Hay quien tiene tan pocas cosas que solo tiene dinero

¿De qué nos sirve tener millones en el banco si no tenemos a los que queremos para compartirlo y disfrutarlo? Debemos aprender a establecer prioridades y darle a cada uno su lugar

Es posible que esta frase sorprenda a muchos, porque si bien es cierto que para vivir necesitamos de una retribución económica y que un bolsillo lleno nos evita penalidades, el dinero no siempre es sinónimo de felicidad.

Hay personas que son tan pobres de emociones, alegrías, amistades y cariño que solo tienen dinero.

Es un hecho que debemos tener en cuenta y sobre el cual reflexionar porque, si lo analizamos, veremos cómo gran parte de nosotros soñamos precisamente con disponer en nuestras cuentas de una buena fila de ceros detrás de un numero bastante alto.

Tanto si eres de los que piensa que el dinero sí da la felicidad como los que opinan que es justo lo contrario, te invitamos a reflexionar sobre estas cuestiones durante un momento.

El dinero y la doble cara de la felicidad

Lo queramos o no, este es un aspecto en el que nunca nos pondremos de acuerdo, ni nosotros ni los psicólogos, sociólogos o antropólogos. Tanto es así, que disponemos de estudios y trabajos que justifican ambos enfoques.

El dinero que da la felicidad no se basa en la posesión de bienes

A esta conclusión ha llegado un estudio reciente llevado a cabo por el Instituto Nacional de Estadística de Reino Unido. Es, sin duda, un dato curioso y que vale la pena explicar.

  • Según este estudio realizado a lo largo de varios años en el que se ha preguntado a personas de rentas elevadas, la felicidad sí se relaciona con el hecho de tener una buena disposición económica.
  • Es decir, las personas se sienten más satisfechas al saber que su renta es continua y que disponen de una buena cuenta corriente. Por otro lado, el hecho de tener varias casas, coches, antigüedades o tierras no se relacionaba con la felicidad.

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Los expertos nos explican que este hecho se debe al instante de crisis que vivimos durante estos años.

La tranquilidad mental de saber que uno está “cubierto” ante cualquier problema o incidencia ofrece mayor bienestar que el hecho de acumular objetos o bienes.

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Para los psicólogos, el dinero no da la felicidad

Veamos ahora la otra parte de la moneda. Groucho Marx nos decía aquello de que “Hay muchas cosas en la vida más importantes que el dinero. ¡Pero cuestan tanto!”.

Si bien es cierto que la disposición económica es sinónimo de bienestar y que, con ello, cubrimos nuestras necesidades y las de nuestra familia, la clave, como siempre, estaría en el equilibrio y la objetividad.

Según un trabajo publicado en la “University of British Columbia” el dinero NO  da la felicidad por las siguientes razones:

  • El dinero para lo único que serviría es para estar menos tristes. Debemos entender que la tristeza no es el reverso de la felicidad, es decir, “quien no está triste no es necesariamente feliz”.
  • Para entenderlo mejor basta con dar un sencillo ejemplo. Pensemos en un multimillonario. Se levanta por la mañana sin demasiadas responsabilidades con el único objetivo de distraerse, de pasarlo bien.

Organiza un viaje, acude a una fiesta e invita a mucha gente que, posiblemente, ni conoce. Pasará un día intenso y distraído en el que no pensará en demasiadas cosas, no estará triste, sin duda, lo habrá pasado bien y hasta habrá echado unas risas, pero ello no significa que sea feliz.

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Quien busca diariamente un motivo para no estar triste para no sentir la soledad no es precisamente feliz.

Esta es pues la conclusión a la que ha llegado el trabajo realizado por la Universidad de Columbia, y que los psicólogos nos justifican con un sencillo ejemplo: un aumento de sueldo en un hogar reducirá la tristeza diaria pero no dará la felicidad obligatoriamente, porque la felicidad no se encuentra, se construye.

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El bienestar emocional no depende del dinero

El dinero nos ayudará a comer bien, a distraernos, a tener cosas bonitas, interesantes y espectaculares… Sin embargo, quien crea que todo ello va a nutrir su corazón se equivoca.

  • La felicidad está dentro de uno mismo y en las conexiones que hagamos con los demás, con las personas que amamos.
  • El cariño no se compra, la risa de un niño no funciona con monedas, los instantes de ilusión, de complicidad con un amigo o con nuestra pareja no funcionan con talonarios, sino con emociones, con reciprocidad, con amor y con sinceridad.

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Nadie puede negar que el dinero puede cambiarnos la vida y permitir que estemos mucho mejor.

Sin embargo, una fila de ceros detrás de un número nunca llenará los vacíos del alma ni traerá esa alegría y esa serenidad que personas muy humildes y sin apenas nada nos demuestran a diario.

 

 

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