Qué son realmente las células madre y para qué sirven

Las células madre presentan un potencial enorme para descifrar incógnitas de la ciencia que hasta ahora han supuesto un lastre para el ser humano.

Hoy en día no es raro escuchar en cualquier telediario el término células madre, ¿pero sabemos qué son realmente? Las células madre, mejor llamadas células troncales, son aquellas células que presentan dos características esenciales:

  1. Capacidad de autorrenovación: es decir, la capacidad de dar lugar a más células madre.
  2. Capacidad de diferenciarse en uno o más tipos celulares.

Cuantos más tipos celulares abarque la capacidad de diferenciación de una célula madre, mayor será su poder de diferenciación. En base a esta característica se clasifican los distintos tipos de células madre.

Diferenciación de células madre

Diferenciación de células madre

Diferenciarse no es más que el hecho de adoptar las características morfológicas y funcionales de un tipo celular concreto. Este proceso tiene lugar cuando la célula madre adopta la configuración genética característica de la célula a la que se va a diferenciar. El objetivo es que solamente se expresen los genes que dan lugar al tipo celular concreto.

Una vez adoptada la nueva configuración genética, la célula madre irá adquiriendo las características de la célula objetivo gradualmente. Tras una serie de divisiones celulares obtendremos una célula diferenciada completamente funcional.

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Clasificación de las células madre

Clasificación de las células madre

Una de las formas más extendidas de clasificar las células madre es en base a su poder de diferenciación. Existen cuatro tipos:

  1. Células totipotentes. Son las que presentan un mayor poder de diferenciación. Tienen la capacidad de dar lugar a un organismo completo, incluyendo las tres capas embrionarias (endodermo, mesodermo y ectodermo), los tejidos que forman el saco vitelino y la placenta. La única célula madre totipotente en el ser humano es el cigoto, que se origina cuando el óvulo es fecundado por el espermatozoide.
  2. Células pluripotentes. Son capaces de dar lugar a células de las tres capas embrionarias pero no de formar un organismo completo. Por ejemplo, una célula madre pluripotente puede diferenciarse a una fibra muscular (tipo celular derivado del mesodermo) o a un diente (derivados del ectodermo).
  3. Células multipotentes. En este grupo encontramos a las células hematopoyéticas, neuronales y mesenquimales. Dan lugar a células de una misma capa embrionaria. Una célula madre hematopoyética podrá diferenciarse en cualquier tipo celular sanguíneo: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.
  4. Células unipotentes. Son las que menos poder de diferenciación presentan, pudiendo diferenciarse únicamente en un tipo celular. Un ejemplo claro de este grupo serían las células madre de la epidermis, que se encuentran en la capa basal de nuestra piel.

¿Para qué sirven las células madre?

Para qué sirven las células madre

El interés de las células madre en medicina e investigación radica precisamente de su capacidad de diferenciación. Presentan un potencial enorme para descifrar incógnitas de la ciencia que hasta el momento han supuesto un lastre para el ser humano. A continuación exponemos algunos ejemplos:

  1. Mejorar el conocimiento del progreso de una enfermedad.
    En multitud de ocasiones conocemos a la perfección el origen de una enfermedad. Por ejemplo, se sabe que el alzhéimer es causado por la acumulación de ciertas proteínas que desestructuran la arquitectura cerebral. Sin embargo, no sabemos cómo se desarrolla ese proceso ¿cuándo ocurre? ¿Por qué? ¿Cómo afecta a la funcionalidad neuronal en las primeras etapas de la enfermedad? Todas estas preguntas podrían ser respondidas gracias a las células madre.Al diferenciar las células madre a neuronas in vitro, se puede lograr reproducir la enfermedad de una forma muy exacta. De este modo, se desvelaría qué ocurre a lo largo de este proceso patológico.
  1. Generar células sanas para reemplazar células enfermas. Es lo que se conoce como medicina regenerativa. Esta técnica podría emplearse en multitud de supuestos. Por ejemplo, cuando una persona sufre una quemadura de tercer grado es necesario hacer un reemplazo de piel. Al utilizarse las células madre de su propia piel, se puede generar nuevo tejido epidérmico con el que reemplazar la zona afectada.
  1. Evaluar la eficacia de nuevos medicamentos.
    Como todos sabemos, los medicamentos han de pasar muchas pruebas antes de poder ser comercializados. Una de esas pruebas consiste en testar el medicamento en seres vivos. Utilizando células madre, podríamos generar in vitro ambientes muy similares al microambiente interno de un ser vivo donde testar el medicamento.Por ejemplo, un medicamento para el tratamiento de una cardiopatía podría ser testado previamente en tejido cardiaco generado a partir de células madre.