Qué es una resonancia magnética

Las resonancias magnéticas se utilizan para la detección de enfermedades. Éstas evitan el uso de radiación que pueda resultar dañina. En su lugar, utilizan imanes y ondas de radio potentes para crear imágenes.

La resonancia magnética, técnicamente denominada IRM (imagen por resonancia magnética), consiste en una tecnología no invasiva que produce imágenes anatómicas tridimensionales. A través de esta metodología, se pretende obtener información de determinadas partes del cuerpo.

Las resonancias magnéticas evitan el uso de radiación que pueda resultar dañina. En su lugar, utilizan imanes y ondas de radio potentes para crear imágenes del cuerpo.

Su funcionamiento está basado en una eficaz tecnología. Consiste en estimular y detectar el cambio en la dirección del eje de rotación de los protones de los átomos de hidrógeno. Las imágenes producidas a través de una resonancia magnética se denominan cortes. Son almacenadas generalmente en ordenadores, aunque también se pueden imprimir en una película.

En un único examen realizado con una resonancia magnética pueden llegar a producirse desde decenas a cientos de imágenes.

¿Cómo funcionan las resonancias magnéticas?

Las resonancias magnéticas utilizan para su funcionamiento poderosos imanes. Su función principal es  producir un gran campo magnético. Con este campo se obliga a los protones del cuerpo a alinearse. Al pulsar una corriente de radiofrecuencia a través del paciente, los protones se estimulan y giran fuera de equilibrio, luchando contra la fuerza del campo magnético.

Posteriormente, al apagar el campo de radiofrecuencia, los sensores de la resonancia magnética son capaces de detectar la energía liberada. Los protones entonces se realinean con el campo magnético. La cantidad de energía liberada, así como el tiempo que tardan los protones para realinearse con el campo magnético, cambian según la naturaleza química de las moléculas.

Los profesionales tienen capacidad para identificar la diferencia entre los distintos tipos de tejidos basándose en las propiedades magnéticas mencionadas.

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¿Para qué se usa la resonancia magnética?

Habitualmente, las resonancias magnéticas se utilizan para la detección de enfermedades, el diagnóstico y la monitorización de tratamientos. Son especialmente apropiadas para obtener imágenes de las partes no óseas o de los tejidos blandos del cuerpo.

Como se ha mencionado anteriormente, no utilizan la radiación ionizante dañina de otras tecnologías, como pueden ser la TC (tomografía computarizada) o los rayos X. Además, los músculos, los ligamentos y los tendones, así como el cerebro, los nervios y la médula espinal, se ven con mayor claridad a través de resonancias magnéticas que con las demás metodologías.

 Es por este motivo que también se utilizan frecuentemente para detectar lesiones de hombros o rodillas. Concretamente, en el caso del cerebro, las resonancias magnéticas pueden utilizarse de cara a:

  • Diferenciar entre la materia blanca y la materia gris.
  • Diagnosticar aneurismas.
  • Detectar tumores.

Gracias a que las resonancias magnéticas no utilizan radiaciones, es un método especialmente favorable cuando se requieren imágenes frecuentes para distintos diagnósticos o terapias cuando se trata del cerebro.

Se debe mencionar que existe una clase de resonancia magnética especializada, denominada imagen por resonancia magnética funcional (IMRf).

Ésta es utilizada para observar las estructuras del cerebro y determinar qué áreas del cerebro consumen más oxígeno y se activan durante las tareas cognitivas. Sobre todo, a través de esta tecnología, se quiere fomentar el entendimiento de la organización del cerebro. La IMRf tiene un gran potencial para evaluar el estado neurológico y el riesgo neuroquirúrgico.

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¿Cómo se realiza la resonancia magnética?

Resonancia.

Cuando se quiere realizar una resonancia magnética, en primer lugar, los especialistas solicitan al paciente que vista prendas sin broches metálicos. La razón de ello es que determinados tipos de metal pueden causar imágenes borrosas.

Para el desarrollo de la resonancia magnética, en muchos casos, se requiere la utilización de un tinte especial como medio de contraste. Este tinte se administra vía intravenosa a través de la mano o el antebrazo antes del examen. Este medio de contraste ayudará al especialista a observar determinadas zonas más claramente.

Además, pueden colocarse también pequeños dispositivos, denominados espirales, alrededor de las diferentes zonas que vayan a ser estudiadas. Con la utilización de estos dispositivos se puede mejorar la calidad de las imágenes. Esto es debido a que ayudan a enviar y recibir las ondas de radio.

La resonancia magnética tiene una duración aproximada de 30 a 60 minutos, aunque en determinadas circunstancias puede aumentar ese tiempo.

Riesgos que pueden implicar

Las resonancias magnéticas no emiten radiación dañina, pero sí emplean un potente campo magnético. Esto implica determinados riesgos. Los riesgos son los siguientes:

  • El campo magnético creado ejerce fuerzas muy poderosas sobre los objetos de hierro (extendiéndose incluso más allá de la máquina). Los pacientes con implantes deben notificar este hecho a sus médicos antes del escaneo.
  • Ruido fuerte. En determinadas resonancias magnéticas, la intensidad del sonido de hasta 120 decibelios puede requerir protección especial para los oídos.

Además, las resonancias magnéticas son más costosas que las imágenes de rayos X o de escaneo por TC.

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