¿Quieres lucir radiante? Secretos para lograrlo de forma natural

Además de aplicarnos cremas y tratamientos externos es fundamental que cuidemos nuestra piel desde dentro y la hidratemos correctamente para eliminar también así el exceso de toxinas

Si eres de las personas que cuidan su apariencia, te recomendamos como primera medida que antes de considerar cualquier tratamiento estético para mantener tu piel lozana, evalúes rigurosamente la manera en que te alimentas. 

La salud se refleja en tu aspecto físico y aunque actualmente existen muchas “fórmulas rápidas” en el mercado que prometen resultados a corto plazo (cremas anti-edad, líneas de cosméticos, cirugías, entre otros), todo lo que consumes es determinante cuando se trata de proyectar desde tu interior ese equilibrio cuerpo-mente.

El “dulce pecado”

La ingesta excesiva de productos elaborados a base de azúcar refinada se ha convertido en una calamidad para nuestra sociedad. Además de acelerar el envejecimiento, ha producido un aumento significativo en el porcentaje de individuos con problemas de obesidad, diabetes o hiperinsulinismo.

Agregar azúcar a nuestra dieta diaria es innecesario, puesto que ya se encuentra almacenada en la mayoría de los alimentos que consumimos. En cantidades justas es necesaria para el cuerpo durante el proceso de metabolización, pero si abusamos de ella, podría acumularse fuera de las células causando daños a la elasticidad de la piel.

¡Revisa las etiquetas de los productos empacados! Así podrás verificar los datos nutricionales detallados en su reverso. Esto te hará más fácil controlar diariamente las medidas de azúcar que ingieres.

Tomando consciencia

Las vitaminas y minerales son elementos necesarios para mantener nuestra salud estable. Una persona puede estar mal nutrida si no mantiene una dieta balanceada, donde se incluyan todos los grupos alimenticios y se consideren las porciones adecuadas de carbohidratos, proteínas y grasas.

Brócoli, pescado, fibras, mango y aguacate (palta), son alimentos muy nutritivos que nos ayudan a desarrollar un aspecto “brillante”. Benefician la textura de la piel protegiendo el colágeno que producimos y, al mismo tiempo, contribuyen al correcto desempeño de otros órganos en nuestro cuerpo.

El Agua

Estamos conformados de esta sustancia tan esencial entre un 55% y 78%, dependiendo de las características del cuerpo humano. Necesitamos ingerir agua para mantenernos hidratados, lo cual se reflejará indefectiblemente en nuestra piel.

Se ha determinado que necesitamos al menos dos litros de agua al día (entre 7 y 8 vasos, aproximadamente), de acuerdo a la actividad física que desempeñemos y otros elementos asociados a las condiciones climáticas. Si seguimos fielmente este parámetro, los resultados externos, sin lugar a dudas, se harán visibles.

Por otra parte, la higiene nos permitirá conservar nuestra tez protegida. Al estar limpios, evitamos ser propensos a algunas infecciones que podrían alterar los ácidos corporales impidiendo que se acumulen partículas de suciedad y grasa.

Evita los rayos solares

Además de disminuir la ingesta de azúcar, consumir alimentos ricos en vitaminas o minerales y tomar la cantidad necesaria de agua, es importante considerar los daños que puede producir el sol sobre nuestra piel.

¡Utiliza protector solar!, de esta forma evitarás que las manchas o algunas infecciones virales puedan afectar tu apariencia.

Siguiendo todos estos útiles consejos, podrás mejorar tu aspecto notablemente y lucirás resplandeciente…

¡Ya conoces los secretos! Una apariencia saludable y radiante es el reflejo directo de un bienestar general, es decir de un organismo saludable… Si antes no lo habías intentado, atrévete a cuidar tu piel de esta manera, prestando atención, en primer lugar, a lo más importante: tu salud.

Imagen cortesía de Craig

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