¿Sabías lo que ocurre en tu cuerpo por comer sal? ¡Cuidado! Es perjudicial

La mayoría de personas llegamos a doblar e incluso triplicar la ingesta diaria recomendada de sal. Empieza a condimentar tus platos con hierbas aromáticas u opta por la sal marina

La sal es un ingrediente presente en las cocinas de todo el mundo, ya que es imprescindible para realzar el sabor de los platos  y porque, de una u otra forma, el organismo la necesita para trabajar en óptimas condiciones.

El problema es que las dietas modernas están consumiendo el doble e incluso más de la dosis diaria de sal recomendada, lo que está provocando el desarrollo de diferentes problemas de salud que, a la larga, pueden afectar la calidad de vida.

Algunas personas no son conscientes del daño que le están causando a su cuerpo al incluir este mineral en la dieta en cantidades excesivas.

Por esta razón, desde hace algún tiempo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otras entidades como la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, vienen advirtiendo acerca de los riesgos que existen al no controlar el consumo de este ingrediente. ¿Los conoces?

Es causa potencial de los accidentes cerebrovasculares

El ictus (accidente cerebrovascular), propiciado por hemorragias cerebrales, es uno de los peligros principales de comer sal en cantidades excesivas.

Este trastorno provoca hasta un tercio de las muertes por enfermedades circulatorias y, quienes logran sobrevivir, quedan con daños físicos y neurológicos graves por el resto de su vida.

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Insuficiencia cardíaca

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Las grandes cantidades de este mineral en el cuerpo provocan desequilibrios en varios órganos vitales del cuerpo e incrementan el riesgo de problemas tan graves como el infarto.

Por ser una causa de retención de líquidos, disminuye la capacidad que tiene el corazón para bombear la sangre a todo el cuerpo y ello puede acabar en un ataque o insuficiencia cardíaca.

Problemas renales

Las dietas ricas en sodio tienen mucho que ver con el aumento de problemas renales y de las vías urinarias.

La sal disminuye la capacidad que tienen los riñones para filtrar los desechos, lo que deriva en un incremento de la presión arterial y una acumulación de sustancias que, más tarde, forman cálculos renales.

Disminuye el calcio

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Ocurren dos cosas en este sentido: el cuerpo absorbe con más facilidad la sal que el calcio y, cuanto más sodio se elimine a través de la orina, mayor es la eliminación de calcio.

Por ambas razones su consumo excesivo está asociado con la desmineralización de los huesos y el desarrollo de enfermedades como la osteoporosis.

Influye en el aumento de peso

Por provocar retención de líquidos, alteraciones en el funcionamiento de los órganos purificadores e incrementar la sensación de sed, la sal es un enemigo de aquellas personas que anhelan tener un peso saludable.

Empeora el asma

Aquellas personas que padecen asma y otros problemas respiratorios podrían encontrar una sensación de alivio al reducir o eliminar la sal de su dieta, ya que la sal contribuye a obstruir las vías respiratorias.

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¿Cómo reducir la ingesta de sal?

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Más que ser un condimento, la sal es un mineral que el organismo requiere para llevar a cabo diferentes funciones; por tanto, eliminarla por completo de la dieta puede no ser la mejor opción.

Sin embargo, esta llamada de atecnión pretende hacernos más conscientes de que casi todas las dietas la consumen en exceso y esto tiene unos riesgos.

Aquí algunas ideas para reducir su ingesta diaria:

  • Sazonar las comidas con otros condimentos saludables y hierbas aromáticas.
  • Cocinar los alimentos al vapor para que no pierdan su contenido de sodio natural.
  • Utilizar sal marina en lugar de sal de mesa refinada. Otra buena opción es la popular sal del Himalaya.
  • ¡Ojo! Un 20% de la sal consumida es la que se le añade a los alimentos preparados en casa; un 72% proviene de los alimentos procesados o precocidos que ahora mismo están invadiendo el mercado.

El otro 8% es aquella que se absorbe de forma natural con los alimentos. Por tanto, es muy importante leer las etiquetas de los productos antes de comprarlos para su consumo.

  • Preparar los alimentos en casa, ya que las comidas rápidas o de restaurantes suelen tener sal sin medida.

¿Eres consciente de cuánta sal comes al día? La OMS recomienda el consumo máximo de 5 gramos de sal al día; no obstante, se estima que la mayoría de personas llegan a consumir de 2 a 3 cucharaditas diarias, es decir, hasta más del doble.

Si este es tu caso, quizá sea el momento de buscar otras alternativas para prevenir los riesgos.

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