¿Qué hacer cuando un niño se porta mal?

Educar a un niño no es tarea sencilla; entender las causas de un mal comportamiento y saber qué hacer, todo un arte. Aprende en este post qué hacer cuando tu hijo se porta mal.

Cuando un niño se porta mal solemos perder la paciencia y terminamos inmersos en una batalla de poderes. Muchas veces pensamos de manera equivocada que los niños se portan mal por capricho. Nuestra tarea como padres responsables es identificar las razones del mal comportamiento de nuestros hijos.

Las conductas inadecuadas pueden manifestarse en forma de rabietas, en un llanto prolongado o en romper y golpear juguetes u otros objetos. Algunos niños se hacen pipí o defecan encima cuando ya controlan el esfínter. Otros, simplemente, no hacen caso a las instrucciones de los mayores, gritan o hacen travesuras que detonan a los adultos.

¿Por qué un niño se porta mal?

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Una de las principales razones es el deseo de llamar la atención de sus padres. Esto ocurre cuando el niño determina que al comportarse bien, no recibe la atención que siente merecer.

Se porta mal para que se dé una movilización desproporcionada de parte de sus progenitores y adultos de su entorno. Es cuando hablan sobre su conducta y convierten al niño en el centro de atención familiar.

Otra razón es sentirse desatendido. Suele ocurrir cuando, por ejemplo, salen de compras y el pequeño se siente cansado. El que lo comunique a sus padres y estos lo tomen en cuenta únicamente cuando hace una rabieta, promueve que en las próximas veces no indique su agotamiento sino que recurra directamente al mal comportamiento.

Otro motivo para que un niño se porte mal es que sienta celos. Puede ser hacia uno de sus hermanos, amigos e incluso hacia uno de sus progenitores. Lo cierto es que los niños descubren a muy temprana edad que cuando se portan mal, pueden manejar la situación a su antojo.

También, la falta de límites por parte de los padres o contradicciones entre las normas que establecen puede ser motivo del mal comportamiento de un niño. Por ejemplo, mamá prohíbe una cosa, pero papá le da permiso.

Solo en casos extremos el mal comportamiento se debe a problemas serios de conducta, tales como baja tolerancia a la frustración, hiperactividad, escasas habilidades sociales y poco control de sus impulsos. Un ambiente familiar inapropiado, sobreprotección, problemas escolares y malos tratos intrafamiliares también son causas de un mal comportamiento.

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¿Qué hacer cuando un niño se porta mal?

Luego de analizar el mal comportamiento y determinar qué lo está produciendo, debemos examinar nuestra conducta cuando un niño se porta mal. Existen factores en nuestro proceder que, ante una rabieta, en lugar de erradicar el problema hacen que esta se mantenga; y en el peor de los casos, que se exacerbe.

1. Muestra paciencia y comprensión

Niño con síndrome de alienación parental

Ante la conducta inapropiada de un niño, los padres entran en crisis, se desesperan y se terminan imponiendo. Procura no enojarte y sé amable, pero firme al indicarle cuál debería ser la conducta más apropiada. Perder la calma solo hará que se genere una lucha por conocer los límites del otro.

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2. No te dejes influir por el qué dirán

Una rabieta en frente de terceros suele generar en los padres una sensación de incomodidad muy difícil de sobrellevar. Los padres terminan cediendo al cumplir lo que pide el niño para que así se calme o se lo llevan obligado para evadir la incómoda situación.

No permitas que te afecte lo que piensen los demás. Una técnica con mucho éxito es abrazar fuerte al niño. Dependiendo de la edad, puedes apartarlo de las miradas, sujetar sus manos amorosamente y explicarle que no está obrando bien.

Luego, puedes seguir en lo que andabas haciendo aunque él siga llorando. Quitarle la atención en momentos como estos evitará rabietas futuras.

3. Evita gritarle o descalificarlo

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Cuando un niño se porta mal, dependiendo de su edad, puede estar tratando de comunicarse, pero aún no sabe definir lo que le pasa con palabras. Los niños aprenden con el ejemplo.

Si le pides que no grite, te exasperas y le gritas, es probable que le generes mayor confusión. Tampoco es buena idea decirle que es un niño malo o que otro niño se porta mejor que él.

4. Refuerza la buena conducta

La mayoría de los padres no alaban el buen comportamiento de sus hijos. Frases como “qué bueno que compartas tus juguetes con tu hermana”o “gracias por recoger tus juguetes y ropa, me ayudas mucho”, lo harán sentir muy bien.

Conclusión

Disciplinar a un niño no implica controlarlo, significa ayudarle a mantener el autocontrol. Es mejor que haga lo correcto porque quiere hacerlo, que porque “le toca” hacerlo. Con esto solo consigues insatisfacción e inseguridades en tu hijo. Las malas conductas deben ser corregidas con dedicación, mucha paciencia y sobre todo mucho amor.