¿Qué son los aneurismas cerebrales?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Gerardo Paganelli el 1 diciembre, 2018
El origen del aneurisma puede ser congénito o deberse a otras enfermedades. Al principio suelen cursar de manera asintomática, para luego derivar en dolor ocular, debilidad fácil o pupilas dilatadas.

Los aneurismas cerebrales son pequeñas dilataciones en los vasos sanguíneos del cerebro. Muchos no presentan síntomas hasta que se rompen, filtran sangre o crecen, ejerciendo presión sobre los nervios cerebrales.

Los aneurismas pueden ser muy graves, por lo que se debe solicitar asistencia médica urgente si se padecen sus síntomas o se detecta alguno en una revisión. Te contamos todo lo que necesitas saber sobre los aneurismas.

1. ¿Qué es un aneurisma cerebral?

Aneurismas cerebrales

Los aneurismas cerebrales se producen cuando un vaso sanguíneo del cerebro se inflama, se llena de sangre y presiona algún nervio cerebral. Pueden darse en cualquier parte, pero lo más habitual es que aparezcan en ramificaciones de las arterias.

Las complicaciones derivadas de los aneurismas pueden dividirse en dos aspectos; que se produzca una lesión irreversible en el nervio presionado, o que el aneurisma se rompa.

2. ¿Qué causa los aneurismas cerebrales?

Causas de los aneurismas cerebrales

No existe un origen claro, pero sí se han identificado factores de riesgo.

  • Factores de riesgo congénitos: Algunas enfermedades y trastornos hereditarios, y malformaciones pueden favorecer la aparición de aneurismas. Los más destacados son: el síndrome de Ehlers-Danlos, la enfermedad renal poliquística o la malformación arteriovenosa cerebral.
  • Factores de riesgo adquiridos: Un aneurisma puede derivarse de otras enfermedades o problemas circulatorios. Tener la tensión alta, fumar, o sufrir traumatismos craneoencefálicos o infecciones, por ejemplo, también pueden aumentar las probabilidades de sufrir un aneurisma.

3. ¿Quién tiene más riesgo de padecer un aneurisma cerebral?

Aneurismas cerebrales: ¿quién tiene más riesgo?

La población adulta, mayoritariamente entre los 30 y los 60 años, y especialmente, las mujeres.

A partir de los 5 mm de tamaño, la presión en el nervio puede generar síntomas que apunten a un aneurisma. A medida que aumente, más fácil será que se rompa, y todos los aneurismas cerebrales pueden llegar a romperse. Los factores de riesgo adquiridos hacen que las probabilidades de sufrir un aneurisma, o de que este empeore, aumenten con la edad.

4. ¿Cuáles son sus síntomas?

Síntomas de los aneurismas cerebrales: dolor de cabeza

Muchos de los aneurismas cerebrales no muestran síntomas hasta que son muy grandes o se rompen. Los síntomas empiezan a sentirse cuando la presión aumenta y el nervio cerebral se ve afectado.

  • Dolor de cabeza.
  • Dolor por encima y detrás de los ojos.
  • Debilidad o parálisis en un lado de la cara.
  • Pupilas dilatadas.
  • Visión doble o borrosa.

Otros síntomas que se pueden detectar e indican que el aneurisma ha empezado a sangrar son:

  • Mareos.
  • Vómitos.
  • Rigidez en la nuca.
  • Pérdida del conocimiento.
  • Párpados caídos.
  • Sensibilidad a la luz.
  • Convulsiones.
  • Dolor de cabeza intenso (los pacientes la describen como “la peor de su vida”).

Es en este momento, si no ha podido ser antes, cuando se debe acudir urgentemente al médico.

5. ¿Cómo se diagnostican los aneurismas cerebrales?

Diagnosticar aneurismas cerebrales: TAC

Para detectar aneurisma, se realiza un TAC (tomografía computerizada) o una resonancia magnética. En ocasiones, los aneurismas se detectan por casualidad al hacer pruebas para otras enfermedades.

6. ¿Cómo se tratan los aneurismas cerebrales?

Consulta con el médico para tratar los aneurismas cerebrales

Cada caso es único, y en función del estado del paciente y lar características del aneurisma, el médico tomará una elección u otra. Las dos técnicas más comunes para tratar los aneurismas cerebrales son:

  • Cliplado microvascular: sirve para cortar el flujo sanguíneo hacia el aneurisma. El cirujano localiza el aneurisma e identifica la arteria que lo alimenta. Se coloca un clip metálico y pequeño que evita que la sangre fluya al interior. Es una técnica muy eficaz, ya que estos aneurismas no suelen aparecer de nuevo.
  • Embolización endovascular: Se introduce un catéter por la arteria inguinal, y se llega al aneurisma con un alambre de platino. Se rellena el aneurisma con el alambre, en forma de espirales, de manera que se evita que entre más sangre. Se corta el alambre con una pequeña corriente, que hace que la sangre coagule y el aneurisma se sella por completo.