Qué hacer si mi hijo tiene un amigo imaginario

Muchos niños pueden crear amigos imaginarios. Son personajes que activan la creatividad y ayudan a expresar las emociones. No hay razones para preocuparse. Es normal y común que aparezcan, e igualmente que se vayan también.

Los amigos imaginarios son comunes y normales en los niños. Por lo general, son producto de la creatividad y las emociones del niño. Sin embargo, a los padres les puede preocupar y se preguntarán qué hacer si su hijo tiene un amigo imaginario.

Estos seres creados por la mente vibrante y fantasiosa de los niños pueden aparecer entre los 2 y los 4 años, en lo que el niño comienza a aprender el lenguaje y relacionarse. Su existencia se debe a varios motivos y, generalmente, así como aparecen, se van.

Sin embargo, puede ser fuente de preocupación para los padres ver que un hijo tiene un amigo imaginario. Los amigos imaginarios son parte del desarrollo emocional del niño, también de mentes altamente creativas y sensibles. Seguramente no hay nada de qué preocuparse.

¿Por qué los niños inventan amigos imaginarios?

Niña soñadora desarrollo de la personalidad

A los padres les sorprende ver a su hijo jugando y conversando solo. Cuándo pregunta al niño de qué se trata, este responde calmadamente que se trata de su nuevo amigo. A muchos padres les resultará divertido, otros se angustiarán porque “¡mi hijo tiene un amigo imaginario!”.

Un estudio en niños de 3 a 4 años, dirigido por las investigadoras Marjorie Taylor y Stephanie Carlson, de las universidades de Oregon y de Washington respectivamente, encontró que 2 de cada 3 niños tenían amigos imaginarios. De la muestra de 152 niños estudiados, 70 % eran niños primogénitos o hijos únicos.

No obstante, no hay una relación directa entre la soledad y el amigo imaginario. Los niños que tienen hermanos también tienen amigos imaginarios. Igualmente ocurre con niños que crecen en ambientes rodeados de adultos: unos crearán amigos imaginarios, otros no.

El amigo imaginario ayuda al niño a expresar sus sentimientos y a mejorar sus habilidades comunicativas. Pueden ser compañeros de juegos, incluso teniendo hermanos. También pueden surgir ante una carencia o conmoción afectiva.

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¿Cómo son los amigos imaginarios?

Cada niño tendrá su propio amigo imaginario. Unos serán invisibles, otros estarán representados por el muñeco o peluche favorito. Este personaje es producto de la imaginación y las emociones de tu hijo. Por lo tanto, tendrán nombre y personalidad propia.

Los niños saben que estos compañeros solo existen en su imaginación. Pueden ser niños de la misma edad y tamaño de nuestro hijo, o tan pequeño como para llevarlo dentro de un bolsillo al parque o a la casa de la abuela. También pueden ser animales, superhéroes o el personaje de preferencia del niño.

Los amigos imaginarios son aliados de los niños. Los ayudan a enfrentar las dificultades como el divorcio de los padres, la llegada de un nuevo hermano, un cambio de escuela o una mudanza de ciudad o país.

Por lo tanto, cambian a voluntad del niño y hacen lo que el niño necesita que hagan. Estos compañeros aparecen y desaparecen mientras el niño desarrolla y mejora sus habilidades sociales.

Sin embargo, el estudio mencionado encontró que, tres años después de la primera recolección de datos, una tercera parte de los niños seguía conservando sus amigos imaginarios al llegar a la escuela. Es decir, cuando los niños tenían 7 años aproximadamente. Los amigos habían cambiado, pero seguían existiendo.

¡Mi hijo tiene un amigo imaginario! ¿Qué hago?

Lo primero que hay que hacer cuando un hijo tiene un amigo imaginario es mantener la tranquilidad. Hasta los 6 a 7 años es normal que un niño tenga un compañero imaginario.

Incluso hay casos de adolescentes con amigos imaginarios, menos comunes, pero no por ello se consideran como un problema patológico. Entonces ve con calma y sigue estas sencillas recomendaciones para “tratar” con estos personajes.

Actúa con naturalidad

Evita ignorar o negar al amigo imaginario de tu hijo. Trata la situación con naturalidad, la misma que usas con tu hijo. Así como no debes regañarlos o forzarlos a olvidar a este personaje, tampoco fomentes la relación. Simplemente, actúa con naturalidad cuando aparezca, y cuando no esté, ni lo menciones.

Conoce al amigo imaginario

Según la investigación de Carlson y Taylor, solo 26% de los padres conocía que su hijo tenía un amigo imaginario. Deja que tu hijo hable libremente sobre su nuevo amigo. Escucha y observa qué dice y cómo lo expresa. Necesitas “conocer” a este personaje para que puedas determinar cuándo hay un problema.

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El amigo imaginario no es excusa ni justificación

Si tu hijo tiene un amigo imaginario y lo usa para saltarse una norma o cometer una travesura, no lo permitas. Cuando tu hijo quiere eludir alguna responsabilidad o justificar un mal comportamiento argumentando que fue “culpa” del amigo imaginario, sin perder la tranquilidad ni ridiculizarlo, no lo dejes.

Solo para cuando esté solo

Como está claro que este personaje solo existe en la imaginación de tu hijo, los juegos o conversaciones son solo para cuando el niño no tiene con quien jugar o relacionarse. Procura e insiste en que así sea: solo para cuando el niño está solo.

Propicia encuentros con niños reales

Niños motivados en su etapa educativa

Aunque la actitud hacia estos compañeros tiene que ser de respeto y tolerancia, propicia que se encuentre con otros niños para jugar y socializar. No le estás pidiendo que olvide al amigo imaginario, pero ayuda a tu hijo a socializar. En lo que el niño desarrolla sus habilidades psicosociales los amigos imaginarios tienden a desaparecer.

¿Cuándo hay que preocuparse?

En general cuando un niño tiene un amigo imaginario no hay de qué preocuparse. Estas creaciones no son alucinaciones ni problemas patológicos. Sin embargo, si se presentan alguna de las siguientes situaciones, puede haber un problema mayor que amerite la intervención de un psicólogo o terapeuta.

  • El niño se aísla y prefiere jugar con el amigo imaginario antes que con amigos reales. Solo se siente cómodo con el amigo imaginario.
  • Hay cuadros de excitación, pérdida de control, confusión mental o irritabilidad cuando “aparece” el personaje.
  • Notas que la personalidad del amigo imaginario es agresiva o conflictiva. Causa malestar o miedo en el niño.
  • El niño adopta la personalidad agresiva o conflictiva del compañero imaginario.

Detectar alguno de estos comportamientos implica que has observado y conocido la relación que tu hijo tenga con su amigo imaginario. Como siempre decimos, el tiempo y la atención que dedicas a tu hijo son claves para detectar estos u otros problemas.