Querer a alguien que no te quiere es como esperar el tren en el aeropuerto

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Sara Ramo González el 15 noviembre, 2018
Un rechazo amoroso supone romper expectativas e ilusiones, date tu tiempo para recuperarte.

El amor y el desmor han llenado libros e inspirado a muchos/as artists en sus obras. El ser humano disfruta y padece en sus relaciones personales, sobre todo cuando querer nos resulta infructuoso.

Esperar que los demás nos den lo que creemos merecer puede ser un arma de doble filo. Además, no afrontar correctamente el rechazo o la indiferencia de una persona puede llegar a generarnos problemas emocionales.

 

Si el foco de tus ilusiones no te corresponde, no te angusties, lo que sientes es normal y pasará de largo si te ayudas a tí mismo/a a superarlo. El siguiente artículo tratará de acerce reflexionar al respecto.

El vínculo unidireccional

Los humanos establecemos vínculos sociales y amorosos a lo largo de nuestras vidas. Estos vínculos pueden ser más fuertes o más débiles en función de diversos factores como pueden ser la compatibilidad entre las personas o las circunstancias personales.

A veces, existen vinculaciones en las que sólo hay un participante, el cual proyecta hacia la persona deseada una serie de expectativas. A partir de ahí pueden suceder dos cosas:

  • El vínculo se convierte en bidireccional y la persona nos corresponde.
  • Sufrimos un rechazo o la indiferencia emocional por parte de la otra persona.

Cada opción generárá diferentes alternativas, reacciones y emociones. La primera puerta conduce en este caso al florecimiento emocional de quizá una nueva pareja. Mientras que la segunda constituye una opción mucho menos positiva para quien había decidido querer a la otra persona.

Considerémoslo como un duelo

Esa segunda puerta, abierta tras un rechazo emocional supone en muchas ocasiones emociones intensas como la rabia, la tristeza, la culpa…Son reacciones normales y que durarán un tiempo si los procesos de duelo se dan correctamente.

¿Por qué hablamos de duelo? Bien, el hecho es que toda pérdida supone un duelo para los humanos. En ese sentido, perder algo que apreciamos nos genera una sensación de vulnerabilidad característica en la que podemos distinguir diferentes fases descritas por la autora Kübler-Ross:

  • Negación. Durante esta fase la persona reacciona en forma de bloqueo en el que no se acepta lo que ha sucedido.
  • Ira. Aparecen entonces las reacciones emocionales negativas con sentimientos de rabia, hostilidad, resentimiento e incluso traición.
  • Pacto/negociación. La persona trata de negociar consigo mismo la función de culpabilidad. Tendemos a recapacitar acerca de los aspectos que han podido fallar.
  • DepresiónLa persona entra en una fase de introspección donde los sentimientos de pena y pérdida se acentúan. Pueden perder las ganas de volver a querer y de realizar actividades que les gustan.
  • Aceptación. Por último, la persona afronta la realidad y la acepta sin que le interfiera con su vida.

Muchas veces estas fases no son evidentes a simple vista ni tienen una duración fija. Pero si has sufrido un desamor es posible que hayas sentido o estés sintiendo algo similar a lo descrito.

Ver también:¿Cuáles son los efectos de la tristeza en tu cuerpo?

¿Cómo alcanzo la aceptación?

Como hemos dicho, se trata de procesos muy individuales que se desarrollan mejor o peor en función de factores personales. Querer y ser rechazado puede sobrellevarse mejor si tienes en cuenta algunos aspectos.

Tómate tu tiempo

Aunque entorpecer las fases hacia la aceptación aferrándose a sentimientos e ideas que no se ajustan a la realidad no te beneficia, siempre hay que respetar los tiempos de cada persona. En función de cómo nos encontremos y nuestras circunstancias personales, seremos capaces de afrontar las situaciones con mayor o menor facilidad.

En ese sentido, es importante que te respetes a tí mismo/a y dejes que los procesos se den de forma natural. Querer puede ser un acto fácil, incluso se dice que se puede “querer a simple vista”; pero dejar de querer a alguien es algo más complejo.

Ver también: Paciencia y silencio: virtudes de las personas sabias

Querer-se a uno mismo

Querer a alguien no debería interferir en lo que te quieres tú a ti mismo/a. En ese sentido quizá te ayude apoyarte en lo que se denonmina en el ámbito de la psicología la “práctica de la autocompasión”. Esta filosofía se basa en ser amables con nostros mismos y ofrecernos un trato compasivo.

Abrazo a sí misma

Te ofrecemos dos ejercicios sencillos que puedes practicar cuando sientas que te estás tratando duramente:

  • Abrázate. Los abrazos son gestos calmantes y terapéuticos, si no tienes nadie a mano a quien pedirle un abrazo, simplemente abrázate. Trata de sentir tu contacto compasivo y acepta las emociones que estás sintiendo.
  • Acepta la tristezaAunque se de siempre un caríz negativo a la tristeza, es una emoción que sirve para alertarnos de que hemos perdido algo y necesitamos reflexionar. También alerta a nuestro entorno de que necesitamos ayuda o apoyo.
  • Cambia de papel. Imagina que tu problema te lo cuenta un amigo/a y ofrecete a ti mismo el trato que le darías a esa persona. Seguramente no la tratarías con la misma dureza que a ti mismo/a.
  • Busca apoyo social. Si el dolor en alguna de las fases te resulta muy intenso, busca alguien de tu entorno dispuesto a apoyarte y escucharte. A veces simplemente hablarlo puede ayudarte.

Ver también:Consejos para fortalecer la autoestima

  • Strosahl, K. D., & Robinson, P. J. (2015). Vive tu momento. Amat, editorial.
  • Ávila, M. M., & de la Rubia, J. M. (2013). El significado psicológico de las cinco fases del duelo propuestas por Kübler-Ross mediante las redes semánticas naturales. Psicooncología10(1), 109.
  • Marrone, M., Diamond, N., Juri, L., & Bleichmar, H. (2001). La teoría del apego: un enfoque actual. Madrid: Psimática.
  • Alonso, M., & Germer, C. K. (2016). Autocompasión en Psicoterapia y el Programa Mindful Self Compassion:¿ Hacia las Terapias de Cuarta Generación?. Revista de Psicoterapia27(103), 169-185.
  • Gilbert, P. (2014). Terapia centrada en la compasión. Editorial Desclée de Brouwer.