¿Qué son los alimentos enriquecidos y fortificados?

Este artículo fue redactado y avalado por la nutricionista Eliana Delgado Villanueva
· 15 abril, 2019
Desde lácteos y fideos hasta productos de higiene personal, muchos tienen agregadas vitaminas, minerales y otros nutrientes que los hacen "más sanos".

Es posible que cuando vayas de compras leas a menudo en las etiquetas que son alimentos enriquecidos y fortificados. Pero, ¿qué significan esas palabras y cuál es la diferencia? ¿Realmente es bueno para tu salud comprar mejor estos alimentos y no otros? 

Desde lácteos y fideos hasta productos de higiene personal, muchos tienen agregadas vitaminas, minerales y otros nutrientes que los hacen «más sanos». En este artículo conoce qué son y cuáles son las diferencias de los alimentos enriquecidos y fortificados. ¡Te invitamos a seguir leyendo!

¿Qué son los alimentos enriquecidos y fortificados?

Alimentos fortificados

Un alimento fortificado es aquel al que se le han añadido nutrientes, o sustancias en general, que no estaban originalmente en el alimento antes de ser procesado. Algunos alimentos no contienen por sí mismos determinados nutrientes. Al añadirlos, se consigue que el alimento reúna características distintas, supuestamente mejoradas.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado una Guía para la fortificación de alimentos con micronutrientes. Las directrices están escritas desde una perspectiva de nutrición y salud pública, para proporcionar guías prácticas sobre cómo la fortificación de alimentos debe ser implementada, monitoreada y evaluada.

Alimentos enriquecidos

Mujer leyendo la etiqueta de un producto en el supermercado
Según las normativas, todo alimento fortificado o enriquecido debe indicarse en el etiquetado del alimento.

Son aquellos al que se le han añadido una o varias sustancias que ya contenía el alimento antes de ser procesado, bien porque tiene poca cantidad, o porque se ha perdido durante el procesamiento del alimento. A veces se añaden cantidades muy superiores a las que contenía el alimento original.

Por ejemplo, la leche contiene vitamina D, aunque en cantidad limitada. Al añadirle vitamina D, se la enriquece en esta vitamina. Otro ejemplo, cuando se refina el trigo se pierde gran parte de las vitaminas, por lo que para reponerlas se añaden sus mismas vitaminas.

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¿Para qué fortificar o enriquecer los alimentos?

La fortificación y el enriquecimiento se vienen utilizando con éxito desde hace décadas para reducir la prevalencia de ciertas deficiencias nutricionales. Esto ha mejorado enormemente la salud y la calidad de vida de millones de personas.

La principal ventaja de la fortificación y el enriquecimiento, en comparación con otros métodos para mejorar el contenido de micronutrientes de la dieta, es que no requieren un cambio de conducta por parte de la población, mediante su aplicación en alimentos básicos que se consumen prácticamente en todo el mundo.

La fortificación consigue aumentar la ingesta de micronutrientes sin que la población tenga que modificar su dieta habitual. Esto significa que todos los sectores de la población, incluidos aquellos que viven en entornos con escasos recursos, pueden beneficiarse.

Algunos ejemplos de la importancia de la fortificación y enriquecimiento de los alimentos

  • El yodo y la deficiencia de yodo

Alimentos ricos en yodo que debes añadir en tu dieta
El yodo es un mineral de difícil acceso si no vivimos cerca de zonas costeras o consumimos gran cantidad de pescados.

El descenso de la deficiencia de yodo en varios países es la primera historia de éxito de la fortificación de los alimentos. El yodo es necesario para la formación de las hormonas tiroideas responsables de regular el crecimiento y los procesos metabólicos.

Su deficiencia da lugar a discapacidad intelectual e hipertiroidismo congénito en los bebés y los niños, o bocio en los adultos. El yodo se encuentra en varios alimentos que proceden del mar, como el pescado, los mariscos y las algas. Para las poblaciones que viven cerca del mar, el déficit de yodo rara vez es un problema.

Por eso, no es de extrañar que los primeros ejemplos de un programa de yodo eficaz tuvieran lugar en Suiza, un país sin mar, y Michigan, en el centro de Norteamérica.

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  • El ácido fólico y los defectos del tubo neural

A principios de la década de los 70 ya se había identificado una posible relación entre la alimentación y la incidencia de defectos del tubo neural. Un tipo de defecto que afecta al correcto desarrollo del cerebro, la médula espinal o la columna vertebral del embrión.

A mediados de los 70, esta relación entre el ácido fólico y los defectos congénitos se utilizó como base para los primeros estudios clínicos que demostraron que la suplementación con ácido fólico era una forma eficaz de reducir la incidencia de defectos del tubo neural.

Por último, te recomendamos la supervisión del consumo regular de alimentos fortificados por un profesional de la nutrición para delimitar las indicaciones y evitar excesos no advertidos.

  • Allen, L. H., De Benoist, B., Dary, O., & Hurrell, R. (2017). Guías para la fortificación de alimentos con micronutrientes.
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  • Czeizel, A.E., et al., Prevention of neural-tube defects with periconceptional folic acid, methylfolate, or multivitamins? Ann Nutr Metab, 2011. 58(4): p. 263-71.