Quiero despertar al gigante dormido

En muchos momentos de nuestra vida sentimos que no somos del todo felices. Ese gigante que un tiempo atrás residía en nosotros ahora se encuentra dormido. Hoy es el momento de despertarlo, de despertar al gigante dormido.

La vida no es fácil y eso es algo que debemos tener siempre muy en cuenta, porque siempre le brindamos mucha importancia a las cosas negativas que nos suceden. Debemos incluirlas como algo normal en nuestra vida, tan normal como las experiencias positivas vividas.

Te recomendamos: Las buenas personas tenemos más de una herida en el corazón

Todo lo negativo nos ayuda en nuestro aprendizaje. Nos ayuda a ser mejores personas, a superarnos cada día, a aprender cosas nuevas. Sin lo negativo nunca encontraríamos la puerta hacia lo positivo.

Aprendiendo a ser un poco más felices

La felicidad es algo que todo el mundo busca, aunque en ocasiones ya la tienes pero no eres consciente de ello. Valorar lo que tienes a tu alrededor será un paso muy importante para empezar a ser feliz.

mujer con pompas de jabón

¿Pero qué hacemos con todos esos momentos que nos angustian? ¿Qué podemos hacer cuando nos hacen sentir que somos muy pequeños? Es fácil decirlo, tan solo debemos despertar a nuestro gigante dormido.

Para hacerlo, debemos seguir unas pautas que nos ayudarán a ser un poco más felices y a despertar ese yo interior que teníamos dormido y carente de autoestima. Hoy es el día de despertarlo, ¡vamos!

Lee también: 8 hábitos que mejoran tu autoestima

Habla todo lo que necesites, ¡exprésate!

En ocasiones, guardamos cosas para nosotros mismos, para no involucrar a otros con la falsa creencia de que podemos molestarlos o preocuparlos sin querer. Hablar de algo que te preocupe te aliviará, expresarte incluso puede hacer que aclares tus ideas.

¿Por qué mantienes a tu gigante dormido? ¡Despierta ya! No estás preocupando a nadie, deja de fingir que todo está bien. Si tienes necesidad de contar lo que te ocurre ¡hazlo! Habrá mucha gente encantada de escucharte sin juzgar.

Administra bien tus recuerdos

Como bien mencionamos, en nuestra vida le damos mucha importancia a todas aquellas experiencias negativas que hemos vivido. Realmente, cuando giras la vista hacia tu pasado ¿qué recuerdas? ¿Qué recuerdos albergas más en tu mente?

Descubre: No entendemos el valor de los momentos hasta que se han convertido en recuerdos

pareja dándose un abrazo

Piensa en todos esos recuerdos, analízalos y aprende de ellos. Te darás cuenta de lo mucho que has cambiado y en vez de ahogarte en ellos, aprovéchalos para darte el impulso necesario para seguir adelante sean cuales sean las dificultades.

Es el momento de redescubrirte

Es en los peores momentos donde aprendemos a conocernos mejor, donde nos damos cuenta de quiénes somos realmente. Adopta la mejor postura ante este hecho y fíjate en cómo eres. ¿Qué te gusta? ¿Qué no te gusta? ¿Qué estás haciendo mal?

Si has pensado en algún momento en cambiar o te has preguntado cómo eres, es en estos momentos donde debes analizarte. Eso sí, analízate con ojos de verdad y no cierres los ojos ante lo que no te gusta. Porque si no te gusta, ¡cambia!

No puedes controlarlo todo

Esto es algo que debes tener en cuenta, no puedes controlarlo todo, es más, apenas puedes controlar cosas. Por eso, debes empezar a aceptar las cosas. ¿Duelen? Claro que sí, pero fíjate en lo que puedes aprender de todo aquello que te ha ido mal, de todo aquello que te ha dolido.

No te puedes perder: El dolor emocional es el que más tarda en sanar

Las experiencias negativas suceden, pero hay algo muy bueno en ellas: el poder de aprender y seguir adelante. El único bloqueo existe tan solo en tu mente. Acepta que las cosas suceden, acepta tus derrotas, acepta tus fracasos. El gigante dormido que hay en ti despertará y se levantará con más fuerza aún si cabe.

manos protegiendo al sol

Creemos que debemos siempre mostrarnos fuertes, valientes, cuando no somos capaces de ver que los más grandes también han sido en su momento los más débiles. Reconocer los errores, reconocer que hay un gigante en ti, pero que no lo ves, será imprescindible para empezar a despertar.

Despierta a todo lo que eres capaz de lograr, despierta a las oportunidades, despierta a quién eres de verdad. Tú eres gigante, aunque en ocasiones puedas sentirte muy pequeño. Es algo normal, algo humano. Lo importante es saber levantarte, aun cuando has tropezado mil veces; confiar en ti, aunque la autoestima no esté de tu parte.

¿Estás preparado para despertar a tu gigante dormido? O… ¿ya lo has despertado?

Te puede gustar