¿Qué ocurre en tu cuerpo si te dejas de lavar los dientes por mucho tiempo?

Además del mal aliento y la proliferación de caries, la falta de higiene dental puede llegar a hacer que se afloje la mandíbula y se caigan los dientes

El cepillado de los dientes es uno de los hábitos de higiene que toda persona debe poner en práctica todos los días, sin excusa alguna.

Desde siempre se ha recomendado lavarlos y usar hilo dental como mínimo tres veces al día, después de cada comida, ya que los restos de alimentos que quedan en la boca pueden dar lugar a diversas enfermedades.

No obstante, por diversas razones, aún son muchas las personas que no lo hacen de la forma adecuada o siguiendo las recomendaciones dadas por los dentistas.

Así se pudo comprobar con los datos arrojados por la más reciente encuesta sobre la salud bucodental de los españoles, realizada por el Consejo de Dentistas, en la que se encontró que un 12% de los españoles no cepilla sus dientes a diario y un 2,3% no lo hace nunca.

Pero no ocurre solo en España. En una reciente investigación de la Asociación Dental Americana se determinó que un 30% de los estadounidenses no se cepillan ni las veces recomendadas ni el tiempo necesario, y un 23% pasa dos o más días sin lavarse ni una sola vez.

Para los expertos en el tema es normal e incluso habitual que todos en algún momento olviden lavarse los dientes, ya sea por las prisas, los horarios desajustados o por estar muchas horas fuera de casa.

Lo que aún no logran entender es la razón de por qué algunas personas son capaces de abandonar por mucho tiempo este hábito tan necesario.

Y es que la salud bucal desempeña un papel fundamental en la vida de toda persona, siendo tan necesaria como la del resto del cuerpo. Los problemas en las encías y los dientes, así como otras alteraciones en la boca, pueden ser la señal de que algo no está del todo bien en el organismo.

Debido a estas preocupantes estadísticas, numerosos expertos en el tema se han cuestionado aquellas cosas que podrían ocurrir cuando una persona deja de lavarse los dientes durante un día, una semana, un mes e incluso un año y hasta más.

El odontólogo Mark S. Wolff respondió para ‘Yahoo Health’, y lo que dijo dejará a más de uno asombrado.

Un día sin lavar los dientes…

Dientes-amarillos

Después de 24 horas sin pasar el cepillo por los dientes para limpiarlos, se empieza a acumular una capa fina de placa que sirve como depósito de microorganismos en la parte exterior de los dientes.

En solo un día es probable que aún no se desarrolle daño alguno, pero de no actuar a tiempo esas bacterias continúan proliferándose y en unas 48 horas ya empiezan a generar estragos y halitosis.

Ver también: ¿Por qué no es bueno compartir el cepillo de dientes?

Una semana después…

Cuando ya pasa una semana, el hecho de no cepillarse los dientes se convierte en un hábito y estos continúan acumulando restos de alimentos y bebidas que alimentan las bacterias.

Según Wolff, “la acumulación de placa en los dientes es cada vez más gruesa y empieza a oler”.

Pero no solo esto. Después de varios días se comienza a desarrollar gingivitis, una afección bucal que se caracteriza por la inflamación e irritación de las encías, la cual puede ocasionar pequeños sangrados.

Pasado un mes…

Pasado un mes

Cuando ya ha trascurrido un mes completo sin mantener una mínima higiene bucal, las bacterias que habitan dentro de la boca, que a estas alturas ya están muy fuertes, comienzan su proceso de descomposición.

Esto no solo provoca inflamación y enrojecimiento en las encías, sino que incrementa de forma significativa el riesgo de padecer una caries casi de inmediato, en especial cuando se consumen alimentos azucarados.

Según el experto, a partir del mes empiezan a aparecer en los dientes unos puntos o manchas blancas que en este caso indican descalcificación del esmalte, un signo evidente del deterioro que están sufriendo.

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Completando un año…

Completando un año

Una persona que pasa 365 días sin aplicarle pasta dental a sus dientes y hacerles su respectiva limpieza se enfrenta a una situación bastante grave: su propia saliva se encarga de formar caries dentales y agujeros en los dientes.

La acumulación de placa se convierte en un problema secundario pues, además, las encías se inflaman más y adquieren un color rojo oscuro.

Eso sí, la magnitud de los daños que sufren los dientes y la boca durante este año varían según la genética de cada persona, así como su edad, ya que el organismo tiende a protegerse más en edades jóvenes.

Una persona joven y saludable tiene  más probabilidades de superar estas consecuencias en comparación de alguien mayor de 50 años. Además, si el adulto está enfermo o se encuentra recibiendo algún tipo de tratamiento farmacológico, hay un alto riesgo de que su dentadura empiece a aflojarse hasta caerse.

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