Qué hacer si un niño se muerde las uñas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Bernardo Peña el 1 enero, 2019
Morderse las uñas es un tic nervioso que esconde las situaciones de estrés y angustia que afectan al niño. Podemos ayudar a nuestro hijo a superar esta manía con amor y perseverancia.

Un niño se muerde las uñas por las mismas razones por las que se chupa el dedo, se rasca la nariz, se arranca el cabello o rechina los dientes. Morderse las uñas es de los hábitos nerviosos más comunes.

Es una manía que comienza en la niñez y puede desaparecer. En los casos menos frecuentes alcanza la adultez.

El niño lo hace consciente o inconcientemente, por curiosidad, para aliviar el estrés, por imitación, aburrimiento o costumbre.

Es difícil de erradicar si no se cuenta con la voluntad del niño. Generalmente, si un niño se muerde las uñas pedirá ayuda para dejar de hacerlo cuando recibe la presión o las burlas de los niños con los que comparte en la escuela o su comunidad.

Qué motiva el hábito

Niña mordiéndose las uñas.
Existen numerosas razones por las que un niño se muerde las uñas.

Para encontrar una solución a este problema, hay que determinar las razones por las cuales el niño se muerde las uñas.

Desde una ineficaz extinción del hábito de chuparse el dedo hasta un conflicto emocional mayor, como un trastorno obsesivo-compulsivo, puede haber detrás de este hábito.

Entonces hay que observar al niño. Precisar cuándo, cómo y porqué se muerde las uñas. Hay que percatarse si las muerde moderadamente o se hace daño, si lo hace en momentos de estrés o cuando está mirando la televisión lleva los dedos a su boca.

Tu observación debe estar acompañada de lo que te diga al niño. Intenta averiguar cuál es el motivo de su preocupación o  de angustia.

Una escuela nueva, el divorcio de los padres, el examen de la asignatura en la que ha fallado, pueden ser desencadenantes de este molesto hábito.

Pero no solo interrogues al niño. Pregúntate si como padre estás amonestando o regañando en exceso. También si tienes demasiadas expectativas o exigencias sobre el desempeño de tu hijo.

Muchas veces la fuente del estrés de los niños somos los padres. Igualmente, pregunta a sus maestros si hay alguna situación en la escuela que lo ponga tenso o nervioso.

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Qué hacer si el niño se muerde las uñas

Morderse las uñas es una conducta que generalmente oculta algo más. Es mucho más que una conducta “fea”, antiestética o poco higiénica.

Es fundamental identificar cuál es la causa que origina esta manía, para poder atenderla desde la raíz. Las medidas que te proponemos a continuación pueden ayudar a tu hijo a dejar de morder sus uñas.

Habla con tu hijo sobre esta situación

Es fundamental que el niño esté involucrado en querer dejar el hábito. Esta es una situación muy difícil de atacar por la fuerza o imposición.

Forzar al niño no tendrá ningún resultado, por el contrario, puede generar más estrés que intensificará el hábito.

Mientras más involucrado esté el niño en la solución del problema, hay mayores posibilidades de éxito. Claro está que hay diferencias si se trata de un niño o de un adolescentes. Por eso es que es tan importante hablar con tu hijo y definir juntos qué estrategias van a seguir y cómo lo vas a ayudar.

Ayúdalo a ser consciente del hábito

Niño mordiéndose las uñas.
Generalmente, un niño se muerde las uñas de forma insconsciente.

Como todo tic nervioso, el niño se muerde las uñas de forma inconsciente. Habla con tu hijo sobre si está de acuerdo en que le recuerdes cada vez que se esté mordiendo las uñas, o si eso le molestaría.

Se puede establecer una palabra clave o un toque en el hombro. Esta “contraseña” acordada entre los dos para usar cuando se esté mordiendo las uñas es una suerte de juego que le ayudará a ser consciente del hábito.

Evita las recriminaciones y los castigos

De nuevo, que el niño se muerda es una manía nerviosa. Castigos, discusiones y peleas no resolverán nada. Crearán más tensión y malestar, lo que redundará en la intensificación del hábito.

Igual ocurre con la aplicación de soluciones amargas sobre las uñas. El niño las verá como un castigo, lo que crea el malestar que solo se alivia mordiendo las uñas.

Si te molesta demasiado esta costumbre, establece algunos límites mientras el niño logra controlarse. Por ejemplo: “no las puedes morder en la mesa mientras comemos”.

Mantén las uñas cortas y limpias

Mientras tu hijo logra controlar el hábito es bueno que las uñas estén limpias y cortas, para disminuir las posibilidades de que las muerdas.

Si tienes una niña, invítala a hacerse una manicura. La coquetería puede ser tu aliada para ayudarla dejar el hábito.

Explica las consecuencias de morderse las uñas

Las uñas estás expuestas a toda clase de bacterias. Al ser mordidas, se trasladan las bacterias hasta la boca, causando infecciones en la mucosa y en los dientes.

Asimismo, al morder las uñas se generan los llamados padrastros de las uñas. Son esos trozos de piel que se levantan, se infectan y son muy dolorosos.

Este hábito también contribuye a la deformación de los dedos. Invita a tu hijo a hacer una investigación en Internet sobre cómo se pueden deformar sus dedos de mantener esta costumbre.

Dale una alternativa

Niños haciendo yoga.
Podemos proponerle alternativas para que el niño no se muerda las uñas.

Establece con tu hijo una rutina que seguirá antes de morderse las uñas. Puede ser que le des una pelota suave para apretar, abrir y cerrar las manos, respirar y contar hasta diez. Practica la rutina alternativa con tu hijo.

Un niño tiene tiene las manos ocupadas haciendo una manualidad o armando un rompecabezas tiene menos probabilidades de llevar las manos a su boca.

También puedes ayudarlo a drenar su nerviosismo jugando al aire libre o con una práctica deportiva. Otra opción son las técnicas de relajación apropiadas para los niños.

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Establece un reto y premia el esfuerzo

Cuando veas que tu hijo está preparado, hazle este reto. Invítalo a dejarse crecer una o dos uñas sin morderlas. En cuanto lo logre, reconoce el esfuerzo con palabras de amor y aliento.

También puede darle un “premio”. No tiene que ser nada costoso ni exagerado. Algo que hayas acordado con tu hijo como premio, como ir al cine o comer su platillo favorito.

Luego invítalo a que deje crecer otra uña. Así sucesivamente hasta que las diez uñas hayan crecido sin que las haya mordido.

Déjalo claro: sobre todo lo amas

Evita rechazar al niño o negarle tu amor si flaquea en el proceso de dejar este hábito. Las manías son difíciles de vencer. El niño se muerde las uñas cualquier momento, controlarlo toma su tiempo.

Eso es importante que lo recuerden ambos. Aún así lo sigues amando. Anímalo a perseverar. Más temprano que tarde, podrá lograrlo.

Si en algún momento consideras que es una situación incontrolable, no dejes de consultar con su pediatra o con un profesional.

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