Queratosis actínica: causas, síntomas y tratamiento

El desarrollo de la queratosis actínica es lento y progresivo. Es importante atender de forma oportuna cualquier señal de alerta para lograr un tratamiento oportuno y eficaz.

La queratosis actínica, también conocida como queratosis solar, es un tipo de lesión premaligna que se observa como un parche grueso y áspero en la piel. A menudo se desarrolla en las zonas que han estado expuestas al sol durante muchos años.

Su crecimiento es lento y progresivo y tarda años en manifestarse de forma contundente. Debido a esto, suelen detectarse con más frecuencia en personas mayores de 40 años, o bien, durante la tercera edad.

Los individuos de tez clara, cabello rubio o pelirrojo y ojos azules o verdes son más propensos a desarrollar una o varias lesiones de queratosis actínica. Asimismo, el riesgo se eleva por pasar mucho tiempo al aire libre o vivir en lugares con clima soleado.

Alrededor del 20% de los casos pueden evolucionar a un cáncer de piel (carcinoma epidermoide); sin embargo, si reciben un tratamiento oportuno, la mayoría se eliminan con éxito antes del desarrollo del mismo.

¿Cuáles son las causas de queratosis actínica?

La queratosis actínica se produce por el deterioro que sufre la piel debido a la exposición frecuente a los rayos UV del sol o las cabinas de bronceado. El daño solar se acumula con los años, inclusive cuando la exposición al sol fue breve.

Causas de la queratosis solar.

El riesgo se eleva de manera alarmante entre quienes no usan protección solar, ni medidas preventivas para minimizar el impacto del sol. De hecho, ni los días nublados son seguros, ya que hasta el 70% de los rayos solares consiguen atravesar las nubes.

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Un porcentaje reducido de queratosis actínica puede estar relacionado con una exposición prolongada a los rayos X o a varios agentes químicos industriales.

Factores de riesgo

Todas las personas pueden desarrollar queratosis actínica. No obstante, hay algunos factores que aumentan las probabilidades de padecerlo.

  • Ser mayor de 40 años
  • Vivir en un lugar de clima soleado
  • Tener antecedentes de bronceado intenso o quemaduras solares
  • Ser rubio o pelirrojo
  • Tener pecas o manchas
  • Tener antecedentes familiares de queratosis actínica o cáncer de piel
  • Sufrir de debilitamiento del sistema inmunitario por una quimioterapia, leucemia o enfermedad autoinmunitaria
  • Trabajar o hacer actividades al aire libre
  • Haber tenido un trasplante de riñón u otro órgano

Síntomas de la queratosis actínica

La queratosis actínica es un crecimiento escamoso, en forma de costra, que aparece con frecuencia en zonas expuestas al sol, como lo son el rostro, las orejas, las manos, los antebrazos, los hombros o el cuello.

Las primeras manifestaciones son tan leves que se pueden reconocer más por el tacto que por la vista. La sensación al tocarlas tiende a ser similar a la de pasar el dedo por un papel de lija.

Queratosis actínica.

Conforme avanza el problema, los signos y síntomas empiezan a ser más evidentes. Los pacientes afectados pueden identificar:

  • Un parche de piel grueso, seco y áspero, que puede medir menos de una pulgada de diámetro
  • Una superficie dura similar a una verruga
  • Colores que pueden ser rojo, rosa o marrón
  • Picazón y ardor en el área

Complicaciones

La falta de un tratamiento apropiado para las queratosis actínicas puede dar lugar a la formación de un carcinoma de células escamosas. Es un tipo de cáncer que se puede tratar si se logra un diagnóstico oportuno.

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Diagnóstico

Para determinar si un individuo tiene queratosis actínica, el médico hace un minucioso examen de piel. Si por alguna razón hay sospechas de cáncer, puede sugerir pruebas complementarias como una biopsia de piel.

Tratamiento de la queratosis actínica

Muchos casos de queratosis actínica desaparecen por sí solos; sin embargo, algunos regresan tras una nueva exposición solar. Por esta razón, y considerando que algunos se pueden convertir en cáncer, las mayoría se extraen por precaución.

Procedimientos y cirugía

  • Quemado (electrocauterización)
  • Legrado y electrodesecación (raspado de la lesión y uso de la electricidad para destruir cualquier célula remanente)
  • Escisión (extirpación del tumor y suturas para unir de nuevo la piel)
  • Enfriamiento (crioterapia, que congela y destruye las células)
  • Terapia fotodinámica (un tratamiento láser)

Medicamentos

Si hay demasiados parches por queratosis actínica, el profesional puede sugerir el uso de algunos medicamentos de uso tópico como:

  • Crema de fuorouracilo (Carac, Fluoroplex, Efudex)
  • Crema de imiquimod (Aldara, Zyclara)
  • Gel de mebutato de ingenol (Picato)
  • Gel de diclofenaco (Voltaren, Solaraze)

Nota: el uso de estos productos puede producir efectos secundarios como enrojecimiento, descamación y ardor.

Prevención de la queratosis actínica

La prevención es la mejor herramienta para evitar y detener el desarrollo de la queratosis actínica. Por suerte, todas las personas pueden incorporar algunos cuidados en su rutina diaria.

  • Evitar la exposición al sol entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde.
  • Utilizar sombreros, gafas de sol y ropa protectora antes de salir al sol.
  • Utilizar protector solar de amplio espectro (UVA/UVB) con un factor de protección solar (SPF) superior a 15.
  • Usar un protector solar superior a 30 SPF, resistente al agua, en caso de hacer actividades al aire libre.
  • Aplicar crema solar todos los días, aunque esté nublado.
  • Evitar el uso de cámaras de bronceado.
  • American Academy of Dermatology. Actinic keratosis. Disponible en: https://www.aad.org/public/diseases/scaly-skin/actinic-keratosis
  • Queratosis actínica. Mayo Clinic.
  • Habif TP. Premalignant and malignant nonmelanoma skin tumors. In: Habif TP, ed. Clinical Dermatology: A Color Guide to Diagnosis and Therapy. 6th ed. Philadelphia, PA: Elsevier; 2016:chap 21.
  • Ibrahim SF, Brown MD. Actinic keratoses. In: Lebwohl MG, Heymann WR, Berth-Jones J, Coulson I, eds. Treatment of Skin Disease: Comprehensive Therapeutic Strategies. 4th ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2014:chap 5.