¿Qué es y cómo tratamos naturalmente la esclerodermia?

Elena Martínez Blasco·
24 Julio, 2020
Dado que la esclerosis dérmica puede estar relacionada con ciertas intolerancias, es importante que evitemos el consumo de lactosa y gluten y que favorezcamos la circulación con masajes, ejercicio físico e ingredientes vasodilatadores.

La esclerodermia, también llamada esclerosis sistémica progresiva, es una enfermedad autoinmune crónica que hace que la piel se engrose y se endurezca, provoca una acumulación de tejido cicatrizante y produce daño a los órganos internos como el corazón y los vasos sanguíneos, los pulmones, el estómago y los riñones.

Algunas señales de esclerodermia

Una alimentación adecuada, con determinados nutrientes, así como algunos consejos sencillos, nos ayudarán a mejorar notablemente nuestra calidad de vida.

Algunas de las señales que nos avisan de que podemos padecer esta enfermedad son:

  • Tumefacción.
  • Edema.
  • Endurecimiento de la piel.
  • Cambio de color de los dedos.
  • Reflujo gastroesofágico.

La causa es, por el momento, desconocida, aunque se relaciona con el sistema inmunitario.

Esta enfermedad es relativamente inusual, y la mayor parte de afectadas son mujeres principalmente de entre 30 y 50 años.

Alimentación

La esclerodermia es una enfermedad que puede estar relacionada con la intolerancia a ciertos alimentos. En este caso, al gluten y la lactosa. Para confirmar estas intolerancias consultaremos con el médico. Es posible que nos recomiende evitar estos alimentos:

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Alimentos que contienen lactosa, principalmente: la leche y sus derivados:

  • Queso.
  • Yogur.
  • Kéfir.
  • Helados.
  • Postres.
  • Nata.
  • Todo tipo de platos precocinados o envasados que contengan lactosa.

Podemos sustiruirlos por bebidas y postres elaborados con arroz, mijo, chufa, y todo tipo de postres lácteos elaborados para intolerantes a la lactosa.

Alimentos que contienen gluten, elaborados con trigo, espelta, avena, centeno y cebada como:

  • Harinas.
  • Pasta.
  • Pan.
  • Bollería.
  • Pastelería.
  • Cereales de desayuno.

Estos alimentos los sustituiremos por otros elaborados con grano y harina de arroz, maíz o trigo sarraceno.

pan integral chiot's run

Hay que tener en cuenta que tanto el gluten como la lactosa se añaden como ingrediente a muchos platos precocinados, purés, zumos, embutidos, frutos secos, congelados, etc. Deberemos mirar detenidamente siempre los ingredientes.

El médico pautará durante cuanto tiempo hemos de evitar estos alimentos.

Nutrientes

Los profesionales de la salud pueden tomar muestras de sangre para detectar deficiencias de proteínas y vitaminas y minerales específicos. Esto incluye análisis de sangre para evaluar los niveles de hierro, así como zinc y B12, vitamina D, caroteno y más.

Una buena circulación

Debido a las características de la esclerodermia es fundamental cuidar mucho la circulación de nuestro cuerpo. Internamente podemos tomar infusiones de romero y ginkgo biloba.

Externamente podemos hacer friegas con algunos de los siguientes remedios naturales:

    • Vinagre de romero: pondremos a macerar vinagre con ramas de romero frescas.
    • Aceite de hipérico: pondremos a macerar aceite de oliva con flores de hipérico durante un mes en una zona exterior donde le toque el sol.
    • Crema natural en la que mezclaremos gel de aloe vera (lo podemos comprar o extraer de la planta), aceite de rosa mosqueta y unas gotas de aceite esencial de romero, hammamelis o ciprés.

Masajes, estiramientos y ejercicio

Es muy importante movilizar bien la piel y la musculatura que tienden a contraerse. Podemos acudir a un masajista pero también podemos realizar estiramientos y automasajes, en forma de círculos, arrastrando suavemente la piel.

Otra manera de mejorar la circulación es haciendo media hora de ejercicio suave cada día. Podemos caminar, hacer bicicleta o nadar.

 

Esta es una enfermedad seria que debe estar controlada siempre por un médico. Aquí te hemos ofrecido unos cuantos consejos que tienes que tener en cuenta en caso de padecerla o de creer que puedes sufrir algunos de los síntomas.

  • Fonollosa Pla, V., & Simeón Aznar, C. P. (2004). Esclerodermia. Medicina Clinica. https://doi.org/10.1157/13059540.
  • Aspe Unanue, L., González Hermosa, M. R., & Gardeazabal García, J. (2010). Esclerodermia (esclerosis sistémica). Piel. https://doi.org/10.1016/j.piel.2010.01.004.