¿Qué es la radioterapia para el cáncer?

Elena Vuelta · 30 diciembre, 2018
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el biotecnólogo Alejandro Duarte el 27 octubre, 2018
Alrededor de la mitad de los cánceres diagnosticados reciben como tratamiento una o varias dosis de radioterapia. Descubre en qué consiste.

La radioterapia para el cáncer consiste en el empleo de radiación ionizante, de alta energía, a fin de eliminar las células cancerosas. Es un tipo de terapia contra el cáncer en la que se hacen incidir rayos X y otro tipo de partículas de alta energía sobre el tumor o la zona donde se encuentren células cancerígenas.

La alta energía de dichas partículas ionizantes hace que las células que las reciben se destruyan. El objetivo del tratamiento de radioterapia es eliminar las células aberrantes, preservando los tejidos sanos cercanos.

El tratamiento es normalmente administrado por un radiooncólogo. Por otra parte, suele constar de varias sesiones durante un determinado periodo de tiempo.

Tipos de tratamientos de radioterapia para el cáncer

Mujer en radioterapia
La radioterapia permite reducir determinados tipos de cáncer.

La radioterapia puede emplearse en diferentes casos y en diferentes estadios del cáncer. En cada uno de ellos tendrá un objetivo diferente:

  • Como primer tratamiento. La radioterapia puede emplearse como primer tratamiento para el cáncer, a fin de reducir el tamaño del tumor existente.
  • Como terapia adyuvante. En estos casos, la radioterapia para el cáncer se emplea después de una cirugía o de un tratamiento de quimioterapia, a fin de eliminar las posibles células cancerígenas residuales.
  • Como terapia paliativa. La radioterapia puede emplearse en casos en los que no es posible destruir el tumor completamente para disminuir su tamaño. Se alivian así sus posibles síntomas.

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Radioterapia externa

También llamada radioterapia de haz externo, este tratamiento es, sin duda, el más empleado en radiooncología. En él, la radiación se emite desde una máquina externa al cuerpo, hacia la zona del tumor.

En este tipo de tratamiento se puede ajustar el tamaño y la forma del haz. De esta forma la radiación puede dirigirse de forma precisa a la zona deseada, evitando dañar las regiones sanas colindantes. Los tipos de radiaciones de haz externo que existen son:

Radioterapia conformacional tridimensional (3D-CTR)

En esta variante se emplean imágenes tridimensionales del tumor para conocer con precisión hacia donde hay que dirigir el haz de radiación. Las imágenes 3D se obtienen mediante tomografía computarizada o mediante resonancia magnética.

Una de las ventajas de esta terapia es que se pueden emplear mayores dosis de radiación, al conocer con exactitud la zona a la que dirigir el haz. Se evita de esta manera dañar las zonas sanas.

Gracias a su gran precisión, la 3D-CTR puede evitar el daño a las glándulas salivalesSe elimina así uno de los típicos efectos secundarios de la radioterapia para el cáncer: la sequedad de boca.

Radioterapia de intensidad modulada (IMRT)

Aparato de radioterapia
La IMRT permite salvar un mayor número de células sanas.

La IMRT ofrece todavía mayor precisión a la hora de evitar el tejido sano que el 3D-CTR. Esto se consigue porque se puede modificar la intensidad de cada haz, modulando la radiación de forma específica para cada zona.

Terapia con haz de protones

Este método es relativamente novedoso y utiliza una maquinaria específica. Por ello, en la actualidad no se encuentra disponible en todo tipo de centros. En lugar de rayos X, en esta variante se emplean protones.

Los protones son partículas subatómicas de alta energía. Al igual que los rayos X, pueden destruir las células sobre las que se irradian. Una ventaja de este método es que la radiación no se expande hacia otras zonas, como sí ocurre en los anteriores.

Radioterapia guiada por imágenes (IGRT)

En este tratamiento el radiooncólogo va recopilando imágenes de la zona del tumor, tanto antes como después de haber irradiado el área.

De esta forma, se pueden comparar las imágenes de antes y después de cada sesión del tratamiento. Esto permite ir enfocando las próximas sesiones hacia la irradiación de unas zonas u otras. La IGRT ayuda a evaluar la eficacia del tratamiento y evitar el daño a los tejidos sanos.

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Radioterapia estereostática

En esta modalidad se emplea un sistema de coordenadas tridimensionales independientes del paciente para localizar de forma precisa la lesión. El método permite dirigir haces muy precisos y de muy alta energía hacia zonas muy pequeñas.

Durante el proceso, el paciente debe permanecer completamente inmóvil. Suelen emplearse soportes para la cabeza o moldes corporales que limiten los movimientos.

Debido a la alta intensidad de la radiación empleada, esta terapia suele requerir pocas o incluso una única sesión. Sin embargo, algunos pacientes pueden necesitar varios tratamientos.