Si quieres aprender, no puedes correr

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Bernardo Peña el 31 enero, 2019
Raquel Lemos Rodríguez · 6 febrero, 2017
La motivación, a la hora de enfrentarse a nuevas situaciones, es fundamental. Sin embargo, también es importante tomar las cosas con calma.

Si quieres aprender, lo último que se recomienda hacer es correr. En concreto, por la importancia de  reflexionar, parar para entender bien las cosas, y ser capaz de solucionar los problemas que se presenten con eficacia

La motivación, a la hora de enfrentarse a nuevas situaciones, es fundamental. Aporta energía y ganas de emprender el proyecto.

Sin embargo, también es importante tomar las cosas con calma. Esto implica se consciente de las posibles limitaciones y problemas que puedan surgir. También rever todas las posibilidades. De este modo, la persona estará capacitada para emprender cualquier iniciativa con seguridad, confianza y emoción.

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Aprender es un proceso

El ser humano es capaz de aprender de forma constante de todas las experiencias que se van viviendo. Tanto de lo positivo, como de aquello que ha dañado a la persona o de los errores que se han cometido.

Durante el proceso es fundamental ir estableciendo paradas. Correr hacia adelante impedirá a la persona ver la auténtica realidad. Por ejemplo, muchas veces es necesario parar para ver que se aproxima un problema y poder afrontarlo adecuadamente.

Del mismo modo, en ocasiones se puede llegar a creer que tropezar es negativo, algo de lo que hay que avergonzarse. Sin embargo, esto no es así. Los fallos también sirven para frenar y analizar de nuevo el proyecto. De este modo se puede aprender, evolucionar, y sacar buenas soluciones.

Es importante reflexionar sobre los errores cometidos. Hacerlo permite aprender y, seguramente, escoger el mejor de los caminos. También, cuando nos hacen daño es una buena oportunidad de aprender.

Si tienes que parar, ¡para!

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La rutina, los problemas y las preocupaciones pueden provocarnos estrés, depresiones o ansiedad. Así como otra serie de emociones que llegan a provocar infelicidad a las personas. A pesar de todo, en ocasiones las personas son capaces de negarse a parar. De forma que continúan el día a día sin introducir cambios, sin detenerse y sin solucionar lo que pueda estar ocurriendo.

De este modo, existe la posibilidad de que llegue un momento en el que sea inevitable tener que parar. Porque se haya entrado en un bucle sin salida del que sea necesario salir, y para ello, reflexionar. O porque la propia persona se vean en la necesidad de darse un tiempo a sí mismo.

¿Cuántas veces las personas pueden sentirse en un laberinto sin salida? ¿Qué se puede hacer al respecto? En ocasiones se siente el deseo de pasarlo por alto deseando que todo se solucionase por sí solo.

Te has olvidado de ti. Por eso, es necesario que vuelvas a reencontrarte contigo mismo, que busques y halles la felicidad que te permite sentirte vivo, lleno de vitalidad.

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Por ello, es muy recomendable parar en el momento en el que se necesite. No hay prisa. Es fundamental tomarse el tiempo que te haga falta para, para liberar la carga que te ha estado consumiendo.

Cada persona es importante, el propio bienestar es lo principal. No es bueno superponer otros factores al humano.

Aprender tiene sus ventajas

Aprender tiene muchas ventajas. Se gana en experiencia, se aprende a no volver a tropezar con la misma piedra y ayuda a la persona a madurar. Si se es capaz de parar, reflexionar y enfrentar las propias dificultades, se aprende a hacerlo cada vez que se vuelve a notar la propia felicidad mermada.

Porque no será la primera ni la última vez que toque lidiar con alguna circunstancia adversa para la que no se está preparado.

 

La vida es una sucesión de eventualidades que se escapan del propio control. Cuyo objetivo es retarse a uno mismo, ponerse a prueba, permitirse escoger.

Tú decides si parar y ser feliz o correr hacia adelante hasta que una pared se eleve frente a ti con un letrero de “¡basta ya!”. Aprender es un camino lleno de incertidumbres, pero con un final satisfactorio.

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