¿Qué son los antibióticos?

El abuso de los antibióticos ha provocado que muchas bacterias hayan creado mecanismos de respuesta que consiguen anular sus efectos farmacológicos. Hagamos, pues, un uso responsable de ellos.

El descubrimiento de los antibióticos es, fuera de toda duda, uno de los grandes éxitos de la medicina moderna. Sin embargo, el uso generalizado de los antibióticos ha provocado que muchas bacterias hayan creado mecanismos de respuesta que consiguen anular sus efectos farmacológicos.

Los antibióticos son medicamentos producidos por un ser vivo (bacterias u hongos), si bien se les sintetiza en laboratorios al margen de la actividad de esos seres vivos. Su principal cometido es el de destruir o frenar el crecimiento de las bacterias que son las causantes de muchas de las infecciones que padecemos.

Una de sus características más distintivas y útiles es la toxicidad selectiva. Es decir, actúan contra los organismos invasores y, en mucho menor medida, contra los animales o personas que los hospedan.

Esto no quita que, en algunos casos, puedan provocar reacciones adversas medicamentosas. Por su alto grado de incidencia, la alteración de la flora bacteriana normal del organismo podría ser un buen ejemplo de la afirmación anterior.

Pese a ello, los antibióticos constituyen en la actualidad una de las medidas terapéuticas más eficaces. Gracias a estos, se ha llegado a reducir significativamente la tasas de mortalidad asociada antes a una amplia variedad de enfermedades infecciosas.

En este artículo, te explicamos cómo hacer un uso responsable de los antiobióticos. Antes, te explicaremos, entre otras cosas, qué clases de antibióticos existen, para qué se utilizan y sus posibles efectos secundarios.

Clasificación de los antibióticos

Clasificación de los antibióticos

En función de su capacidad para atacar a los gérmenes, los antibióticos se clasifican en:

  • Antibióticos de bajo espectro: Combaten solo a determinadas bacterias.
  • Antibióticos de amplio espectro: Afectan a bacterias de varios tipos.

También, se les puede dividir atendiendo a su mecanismo de acción:

  • Bactericidas: Los que consiguen destruir bacterias patógenas.
  • Bacteriostáticos: Si solo actúan inhibiendo su crecimiento.

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Antibióticos bactericidas

A su vez, existen distintos grupos dentro de los antibióticos bactericidas:

  • Penicilinas y cefalosporinas, dentro de los beta-lactámicos
  • Vancomicina y teicoplanina, entre los glicopéptidos
  • Aminoglucósidos o grupo de la estreptomicina
  • Quinolonas o grupo norfloxacino
  • Polimixinas

Antibióticos bacteriostáticos

Lo mismo ocurre con los antibióticos bacteriostáticos, que se subdividen en:

  • Macrólidos
  • Tetraciclinas
  • Cloramfenicol
  • Clindamicina y lincomicina
  • Sulfamidas

Sobre la elección del antibiótico adecuado

Cuándo tomar antibióticos

Para elegir el antibiótico, el médico debe valorar cuál podría ser la bacteria que está causando la infección. Por lo general, la sintomatología clínica le da las pistas suficientes para hacer un diagnóstico acertado, si bien no siempre. De hecho, muchas veces ocurre que el antibiótico elegido actúa con eficacia contra la bacteria en cuestión.

Ahora bien, hay infecciones que son causadas por varios tipos de bacterias o bien, por bacterias sobre las que la acción de los antibióticos no es predecible. Entonces, se solicitan pruebas de laboratorio para identificarlas en muestras de sangre u otros fluidos.

Pruebas de laboratorio

Estas pruebas se realizan para determinar a qué tipo de antibiótico, entre los existentes, es sensible la bacteria en cuestión. Es lo que se conoce con el nombre de “antibiograma“. Generalmente, son cultivos que se realizan en el laboratorio a partir de la recogida de una muestra de sangre, por ejemplo.

