquierdo y, en otras ocasiones, el derecho. Se practica principalmente en niños de entre 5 y 10 años.

Este tipo de intervención se emplea principalmente como tratamiento anti-convulsivo. Sin embargo, también se lleva a cabo en determinados pacientes con déficit neurológico y, excepcionalmente, en casos de traumatismo craneal grave.

Aunque es usual que se extirpe todo el hemisferio cerebral, a veces basta con retirar solo una parte del mismo. Cuando esto ocurre, se habla de hemisferectomía funcional. En esos casos, si se deja una mínima porción del tejido dañado, el trastorno convulsivo puede aparecer nuevamente.

Indicaciones

neuronas

En  términos generales, la hemisferectomía está indicada para aquellos pacientes que presentan crisis convulsivas continuas y diarias y que no han respondido al tratamiento farmacológico o a otro tipo de intervenciones quirúrgicas menos invasivas.

Ver también: Distintas opciones para el tratamiento de la epilepsia

Esta intervención quirúrgica está indicada en los siguientes casos:

  • Hemiplejia infantil. Solo para mayores de cuatro años que presentan trastornos convulsivos y mentales, y después de verificar durante dos años que el paciente no responde al tratamiento farmacológico.
  • Síndrome de Sturge-Weber. Es un trastorno neurocutáneo que se caracteriza por una mancha facial en el área del nervio trigémino. Se indica cuando las crisis comienzan a temprana edad y el trastorno involucra todo el hemisferio.
  • Síndrome de Rasmussen. Es un trastorno cerebral que genera una encefalitis crónica y progresiva. Se recomienda una intervención lo más temprana posible.
  • Hemimegalencefalia (HME). Es una enfermedad neurológica inflamatoria y rara, caracterizada por convulsiones severas. La operación en estos casos es aún fuente de debate.
  • Anormalidades del desarrollo cortical. Solo cuando las malformaciones hemisféricas son unilaterales.

Características del procedimiento

Hay cuatro modalidades de hemisferectomía, pero en todas ellas gran parte del éxito depende del control de la hemostasia. Las cuatro modalidades son:

  • Hemisferectomía anatómica.
  • Hemidecorticación.
  • Hemisferectomía funcional.
  • Hemisferectomía funcional modificada.

El procedimiento típico se realiza bajo anestesia general. Comienza con la rasuración de la cabeza y la demarcación de las líneas de incisión. En seguida se hace el corte, queda expuesta la duramadre y es retirada para ver el cerebro.

Con el cerebro a la vista, se marca la zona que se va a extirpar. Se retira, se cauterizan los vasos sanguíneos y se coloca un drenaje. Después se acomodan de nuevo todos los planos que se han retirado, es decir, duramadre, hueso y cuero cabelludo. La incisión se sutura con grapas.

Postoperatorio de la hemisferectomía

Este tipo de postoperatorios son significativamente dolorosos. Lo habitual es que el tubo del drenaje se deje durante 3 o 4 días y que luego se evalúe si es conveniente retirarlo. Pero, antes de retirarlo, es muy importante realizar las pruebas diagnósticas del caso para establecer si hay sangrado o hemorragia.

Las principales complicaciones inmediatas en el postoperatorio están relacionadas con inestabilidad hemodinámica, hipotermia e hipo o hiperpotasemia. Normalmente, esto es controlado con éxito en la Unidad de Cuidados Intensivos.

La aparición de convulsiones en el periodo postoperatorio temprano se considera una complicación seria. En alrededor de la mitad de los casos se presenta hidrocefalia y casi todos los pacientes desarrollan una meningitis aséptica. La tasa de mortalidad oscila entre el 4% y el 6%.

Quizá te interese: Hidrocefalia: síntomas y tratamiento

Entre el 70% y el 85% de los pacientes sometidos a hemisferectomía consiguen controlar las crisis convulsivas. Alrededor de un 10-20% mejoran significativamente su calidad de vida. Hay evidencia de que algunas complicaciones pueden aparecer tardíamente.

  • Obrador Alcalde, S. (1951). Hemisferectomía en el tratamiento de las convulsiones de la hemiplejía infantil por hemiatrofía cerebral. Arquivos de Neuro-Psiquiatria, 9(3), 191-197.
  • Alcalá-Cerra, G., Paternina-Caicedo, Á., Díaz-Becerra, C., & Gutiérrez-Paternina, J. J. (2013). Control de las crisis epilépticas con la hemisferectomía cerebral en adultos: revisión sistemática y metaanálisis con datos de pacientes individuales. Neurocirugía.
  • Meneses, M. S. de, Kondageski, C., Santos, H. N. L. dos, Kowacs, P. A., Coelho, G. C., Gadens, G., … Simão, C. (2012). The usefulness of neuronavigation in functional hemispherectomy. Journal of Epilepsy and Clinical Neurophysiology.