¿Quieres mantener tu salud? No acabes con las bacterias

Parecería contradictorio, pero la mejor manera de mantenerse saludable es conservando las bacterias que benefician al organismo. Existen varias, de diversos tipos y con distintas funciones.

La mayoría de las bacterias que nos favorecen las mantenemos en los intestinos, y su mayor beneficio es mantener el equilibrio de nuestra salud, al responder a los agentes patógenos externos. Así que olvídate de desinfectar mucho, esterilizar o pasteurizar los alimentos. Pues cuanto más lo hagas, estarás exterminando esas bacterias que te pueden ayudar a protegerte de graves enfermedades.

Dicen los que saben…

El ombligo es una gran fuente de bacterias

Durante todo el siglo XX se hicieron descubrimientos y estudios relacionados con este tipo de bacterias. Los primeros descubrimientos sacaron a la luz los beneficios de los probióticos en los seres humanos. Se supo entonces que el cuerpo se defiende contra las infecciones y diversas enfermedades con un ejército de bacterias que lo habitan.

No obstante, conservar las bacterias en los alimentos que se comercializan, es otro cantar. Muchos países regulan el comercio de alimentos que deben cumplir con el despojo de bacterias, antes de comercializar los alimentos. Sin embargo, encontrar el equilibrio entre las bacterias benéficas y las malignas, no parece muy simple.

Bacterias benéficas para la salud

Entre las bacterias que pueden ayudarnos a equilibrar nuestro organismo y defendernos de enfermedades, se encuentran las que forman la flora intestinal y que ayudan a digerir mejor los alimentos, evitar infecciones intestinales y, sobre todo, prevenir enfermedades.

Las bacterias del vinagre se producen con la fermentación de las levaduras y azúcares de las plantas. Estas bacterias se encuentran también en la cerveza y la sidra sin pasteurizar, lo que ayuda a sintetizar la celulosa.

Los lacto bacilos se encuentran en los lácteos, y al consumirlos residen en los intestinos y la vagina. Además de producir vitamina K, su consumo mejora los problemas vaginales.

Por su parte, los alimentos probióticos ayudan a restaurar la flora intestinal que perdemos a diario por el constante estrés.

Cómo obtener estas bacterias benéficas

Bacterias

El yogurt es uno de los alimentos más populares de donde se obtienen bacterias útiles para el organismo: los lacto bacilos. Estas bacterias rompen la lactosa y otros azúcares, resultando muy útiles para la digestión. Además, son antiinflamatorias, antitumorales y al crear un ambiente ácido en los intestinos, evita el crecimiento de bacterias dañinas.

Un alimento rico en lacto bacilos es la leche materna, que además de nutrir al bebé, le forma la flora intestinal, para que su aparato digestivo reconozca aquellas bacterias benéficas para su organismo.
Los lacto bacilos traen grandes dosis de bacterias beneficiosas que ayudan a asimilar los hidratos de carbono, a sintetizar las vitaminas del grupo B, mejorar la absorción del calcio, disminuir los síntomas del intestino irritable, y asimilar mejor la lactosa.

Consumir y mantener bacterias que nos benefician

Existen sustancias que nos ayudan a mantener las bacterias intestinales, y por consiguiente la flora intestinal, se trata de los prebióticos. Los alimentos ricos en prebióticos son trigo, cebada, levadura de cerveza, ajo y cebolla… Y para ayudar a que los probióticos se aprovechen de los prebióticos, no pueden faltar los simbióticos, que surgen al combinar las propiedades de ambos.

Así que ya lo sabes, si quieres mantener la salud, no le hagas la guerra a las bacterias benéficas; por el contrario, benefíciate con ellas.

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