¿Qué son los antibióticos?

Se utilizan en la medicina humana, animal y horticultura como mecanismo para frenar la acción de las bacterias, por lo que también se conocen como antibacterianos.

Los antibióticos son medicamentos que se producen por un ser vivo (bacterias u hongos) o derivados sintéticos, cuyo principal fin es destruir o frenar el crecimiento de los microorganismos que producen infecciones bacterianas.

Una de sus principales características es que presentan toxicidad selectiva, es decir, es superior contra los organismos invasores que con los animales o personas que los hospedan. Sin embargo, en algunos casos pueden producir una reacción adversa medicamentosa, como alterar la flora bacteriana normal del organismo.

En la actualidad su uso constituye una de las medidas terapéuticas más importantes y eficaces, llegando a reducir significativamente las tasas de mortalidad de una amplia variedad de enfermedades infecciosas.

Clasificación de los antibióticos

Clasificación de los antibióticos

En función de su capacidad para atacar los gérmenes, los antibióticos se clasifican en:

  • Antibióticos de bajo espectro: aquellos que atacan solo a determinadas bacterias.
  • Antibióticos de amplio espectro: aquellos que afectan grandes grupos de bacterias, de varios tipos.

También se pueden dividir teniendo en cuenta su mecanismo de acción. Si consiguen destruir las bacterias patógenas, se denominan bactericidas; si solo actúan inhibiendo su crecimiento, se conocen como bacteriostáticos.

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Antibióticos bactericidas

  • Beta-lactámicos (penicilinas y cefalosporinas).
  • Glicopéptidos (vancomicina, teicoplanina).
  • Aminoglucósidos (grupo estreptomicina).
  • Quinolonas (grupo norfloxacino).
  • Polimixinas.

Antibióticos bacteriostáticos

  • Macrólidos.
  • Tetraciclinas.
  • Cloramfenicol.
  • Clindamicina, lincomicina.
  • Sulfamidas.

Elección de un antibiótico

Cuándo tomar antibióticos

Para elegir un antibiótico apropiado contra una infección, el médico debe determinar cuál es la bacteria responsable. En algunos casos, las infecciones solo pueden estar producidas por ciertos tipos de bacterias. Si un antibiótico puede actuar con eficacia contra todas esas bacterias, no es necesario hacer más pruebas.

Si la infección está causada por varios tipos de bacterias, o por bacterias en las que la acción de los antibióticos no es predecible, se solicitan pruebas de laboratorio para identificarlas en muestras de sangre u otros fluidos.

Posteriormente, se realizan pruebas con las bacterias infecciosas para determinar su sensibilidad a varios tipos de antibióticos. Sin embargo, dado que el resultado de estas tarda uno o dos días, no son útiles para orientar la elección inicial del medicamento.

La efectividad del tratamiento puede variar en función de:

  • La capacidad de absorción del medicamento en el torrente sanguíneo.
  • La cantidad de fármaco que logra alcanzar los puntos de infección.
  • La velocidad del metabolismo del medicamento.

Durante el proceso de selección del antibiótico, el médico también debe tener en cuenta:

  • La gravedad de la infección.
  • Las posibles reacciones adversas.
  • La edad y condición física del paciente.
  • La posibilidad de alergias u otras reacciones graves al fármaco.
  • El costo del tratamiento.

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Combinaciones de antibióticos

En determinadas situaciones es necesaria la combinación de varios antibióticos para lograr un control efectivo de la enfermedad infecciosa. Las más frecuentes son:

  • Infecciones graves, cuando aún se desconoce la sensibilidad de la bacteria a los antibióticos.
  • Infecciones en las que la bacteria ofrece resistencia a un solo antibiótico.
  • Infecciones causadas por más de un tipo de bacteria, cuando cada bacteria es sensible a un antibiótico diferente.

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Resistencia a los antibióticos

Cómo funciona este medicamento en el organismo

El descubrimiento de los antibióticos se ha catalogado como uno de los principales éxitos de la medicina moderna. No obstante, algunos tipos de bacterias han sufrido modificaciones a lo largo del tiempo, desarrollando mecanismos para eludir el efecto del tratamiento.

Debido al uso generalizado y abusivo de los antibióticos, las bacterias han estado expuestas a sus componentes y, aunque muchas de estas mueren, otras presentan resistencia a sus efectos farmacológicos.Esta problemática afecta a la población en general, puesto que el microorganismo se vuelve inmune al tratamiento con uno o varios antibióticos, independientemente del consumo previo en el paciente.

Por esta razón, tanto los médicos como los pacientes deben emplear de forma responsable estos fármacos, administrándolos solo cuando es necesario, durante todo el tiempo prescrito.

Las infecciones que se originan por bacterias resistentes no responden al tratamiento y aumentan las probabilidades de contagio y aparición de complicaciones. Sin embargo, el médico puede buscar otro antibiótico y reiniciar el tratamiento

Vías de administración de los antibióticos

Las infecciones bacterianas leves se combaten desde sus etapas iniciales con antibióticos vía oral. Si la infección es grave, o presenta complicaciones, los antibióticos suelen administrarse mediante inyección, por lo general intravenosa, aunque rara vez intramuscular. Una vez se controla, pueden tomarse vía oral.

Efectos secundarios de los antibióticos

Efectos secundarios

Los antibióticos pueden producir varios efectos secundarios, sobre todo cuando se administran en grandes cantidades, por tiempo prolongado. Algunos de los más habituales son:

  • Diarrea.
  • Sensación de mareo.
  • Molestias gástricas.
  • Infecciones por hongos en la boca, tracto digestivo y vagina.

En menor medida y dependiendo del tipo de antibiótico, las reacciones adversas son más graves:

  • Formación de cálculos renales (al tomar sulfonamidas).
  • Coagulación anormal de la sangre (cuando se toman algunas cefalosporinas).
  • Sensibilidad a la luz solar (por tetraciclinas).
  • Trastornos de la sangre (cuando se toman trimetoprim).
  • Sordera (cuando se toma la eritromicina y los aminoglucósidos).
  • Colitis (cefalosporinas, clindamicina y fluoroquinolonas).

Muchos pacientes experimentan reacciones alérgicas al consumir algunos antibióticos. Estos efectos deben ser diagnosticados por el médico, ya que, de confirmarse la alergia, no se debe administrar dicho fármaco ni ninguno de los que esté estrechamente relacionado a él.

Los antibióticos son ineficaces contra las infecciones víricas y las micosis y, de hecho, pueden ocasionar más daños que beneficios cuando se emplean en estos casos.

Referencias

Biotikos, Henry George Liddell, Robert Scott, “A Greek-English Lexicon”, at Perseus

Encyclopædia Britannica Online. «Antibiosis» (en inglés).

«Lo que necesita saber de los antibióticos». Campaña para promover el uso correcto de los antibióticos. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades. septiembre de 2006.

Perry Romanowski. «How Products Are Made: Antibiotics»

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