Quien quiere estar lo demuestra estando

Raquel Lemos 5 abril, 2017
Las palabras pueden decir muchas cosas, pero lo que de verdad demuestra algo son las acciones. Deja que sean estas las que hablen por ti, así como por los demás

Quien se interesa por ti, quien te aprecia de verdad lo demuestra estando ahí con una simple llamada, un mero mensaje u otra acción inesperada que te tome por sorpresa.

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No obstante, continuamos regalando nuestro tiempo y nuestras preocupaciones a personas que no valen la pena.

¿No es el momento de liberarnos de esa venda que evita que veamos con claridad lo que ocurre?

Demuestra lo que sientes, déjate de palabras

boca

Las palabras se las lleva el viento o eso es lo que en teoría sabemos. No obstante, en la práctica lo ignoramos con una facilidad apabullante.

Decir “te quiero”, “te necesito”, “me encantas” o “me gustas” es relativamente fácil. Pero, ¿dónde están los actos que acompañan a esas palabras?

A veces, para saber si le importamos de verdad a alguien basta con hacer un sencillo ejercicio. Tapemos nuestros oídos y limitémonos a observar.

Observemos todo lo ocurrido hasta ahora, todo lo que se demuestra con actos en una película que reconstruimos carente de sonidos. ¿Qué es lo que vemos?

Probablemente, lo que estemos observando nos asombre y, al mismo tiempo, nos ilustre sobre una situación ante la que hemos estado cegados.

Todo porque le hemos dado un valor inmenso a unas palabras que no tenían su puesta en práctica y esto, en muchas ocasiones, nos lleva a sufrir en vano.

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Creemos todas esas excusas de quien no demuestra su presencia por esto y por aquello. Justificamos las ausencias porque queremos ser comprensivos con el otro.

No obstante, esto puede minar nuestra autoestima, hacernos mucho daño y ¿quién será entonces el que nos ayudará? Tan solo nos tendremos que mirar al espejo.

Ahí está la única persona que siempre ha estado y que tantas mentiras ha considerado verdad.

La venda voluntariosa

triste

No es la primera vez que nos damos cuenta de lo ciegos que hemos estado ante una situación. Sin embargo, una y otra vez acudimos a esa venda que nos permite ver las cosas tal y como nosotros queremos.

Buscando en realidad otra situación, caemos en una que nos hace daño, pero ¡porque nosotros lo hemos permitido!

Deberíamos haber aprendido ya a abrir los ojos desde el principio para apreciar si en verdad esa persona que está a nuestro lado demuestra o no lo que tanto proclama con palabras.

Pongamos un ejemplo sencillo, aunque nada fácil. Imaginemos a dos personas que se enamoran, pero una de ellas está casada.

La circunstancia no tiene una fácil resolución. No obstante, la persona casada le da esperanzas a la otra de que se va a separar, de que pronto estarán juntos.

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¿Qué ocurre? Que pasan meses, incluso un año y la situación sigue siendo la misma. La persona que no tiene compromisos sigue creyendo en las palabras de la otra que no está actuando de acuerdo a lo que tanto afirma.

Aunque duela, es importante hacer lo que anteriormente mencionamos. Tapar oídos, abrir los ojos y ver, al fin de forma clara, lo que en realidad está sucediendo.

No se trata de buscar culpables, sino de dejar de estar en una situación llena de esperanzas ficticias que nos impiden volar libres y vivir nuestra propia vida.

Demuestra lo que te importo

pareja

Demuestra lo mucho que me valoras, lo que te importo, lo que me quieres con actos. Pero no me engañes más con palabras vacías que no tienen su puesta en práctica.

Basta ya de creer y de dejarnos llevar por esperanzas que nos muestran una realidad deseada, pero que jamás llegará a ser verdad.

No caigamos más en el mismo error de siempre. Abramos los ojos de una vez por todas, desde el principio y no optemos por la alternativa fácil de esa venda llena de expectativas e ilusiones que nunca tomarán forma.

Antes de irte Nunca lo olvides: no te merece quien te lastima

Hagamos que tomar conciencia de esto sea un aprendizaje para todos. Demostrémosles también a los demás que ese perdón que decimos es sincero y que será coherente con nuestros actos.

Las palabras se quedan en meras verbalizaciones vacías. Lo que en verdad tiene significado son nuestros actos.

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