¿Qué nos dice el color de nuestros ojos?

Elena Martínez Blasco·
11 Julio, 2020
Según la iridología, el color de nuestros ojos puede indicarnos qué enfermedades o complicaciones estaríamos predispuestos a padecer.
 

La iridología es una disciplina que estudia el iris y que nació el el siglo XVII. Según esta disciplina, es posible averiguar una predisposición a padecer determinados problemas de salud según el color de nuestros ojos.

Así, de acuerdo con esta herramienta de diagnóstico, el color del iris determina, desde nuestro nacimiento, una predisposición a un estado de salud.

Sin embargo, hace tiempo que la ciencia moderna ha demostrado que esta disciplina es totalmente falsa y que no hay ninguna relación entre el color de los ojos y la predisposición a padecer enfermedades.

En este artículo desmentimos algunas de las principales teorías de esta disciplina antigua. Recuerda que si crees sufrir algún problema, siempre debes acudir a un profesional médico y no fiarte de pseudocientíficos de dudoso origen. ¿Quieres saber más? Sigue leyendo.

¿Qué nos dice el color de nuestros ojos?

Según esta pseudociencia, los ojos se dividirían en tres categorías en función de las cuales seríamos más propensos a sufrir unas u otras enfermedades. Para ello, empleaban una “carta de iridología“. Esta recogía parámetros como el color de los ojos, las líneas del iris, etc., según las cuales padeceríamos unas enfermedades u otras.

 

Ojos azules y grises

Según la iridología, las personas con el iris azul o gris podrían tener como punto débil la garganta, la nariz y el oído. A su vez, esto las predispondría a los catarros, los problemas respiratorios y la irritación de las mucosas digestivas. También estarían asociados a problemas en los riñones y las articulaciones.

Dicha teoría se vino abajo gracias a un estudio llevado a cabo en 1979. En este se seleccionó una muestra de 143 personas, el 95 % de las cuales padecía problemas de riñón. A continuación, se les pidió a iridólogos que identificasen cuáles tenían problemas de riñón a partir de sus irises. Su porcentaje de acierto fue extremadamente bajo, tanto que puede ser perfectamente atribuido a la suerte.

¿Qué nos dice el color de ojos azul?

 

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Ojos marrones y oscuros

Esta tonalidad va desde el color marrón clarito o avellana, al marrón oscuro o casi negro. En la iridología estos iris mostrarían una predisposición a padecer desequilibrios relacionados con la sangre y con el metabolismo de ciertos minerales. Por lo tanto, estarían relacionados con trastornos del sistema circulatorio y digestivo.

A este respecto, se realizó otro experimento en 1988 en el que se escogió a 39 personas con piedras en la vesícula (parte del sistema digestivo) y a 39 sujetos sanos. La tasa de acierto de los iridólogos fue bastante baja, especialmente teniendo en cuenta que esta afección tiene síntomas físicos bastante claros. Esto permitió demostrar una vez más que la iridiología no tiene ninguna validez como herramienta de diagnóstico.

Iris marrones

 

Ojos verdes y mixtos

Esta última categoría englobaría a todos los colores que están entre la gama intermedia de las categorías anteriores. Para conocer nuestra predisposición, en primer lugar deberíamos ver si tenemos los ojos claros u oscuros.

Entonces, nos decantaríamos más por la predisposición de la primera categoría o de la segunda, respectivamente. Pero, como ya hemos visto, no hay ninguna evidencia científica que permita avalar la eficacia de ninguna de las categorías anteriores. De hecho, sus aciertos pueden achacarse más al azar que a la ciencia.

Ojos verdes

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Nota final

Como has podido comprobar en este artículo, la iridología no es una ciencia. Tampoco cuenta con ningún respaldo científico que permita avalar su eficacia. Es más, numerosos experimentos han permitido demostrar su falta de fiabilidad y su dependencia del azar.

 

De hecho, desde 2019 el Gobierno español ha incluido la iridología en la categoría de pseudoterapia. Además, ha lanzado la campaña #CoNprueba. Esta busca ofrecer información veraz y accesible sobre las pseudoterapias y las pseudociencias con el fin de evitar los peligros que estas pueden suponer. En este sentido, es interesante conocer la definición de pseudoterapia que maneja el Gobierno:

“[aquellas que] no tienen ningún ensayo clínico aleatorizado, revisiones sistemáticas o meta-análisis sobre su eficacia o seguridad, por lo que no tienen soporte en el conocimiento científico con metodología suficientemente sólida para acreditar su eficacia y seguridad, y se consideran pseudoterapias”.

Siempre conviene evitar este tipo de terapias. Estas no cuentan con pruebas sólidas de su eficacia ni controles de calidad, por lo que pueden suponer un riesgo por la salud. En principio, la iridología no sería un peligro, pero eso no la convierte en “inofensiva“. Esta práctica puede entrañar riesgos personales y económicos, debido a charlatanes que embaucan a familias desesperadas, llevándose su dinero y su esperanza.