Qué son los fibromas y cómo tratarlos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gerardo Paganeli el 19 noviembre, 2018
Entre el 20 y el 50% de las mujeres en edad fértil puede tener fibromas uterinos. Si bien estos tratamientos no reemplazan a los médicos, sí ayudan a reducir los síntomas

Los fibromas o miomas uterinos son tumores benignos (no cancerosos) que crecen en el tejido del útero. Son comunes entre la población femenina en edad fértil y, en la mayoría de los casos, no presentan síntomas. Sin embargo, es preciso realizar un examen médico para determinar su gravedad o si es necesario extirparlos.

El tamaño de los fibromas puede variar y ser muy pequeños, casi imposibles de detectar, o grandes. En este último caso, causa una inflamación en el útero y hasta parece que la mujer estuviera embarazada. Los miomas pueden crecer solos o como un conglomerado de varios.

Tipos de fibromas uterinos

Cancer-de-cuello-uterino

Los fibromas o miomas en el útero se pueden dividir en tres grandes grupos, según la localización:

  • Subserosos: se desarrollan en la parte externa del útero y crecen hacia afuera de este.
  • Intramurales: son los más frecuentes y crecen dentro de la pared uterina, haciendo que esta se dilate más de lo normal y provoque la mayoría de los síntomas.
  • Submucosos: aparecen debajo de la pared de la cavidad uterina y su efecto principal es el aumento de la hemorragia en el período menstrual, además de otros problemas como pueden ser infertilidad o abortos (en casos muy graves).

Como máximo, el 20% de los fibromas requieren tratamiento. Todo depende de su tamaño, localización y la cantidad que presenta la paciente. La edad típica de presentación de miomas es entre los 30 y los 40 años, no tiene nada que ver si la mujer ha sido madre o no.

Los médicos indican que su aparición se debe a la acción de la hormona femenina estradiol sobre el miometrio, es decir, el músculo uterino. Esa es la razón por la cual hay más casos de mujeres con fibromas en la premenopausia que en la adolescencia. Pueden también aumentar su cantidad y forma durante el embarazo.

Síntomas de los fibromas

Fibromas uterinos

Hay diferentes síntomas que alertan de la aparición de fibromas uterinos. Las señales de alerta más comunes son los siguientes:

Cambios durante el período menstrual

Puede aumentar la cantidad de sangrado (hipermenorrea), durar más tiempo la menstruación (menometrorragia) y haber sangrados en otros momentos del ciclo (metrorragias intermenstruales).

Dolores

Se presentan durante la menstruación (dismenorrea), cuando se tienen relaciones sexuales (dispareunia) y en cualquier momento del día o mes en la parte baja de la espalda o la pelvis, sin haber hecho ningún esfuerzo, ejercicio o mal movimiento.

Conoce 6 irregularidades del periodo menstrual que no debes ignorar

Anemia

Esto se puede determinar con un análisis de sangre, aunque también los síntomas frecuentes son cansancio excesivo, fatiga crónica, falta de fuerzas para levantarse, mucho sueño o decaimiento general.

Opresión

Los síntomas incluyen dificultad para comenzar a orinar, dolor al orinar, sensación de vejiga repleta pero micción insuficiente y estreñimiento.

Relacionados con la concepción

Infertilidad, esterilidad, abortos y partos antes de tiempo. Son otros de los síntomas de los fibromas.

Si tienes un solo síntoma de los indicados antes, no quiere decir que irremediablemente tengas un fibroma. Como se decía, en la mayoría de los casos esta patología no tiene síntomas tan marcados.

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Diagnóstico y tratamiento

miomas-uterinos

El diagnóstico de los miomas se lleva a cabo mediante un estudio de la historia clínica de la paciente, un examen ginecológico de rutina y, en caso de constatarse el fibroma, se pueden realizar estudios como laparoscopia, histeroscopia o ultrasonido.

Si los fibromas son pequeños y no crecen, el tratamiento aconsejado es realizar controles anuales en el ginecólogo. Si en ese período la mujer observa alguno de los síntomas, será necesaria una consulta adicional.

Sin embargo, si el mioma es grande o no responde a los tratamientos, el médico indicará que se realice una cirugía. Esta se puede realizar de dos maneras: mediante una miomectomía (o laparoscopia) o la extirpación del útero (llamado histerectomía).

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