Quemadura de segundo grado: ¿Qué hacer?

Una quemadura es una lesión en los tejidos que se produce por variaciones de la temperatura -ya sea baja o alta-. En este artículo te explicaremos cómo tratar las quemaduras de segundo grado y cómo actuar ante ellas.

Las ampollas con líquido claro son una de las principales características de las quemaduras de segundo grado y se requiere atención médica urgente

Sufrir quemaduras en el ámbito doméstico es muy recurrente. Estas lesiones se producen en los tejidos por la acción que ejerce el fuego, el frío, los químicos, la electricidad, el agua hirviendo e inclusive los rayos solares.  El daño depende de la temperatura, de la duración de la exposición y de la zona afectada.

Pero, ¿cómo afecta la piel? Esta tiene dos capas: epidermis y dermis. Por su parte, la epidermis se divide en: córneo, lúcido, granuloso y germinal. Mientras que en la dermis se encuentran los folículos pilosos, las glándulas sudoríparas, las fibras nerviosas y el tejido conectivo.

Estas dos capas se encargan de proteger a la piel de infecciones, regular la temperatura y prevenir la pérdida de líquidos corporales. Cuando se presenta una quemadura hay mayor probabilidad de contraer infecciones.

¿Cómo saber si es grave?

Cómo saber si es grave

Para determinar la gravedad es importante tomar en cuenta los siguientes puntos en la herida:

  • Extensión: cuanto más extensa sea la quemadura mayor será el estado de gravedad, puesto que se pierden líquidos y hay un riesgo alto de infección.
  • Localización: las manos, los pies, los genitales, la cara y la piel que rodea a los codos, axilas y rodillas son zonas que presentan más problemas a la hora de quemarse. Puesto que la piel es más fina y delicada, si no se trata de manera adecuada no cicatrizan bien.
  • Profundidad: se refiere al grado de temperatura y al tiempo de duración del contacto. Se dividen en: primer, segundo y tercer grado según la destrucción del tejido.

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¿Quemadura de segundo grado?

Se presenta cuando el calor destruye la epidermis y un espesor mayor o menor de la dermis. Son quemaduras con evidente enrojecimiento y ardor, la piel se llena de ampollas. Lo preocupante es cuando estas se rompen y el líquido se riega por la dermis, lo cual causa infecciones por el contacto con gérmenes. Sin embargo, a pesar de la gravedad la piel se regenera.

De acuerdo a la clasificación puede ser superficial o profunda:

Superficial

Superficial

Afecta la epidermis y cara superior de la dermis, formando ampollas y exudación de suero. La zona afectada presenta las siguientes características:

  • Tono rosado
  • Se blanquea con la presión
  • Es dolorosa
  • Sensibilidad exagerada a los pinchazos

Por fortuna, el daño superficial se cura aproximadamente en un periodo de tres semanas con ayuda de elementos epidérmicos locales, los folículos pilosos y las glándulas sebáceas se reparan.

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Profundas

Estas quemaduras afectan dos tercios profundos de la dermis. Sus características son:

  • Aspecto pálido
  • Pastosa
  • No se blanquea con presión
  • Lesión gruesa y firme

El tiempo de curación es mucho más lento, puede tardar hasta 35 días en cicatrizar severamente.

¿Cómo tratarlas?

Cómo tratarlas

  • Lo primero que tienes que hacer es colocar a la víctima en una posición cómoda.
  • Detectar los signos vitales.
  • Buscar si hay más complicaciones (fractura, hemorragia, shock).
  • Si tienes guantes estériles te van a servir.
  • Lava suavemente la herida con agua o suero durante 10 minutos.
  • Por ningún motivo revientes las ampollas porque existe peligro de infección por la entrada de microorganismos. Lo recomendable es cubrirlas con gasas o con un paño limpio y humedecido, no pongas presión en el vendaje.
  • No utilices pomadas de ningún tipo.
  • Si hay restos de ropa pegados a la piel, espera a que el especialista los retire.
  • Finalmente, hay que acudir de manera inmediata a un centro hospitalario.

Cuidados durante la curación

  • Utiliza jabón neutro e hidrata la piel.
  • Aplica protector solar de máxima protección.
  • Evita exponerte al sol.
  • Sigue una dieta balanceada para acelerar el proceso de cicatrización.
  • Mantén la zona cubierta para evitar el contacto con el polvo u otros gérmenes.

Prevención

Prevención

  • Usa ropa adecuada en la cocina, hay telas que son más susceptibles al fuego.
  • Toma precaución con las ollas a presión.
  • Revisa de manera periódica las instalaciones eléctricas.
  • Protege los enchufes con tapas.
  • Coloca los productos químicos fuera del alcance de los niños
  • No dejes cerillas, encendedores o velas encendidas cerca de los pequeños.
  • Regula y verifica la temperatura del agua cuando estés en la ducha.
  • Toca siempre los aparatos eléctricos con las manos secas.
  • No conectes varios electrodomésticos en un solo enchufe.
  • Cuando cocines mantén los mangos de las sartenes hacia adentro.

¡Protege tu piel!

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