Hay quien tiene tan pocas cosas que solo tiene dinero

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
· 27 abril, 2016
¿De qué nos sirve tener millones en el banco si no tenemos a los que queremos para compartirlo y disfrutarlo? Debemos aprender a establecer prioridades y darle a cada uno su lugar

Es posible que esta frase sorprenda a muchos. Si bien es cierto que para vivir necesitamos una retribución económica y que un bolsillo lleno nos evita sufrir penalidades, el dinero no siempre es sinónimo de felicidad. Hay personas que son tan pobres de emociones, alegrías, amistades y cariño que solo tienen dinero.

El bienestar emocional de las personas está sujeto a otros factores. Tanto si eres de los que piensa que el dinero sí da la felicidad como de los que opinan que es justo lo contrario, te invitamos a reflexionar sobre estas cuestiones durante un momento.

El dinero y la doble cara de la felicidad

Lo queramos o no, este es un aspecto en el que nunca nos pondremos de acuerdo. Ni nosotros, ni los psicólogos, sociólogos o antropólogos. Tanto es así que disponemos de estudios y trabajos que justifican ambos enfoques.

El dinero que da la felicidad no se basa en la posesión de bienes

Mujer con plato lleno de mariposas liberándose del dinero.

A esta conclusión ha llegado un estudio reciente llevado a cabo por el Instituto Nacional de Estadística de Reino Unido. Es, sin duda, un dato curioso y que vale la pena explicar.

  • Según este estudio en el que se ha preguntado a personas de rentas elevadas, la felicidad sí se relaciona con el hecho de tener una buena disposición económica.
  • Es decir, las personas se sienten más satisfechas al saber que su renta es continua y que disponen de una buena cuenta corriente. Por otro lado, el hecho de tener varias casas, coches, antigüedades o tierras no se relacionaba con la felicidad.

Los expertos nos explican que este hecho se debe al instante de crisis que vivimos durante estos años. La tranquilidad mental de saber que uno está cubierto ante cualquier problema o incidencia ofrece mayor bienestar que el hecho de acumular objetos o bienes. El dinero solo es importante cuando se tiene poco.

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Para los psicólogos, el dinero no da la felicidad

Mujer bailando.

Veamos ahora la otra parte de la moneda. Groucho Marx nos decía aquello de que “Hay muchas cosas en la vida más importantes que el dinero. ¡Pero cuestan tanto!”.

Es cierto que la disposición económica es sinónimo de bienestar. Con ello cubrimos nuestras necesidades y las de nuestra familia. Sin embargo, la clave estaría en el equilibrio y la objetividad.

Según un trabajo publicado en la University of British Columbia, el dinero puede ser una herramienta más efectiva para reducir la tristeza que para mejorar la felicidad. Mayores ingresos se relacionan con un menor sentimiento de tristeza o preocupación. Sin embargo, no elimina necesariamente otras emociones como lo ira o la frustración.

El bienestar comprende múltiples componentes. Debemos entender que la tristeza no es el reverso de la felicidad. Es decir, quien busca diariamente un motivo para no estar triste, para no sentir la soledad, no es precisamente feliz.

Esta es pues la conclusión a la que ha llegado el trabajo realizado por la Universidad de Columbia, y que los psicólogos nos justifican con un sencillo ejemplo: un aumento de sueldo en un hogar reducirá la tristeza diaria pero no dará la felicidad obligatoriamente, porque la felicidad no se encuentra, se construye.

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El bienestar emocional no depende del dinero

mujer con pájaro en cielo

El dinero nos ayudará a comer bien, a distraernos, a tener cosas bonitas, interesantes y espectaculares. Sin embargo, quien crea que todo ello va a nutrir su corazón se equivoca.

  • La felicidad está dentro de uno mismo y en las conexiones que hagamos con los demás, con las personas que amamos.
  • El cariño no se compra, la risa de un niño no funciona con monedas, los instantes de ilusión, de complicidad con un amigo o con nuestra pareja no funcionan con talonarios, sino con emociones, con reciprocidad, con amor y con sinceridad.

Nadie puede negar que el dinero puede cambiarnos la vida. Además, nos libera de la ansidad que provoca no poder pagar las facturas. Sin embargo, una fila de ceros detrás de un número nunca llenará los vacíos del alma ni traerá esa alegría y esa serenidad que personas muy humildes y sin apenas nada nos demuestran a diario.

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