¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando estamos deprimidos?

La evidencia disponible sugiere que cuando una persona tiene síntomas de depresión por un tiempo prolongado, se originan cambios en la estructura y el funcionamiento del cerebro.

La depresión es un fenómeno que afecta al menos a 300 millones de personas en el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, es un mal que ha aumentado al menos en un 18% durante la última década. Para algunos, se trata de una epidemia creciente.

Se trata de una enfermedad que afecta física y mentalmente a las personas, haciendo que cambie su manera de sentir y de pensar. Se caracteriza por un abatimiento continuado, en el que priman sentimientos de desinterés, tristeza y melancolía.

La depresión tiene causas físicas y psicológicas. Uno de los aspectos más interesantes es que en los últimos años se ha descubierto que esta enfermedad provoca cambios visibles en el cerebro. El órgano como tal sufre modificaciones en su estructura y funcionamiento. Estas son algunas de ellas.

La depresión reduce la materia blanca del cerebro

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Un grupo de investigadores de la Universidad de Edimburgo, en el Reino Unido, realizó un estudio que luego fue publicado en Scientific Reports. Los expertos concluyeron que la materia blanca del cerebro disminuye en las personas que tienen depresión.

Los científicos tomaron como base un grupo de 3.461 adultos. Una parte de ellos tenían síntomas de depresión, otros habían sido diagnosticados de esa enfermedad y algunos más tenían un estado de ánimo estable. A todos se les practicaron resonancias magnéticas.

Los resultados mostraron que las personas deprimidas, o con síntomas de depresión, tenían una menor cantidad de materia blanca en el cerebro. Esta es la encargada de coordinar la comunicación entre los diferentes sistemas del cuerpo humano y entre las diferentes zonas del cerebro.

Disminución de la materia gris

La materia gris, por su parte, es la zona encargada de procesar la información de todo tipo. Esto incluye el procesamiento de las emociones. Algunos estudios han evidenciado que la materia gris presenta una disminución en las personas deprimidas.

Una investigación publicada en la revista JAMA Psychiatry le hizo un seguimiento a un grupo de pacientes deprimidos, durante tres años. Al final concluyeron que había una reducción importante de la materia gris de estas personas, en tres zonas: la amígdala, el hipocampo y la corteza prefrontal.

El efecto inmediato de todo esto es que provoca una especie de desacoplamiento emocional. En otras palabras, se altera el procesamiento de las emociones. Esto hace que los hechos neutros sean vistos como negativos. Por lo tanto, estos cambios agudizan la depresión.

Desequilibrio en los neurotransmisores

persona con niveles bajos de serotonina

Hay muchos trastornos mentales que se desarrollan debido a cambios previos en el cerebro. Sin embargo, toda la evidencia disponible señala que en el caso de la depresión ocurre lo contrario. Es decir que primero aparecen los síntomas y si estos se mantienen durante un tiempo, dan origen a cambios cerebrales.

Dicho esto, otro de los cambios en el cerebro originados por la depresión tiene que ver con un desequilibrio en los neurotransmisores. Básicamente en los niveles de serotonina y dopamina. En ambos casos esto da origen a modificaciones en el funcionamiento del cerebro.

La serotonina se encarga de regular la actividad del hipotálamo. Este, a su vez, es el encargado de regular los ciclos del hambre y del sueño. También las respuestas físicas a las emociones. Si la serotonina baja, el hipotálamo aumenta su actividad de manera descontrolada.

El efecto de todo esto es que los ciclos de la alimentación, así como los ciclos de sueño comienzan a presentar alteraciones. Se come demasiado, o muy poco. Se duerme demasiado, o muy poco.

Hay menor renovación de neuronas

Uno de los efectos de la transformación en el hipocampo, originada por la reducción de la materia gris, es una menor capacidad para regular la producción de cortisol, la hormona del estrés. Esto hace que la persona tenga una tasa menor de renovación neuronal.

La consecuencia de esto es que la persona presenta una menor capacidad para procesar los estímulos asociados al miedo. Por lo tanto, es usual que surja un temor asociado a actividades cotidianas, tales como salir de la casa, hablar con otras personas, etc.

Adicionalmente, podrían presentarse problemas de memoria. Todos estos cambios hacen que la zona encargada de almacenar los recuerdos no funcione adecuadamente. Por lo tanto, la persona deprimida puede presentar problemas para recordar eventos a corto y largo plazo.

Guadarrama, L., Escobar, A., & Zhang, L. (2006). Bases neuroquímicas y neuroanatómicas de la depresión. Rev Fac Med UNAM, 49(2), 66-72.