¿Qué es la inteligencia emocional?

Antes de intentar adivinar los sentimientos y pensamientos de los demás, es fundamental que aprendamos a reconocer los nuestros para saber cómo reaccionaremos ante cada situación. Para esto, precisamente, es necesaria la inteligencia emocional.

La inteligencia emocional se refiere a la capacidad de conocer y manejar nuestras propias emociones y sentimientos y reconocerlos tanto en nosotros mismos como en los demás. Además, esta habilidad implica el saber gestionar nuestras relaciones interpersonales.

Este término ha sido popularizado por Daniel Goleman, psicólogo estadounidense que publicó un libro en 1995 con el mismo nombre, Inteligencia Emocional. Desde entonces, se ha vuelto cada vez más importante en diferentes ámbitos, como por ejemplo la crianza de los niños.

Lo interesante de esta capacidad es su relación con el bienestar mental, la autoestima y el estado de ánimo positivo. Las personas con una inteligencia emocional bien desarrollada miran la vida con más optimismo y felicidad; además, creen en sí mismos, desean dar y se enfocan en las soluciones en la resolución de problemas.

Por el contrario, las personas que no logran controlar su mundo emocional aumentan sus posibilidades de padecer ciertos problemas. Entre estos, se destacan la depresión, la violencia, los trastornos alimentarios o la adicción al alcohol o las drogas.

Claves para desarrollar la inteligencia emocional

1. Saber qué emociones experimentamos y por qué

Cuando nos enfadamos, discutimos o recibimos un elogio o cariño, podemos dedicar algunos segundos a analizar nuestros sentimientos. Debemos pensar de dónde vienen y cuáles son.

Al reconocerlos, en algunas situaciones podremos manejarlos y minimizar su impacto en nuestra conducta y estado de ánimo, sobre todo por parte de aquellos que son negativos.

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2. Percibir las relaciones entre sentimientos, pensamientos y acciones

Es muy importante saber detectar las relaciones entre estos tres componentes. Muchas veces un pensamiento negativo desemboca en emociones negativas y esto, a su vez, en actos que podemos llegar a lamentar luego. Se producen a causa de nuestra forma de interpretar lo que ocurre en nuestra mente, que se convierte entonces en un círculo vicioso.

Ya lo decía Albert Einstein: “No podemos resolver nuestros problemas con los mismos modelos de pensamiento con los que los creamos”.

Por lo tanto, es conveniente asegurarnos de nuestros pensamientos y no intentar inferir o adivinar los sentimientos o las emociones del resto; en estos casos, un mal procedimiento puede traer consecuencias devastadoras, tanto para nosotros mismos como para los demás.

3. Crear hábitos mentales que favorezcan nuestros talentos

Con este punto, nos referimos a que, gracias a nuestra gran capacidad de aprender, podemos aprender o desarrollar aquellas habilidades que nos proporcionen un mayor bienestar personal y social. En resumen, conocernos siempre un poco más nunca está de sobra.

¿qué es la Inteligencia Emocional?

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4. Educar en inteligencia emocional desde la niñez

Todo lo que aprendemos desde la infancia queda más arraigado a nuestras vidas. La inteligencia emocional es una cualidad que, aprendida desde una edad temprana, puede ayudar en muchas de las difíciles etapas que se atraviesan hasta alcanzar la adultez.

¿Cómo lograr este difícil cometido? Aquí van algunas sugerencias:

  • Apreciar las características positivas de sí mismos y de los demás: Esto se puede hacer mediante actividades lúdicas, como tomar un papel con el nombre de un compañero y escribir o decir sus virtudes; es un ejercicio ideal para la escuela.
  • Identificación de los sentimientos: Ya sea mediante aplicaciones en el móvil, con cartas o con dibujos de caras sonrientes, tristes y enojadas sobre un papel, podemos ayudar a los niños a conocer los rasgos que evidencian cada estado de ánimo.
  • Análisis de situaciones conflictivas o agradables: En este sentido, la música, los cuentos, las películas y series y las obras de teatro pueden ser de gran ayuda. Ante las diversas circunstancias que puedan aparecer, se debe dialogar con los niños sobre las posibles resoluciones y acciones a tomar ante ellas.

La inteligencia emocional en diferentes ámbitos de la vida

Más allá de la relevancia que previamente marcamos de estimular la inteligencia emocional desde la infancia, nunca es tarde para mejorar esta habilidad en nosotros. En las personas mayores, por ejemplo, puede servir para saber disfrutar cada momento y cuidar las relaciones con las demás personas.

La inteligencia emocional comprende saber reconocer los sentimientos.

Además, también es un buen recurso para vivir más relajados, mantener el equilibrio de las emociones —y por ende de la salud— y para adaptarse de mejor modo a las circunstancias que esta etapa de sus vidas les plantea.

Por otra parte, en el ámbito laboral, la inteligencia emocional también hace su gran aporte para el éxito personal y colectivo. Herramientas como el autoconocimiento, la motivación y la empatía verdaderamente pueden hacer la diferencia; algo similar ocurre también en la práctica deportiva.

En definitiva, la inteligencia emocional atraviesa cada una de las áreas de nuestra vida cotidiana. Para encontrar la mejor versión de nosotros mismos, además de la lógica e imprescindible necesidad de cuidar nuestro cuerpo, también debemos saber cultivar las capacidades de nuestra mente.