¿Qué significa “ser madre de una hija”?

Lucía Ramírez 30 mayo, 2018
Ser madre de una hija implica más que ofrecerle un modelo de feminidad y maternidad. Significa ayudarle a construir su papel individual y social en el mundo impulsando su propio criterio para tomar decisiones y sentirse plena.

Con bastante frecuencia se dice que ser madre es una bendición; que su dedicación y entrega son esenciales para criar a los hijos. Sin embargo, pocas veces se medita en el significado de ser madre de una hija.

Se pensaría que ejercer la maternidad no depende de sexo del hijo; aunque factores como los momentos vitales, la dinámica familiar y los roles de género determinados biológicamente suelen incidir en la manera de enfrentar el reto de la maternidad en cada hogar.

Durante un periodo de tiempo que va de los 3 a 5 años y, posteriormente en la adolescencia, los hijos desarrollan procesos importantes. Sobre ellos es que se construirá la masculinidad o feminidad futura. Por esa razón, se dice que el vínculo entre la madre y los hijos es una construcción que depende de las expectativas de género y la identificación sexual.

El primer referente femenino: la madre

La madre es un referente elemental para la hija de lo que significa la figura femenina y materna. Será como un espejo inmediato que le servirá de modelo para definir qué significa ser mujer y cómo debe desempeñar ese papel.

Referente de la madre en la hija.

De hecho, la identificación y comprensión de las emociones es más fuerte entre madre e hija por el esquema emocional. Por eso, existe un mayor lazo de confianza.

Como ves, ser madre de una hija significa una enorme responsabilidad. Toda mujer transita por el camino que parte de la niñez y juventud hacia la madurez. Este es un proceso que una hija también ha de recorrer para convertirse en la mujer que decida y quiera llegar a ser. Como madre, serás la principal guía que ella tendrá para crecer y desarrollarse.

Lee: Lo maravilloso de ser mujer, madre, hija y esposa

La influencia de la madre en su hija

La autora Gemma Cánovas Sau en su libro “El oficio de ser madre. La construcción de la maternidad, precisa que “según se desarrolle la relación madre-hija, así será la piedra angular de la futura maternidad”.

Aunque dicha construcción no solo se pone de manifiesto en el desempeño de la maternidad de la hija, sino que también forma parte de su propia feminidad. Tu hija querrá ser como tú pues serás su modelo de mujer a seguir.

Serás su primera amiga, su fuente de inspiración y principal referente femenino. A través de la madre, la hija aprende los roles de la mujer en el mundo, su comportamiento y actitud.

El rol de madre es elemental en los primeros años de vida de la niña pues ella aprende tu modelo de conducta; también absorbe conductas como la empatía, cariño, ternura, y una forma muy ambigua de lo que es la maternidad.

Influencia de la madre en su hija.

Sin embargo, es muy importante que antes de educar a tu hija te conozcas a ti misma. Es fundamental que evalúes los puntos que deseas enfatizar o aquellas conductas y modelos que no te identificaron como persona. De esta manera, harás un buen trabajo para ser madre de una hija.

La responsabilidad de los padres y el significado en las hijas

En el artículo Dinámica familiar en familias con hijos e hijas, las autoras señalan que ambos padres son quienes más promueven las diferencias de género. Tanto el padre como la madre marcan la pauta en la vida diaria sobre el tipo de trato, responsabilidades, correcciones, tipos de juguetes y juegos entre niños y niñas.

Al pensar que debe existir una clara diferencia entre hijos e hijas, los padres promueven la desigualdad de oportunidades, expectativas y libertades. Como resultado, esta situación provoca la imposición de estereotipos con respecto a la personalidad de cada pequeño.

Estereotipos femeninos y masculinos

En la sociedad existen determinadas construcciones o moldes que tanto hombres y mujeres deben seguir. Normalmente dichos estereotipos están compuestos por prejuicios. No obstante, el lado positivo es que pueden cambiar con el paso del tiempo.

Por ejemplo, a la mujer se le asocia con valores morales como la bondad, decencia y sumisión. Debe resistir el acoso de los hombres por su fragilidad y dependencia emocional y física. Además debe reconocer que la vida sentimental y emotiva la anula; o que no puede defenderse por sí misma, entre otros rasgos.

Por otro lado, ser hombre supone tener mayor capacidad de autonomía, agresividad, fuerza. Debe ser un buen proveedor, responsable y disciplinado; pueda ganarle la voluntad a la mujer y cuidar de ella. En este modelo, no es necesario enseñarle trabajo doméstico, ni que aprendan a reconocer su ser emocional, sexual y espiritual.

Para reflexionar: Día de la mujer: por un presente más igualitario y por las niñas del mañana

Por qué meditar en los roles de género

Los rasgos y valores que señalamos en párrafos anteriores, son solo estereotipos que no figuran en algunas familias. Sin embargo, están presentes en la sociedad en la que vivimos.

Conexión entre madre e hija.

Aunque la sociedad dicte cómo debe ser una madre o una hija, debemos reconocer que lo que realmente interesa es el bienestar y la satisfacción de la propia persona. Por esa razón, ser madre de una hija implica amor, respeto y comprensión.

También, como madre es importante cuestionarse y meditar sobre la concepción propia de lo que significa ser mujer. El resultado nos guiará en la decisión de si deseamos criar a nuestra hija en tales estereotipos o no.

Por otro lado, la intención de realizar este proceso no es descalificar los métodos de crianza heredados. El objetivo de este análisis radica en extraer lo mejor de estos para inculcar dichos principios en nuestra hija.

Qué significa ser madre de una hija

Como hemos visto, ser madre implica más que vestir a tu hija con vestidos bonitos o jugar a ser la mamá con bebés de juguete. Ser madre de una hija significa ayudarle a conocer y construir su papel individual y social.

También significa impulsar su capacidad para que forme su propio criterio; que pueda sostener su pensamiento frente a otros con seguridad; así como poner límites siempre que sea necesario sin dejar de lado la sensibilidad.

Este proceso requiere que la madre respete el espacio de la hija para que esta exprese su feminidad con libertad. Por otra parte, es necesario dejar de proyectar en ella las expectativas que no se pudieron alcanzar.

Recuerda, al inicio, cuando ella era pequeña, tú fuiste su espejo. Sin embargo, también podrás verte a través de ella en cuanto sea una mujer. Que ella sea plena y feliz es el significado de ser madre de una hija.

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