¿Qué nos sucede cuando no fuimos muy amados en la infancia?

No expresar el amor a los niños durante su infancia puede hacer que el día de mañana tengan una serie de carencias en el aspecto emocional y sean incapaces de empatizar

El amor es la energía vital que mueve al mundo. Todos nacimos para amar y recibir amor, pero ¿qué nos sucede cuando no fuimos muy amados en la infancia? Al parecer, este es el origen de muchos problemas de comportamiento.

Cuando nacemos nos deberíamos encontrar con la protección y la seguridad que solo el amor materno puede otorgarnos. Lamentablemente, esto no siempre es así, lo cual genera grandes consecuencias.

Estas se reflejan años después, en nuestro comportamiento y en la forma de relacionarnos con los demás.

Consecuencias de la falta de amor en la infancia

La falta de amor en la infancia puede generar consecuencias inimaginables en la adultez. A continuación, destacamos algunas de ellas.

1. Indiferencia hacia el sufrimiento ajeno y apatía

Superar el sufrimiento emocional

La indiferencia hacia el sufrimiento de los demás es una de las consecuencias de la falta de amor materno en nuestra infancia.

Generalmente, las personas carentes de amor en sus primeros años de vida, a menudo, se muestran como indiferentes. Tienen mucha dificultad para empatizar con lo que sienten los demás.

Las personas que no fueron amadas en la infancia se caracterizan por tener un comportamiento apático, que puede llegar no solo a afectar sus relaciones cercanas.

Muchos de sus problemas son, sin duda, el resultado de un profundo desinterés y apatía ante lo que sienten los demás.

Aquellos adultos que durante su niñez no fueron amados o, por algún motivo, fueron privados del amor materno, suman una generación o movimiento de adultos indiferentes hacia el dolor ajeno.

Además, se les dificulta expresar sus sentimientos, por lo cual, optan por reprimirlos.

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2. Problemas para relacionarse y expresar sentimientos

depresión infantil.

La carencia de amor en la infancia es el inicio de una cadena de generaciones futuras con problemas.

  • Si una persona que no conoció el amor materno, o paterno, cuando crezca y tenga hijos, estos verán de cierto modo reflejada la causa raíz, que viene siendo el desamor en la infancia.
  • El amor en la infancia, es el motor que hace que los seres humanos seamos fieles y auténticos.

Las capacidades altruistas que las personas debemos desarrollar a medida que crecemos son el resultados de la calidad de amor que recibimos en la primera etapa de nuestra vida.

El amor materno se basa en los instintos más básicos de nuestra humanidad que, además, representa la universalidad y las garantías de paz y fraternidad en las relaciones con el prójimo.

La carencia del amor materno en los primeros años de vida hace que las personas desarrollen con dificultad sus capacidades de empatía.

No podemos obviar que cualquier necesidad insatisfecha en nuestra infancia es reflejada en la edad adulta en nuestro comportamiento. Por este motivo, es tan común visualizar personas con gran rencor o resentimientos, incapaces de conmoverse con el sufrimiento de los demás.

Generalmente, las personas que carecieron de amor en la infancia, durante el proceso su vida adulta, siguen esperando de forma inconsciente que sus necesidades sean cubiertas. Esta situación genera consecuencias en su comportamiento, así como en su capacidad de amar y expresar amor.

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La importancia de mostrar amor a los niños

Mujer triste.

Mostrar el amor hacia los niños es sumamente importante por diversas razones. La humanización de las personas se realiza a través del amor en la infancia.

Una persona que en su niñez no recibe amor está siendo criada con un vacío afectivo. Este se reflejará en su futuro comportamiento agresivo, ya que su adaptación inicial se dio en un entorno carente de afecto.

La carencia de amor en la etapa inicial puede pasar de afectar a solo un niño a crear consecuencias universales, fruto de las fases del problema. El desarrollo de generaciones con tales vacíos amorosos es un arma letal para el propio futuro de la humanidad.

El problema es que, pesar de que la falta de amor en la infancia trae estas consecuencias tan nefastas para el adulto, aún son muchos los casos de niños que siguen siendo criados con un gran vacío afectivo.

El amor brindado en los primeros años de vida, desde el momento del nacimiento, tiene un poder inimaginable sobre el desarrollo de las competencias altruistas, de amor y empatía futuras.

Si queremos evitar que nuestros niños tengan todas estas carencias y queden marcados para siempre hay que darles el afecto que merecen y necesitan.