Ahora bien, pese a las condiciones ideales que ofrece el laboratorio, a las bacterias les lleva un tiempo multiplicarse. De ahí que muchas veces el médico se vea en la necesidad de tener que elegir uno de inmediato. No obstante, dicha indicación podría variar según los resultados del análisis de laboratorio.

Criterios para medir la efectividad de los antibióticos

En cualquier caso, la efectividad del tratamiento estará condicionada por:

  • La capacidad de ser absorbido por el organismo para poder incorporarlo al torrente sanguíneo
  • La cantidad de fármaco necesaria para contrarrestar la infección
  • La velocidad con que el organismo pueda metabolizar el medicamento

Otros criterios que el médico toma en cuenta a la hora de elegir el antibiótico con que tratará la infección en cuestión, son:

  • La gravedad de la infección
  • La edad y condición física del paciente
  • Las posibles alergias y reacciones adversas al fármaco
  • El costo del tratamiento

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Sobre posibles combinaciones de antibióticos

En determinadas situaciones, es necesario combinar varios antibióticos para lograr controlar la enfermedad infecciosa de forma efectiva. Las más frecuentes son:

  • Ante infecciones graves, cuando aún se desconoce a qué tipo de antibióticos es sensible la bacteria causante de la infección
  • En el caso de infecciones en las que la bacteria que la causa ofrece resistencia a determinado tipo de antibióticos
  • En aquellas infecciones causadas por más de un tipo de bacteria y al menos dos de ellas son sensibles a un tipo de antibióticos diferente

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Vías de administración de los antibióticos

Por lo general, las infecciones bacterianasse combaten desde sus etapas iniciales con antibióticos que son administrados por vía oral. 

Si la infección es grave o presentara complicaciones, estos suelen administrarse por vía intravenosa. (Muy rara vez intramuscularmente.) Una vez controlada, podrían suministrarse por vía oral.

Efectos secundarios de los antibióticos

Efectos secundarios

Cuando se administran en grandes cantidades o por tiempo prolongado, los antibióticos pueden producir varios efectos secundarios. Algunos de los más habituales son:

  • Diarrea
  • Sensación de mareo
  • Malestares gástricos
  • Infecciones por hongos en la boca, en el tracto digestivo y en la vagina

En menor medida y dependiendo del tipo de antibiótico, las reacciones adversas son más graves:

  • Formación de cálculos renales, por ejemplo, cuando se toma sulfonamidas
  • Coagulación anormal de la sangre; en particular, en el caso de tratamientos con cefalosporinas
  • Sensibilidad a la luz solar. Suele estar asociada a la ingesta de tetraciclinas.
  • Trastornos de la sangre, cuando se toma trimetoprim
  • Sordera, cuando se toma eritromicina o alguno de los aminoglucósidos
  • Colitis, que podría ser provocada particularmente por cefalosporinas, clindamicina y fluoroquinolonas.

Otros pacientes podrían experimentar reacciones alérgicas al consumir algunos antibióticos. Si bien es inevitable que haya una primera vez, es importante declarar de antemano las alergias que se padecen. Ello le permitirá al médico descartar no solo el fármaco que fue el origen de la alergia en cuestión, sino de todos aquellos emparentados con el mismo.

Uso responsable de los antibióticos

Cómo funciona este medicamento en el organismo

Que determinadas bacterias se vuelvan inmunes al tratamiento con uno o varios antibióticos, independientemente del consumo previo en el paciente, no es un problema menor. Está en juego nada más y nada menos que nuestra supervivencia como especie.

Por esta razón, tanto los médicos como los pacientes deben emplear de forma responsable estos fármacos. ¿Cómo? Que el facultativo los administre solo cuando sea necesario. Y, una vez prescritos, que el paciente complete el tratamiento siguiendo al pie de la letra las indicaciones sobre cómo tomarlos.

Conviene insistir, pues, en el hecho de que los antibióticos son ineficaces contra las infecciones víricas y las micosis. Su mal uso en estos casos, no solo es inútil para corregir el origen del problema, sino que puede ocasionar perjuicios importantes a la salud individual y colectiva.