Quiero en mi vida personas que suman, no que restan

Además de rodearnos de personas que nos ayuden a crecer y que nos aporten, también nosotros debemos esforzarnos por ser personas que sumen a los demás y no que resten

Es importante rodearnos de personas que suman a nuestra vida aprendizajes y cualidades positivas a largo plazo. Esas son las personas que merecen la pena o, mejor dicho, las que merecen nuestra alegría y nuestras sonrisas.

Por eso, es bueno que hagamos un buen repaso a nuestras relaciones y determinemos las personas que suman y las que nos hacen mal con el objetivo de maximizar el beneficio que obtenemos de nuestros vínculos.

En este sentido, algo que debemos tener muy claro es que no todo es blanco o negro. Por esta simple razón, habrá momentos en los que alguien descontará algún grado de nuestro bienestar y, en otros, esa misma persona sumará tanto que compense la pérdida anterior.

No obstante, hay personas o relaciones con las que atisbar al horizonte un futuro negro es inevitable. Es aquí donde más tenemos que esforzarnos por evitar que nos manipule emocionalmente lo negativo.

Mujeres unidas por su cabello

Cuando prima lo negativo en nuestras relaciones

Hay personas que revolucionan un momento vital con intenciones enmascaradas y sentimientos negativos cegados por egoísmos y desdén.

Al principio, y como consecuencia de casos extremos, no damos crédito a lo que estamos viendo, estorbando nuestra capacidad de “contemplar con otros ojos” a esa persona que nos resta, es decir, es como si tuviésemos los ojos vendados ante la realidad.

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Lo que nos dificulta este caminar son las expectativas, las cuales entorpecen la acción de poner distancia emocional para liberarnos de personas con las que sufrimos y que merman nuestros sentimientos, pensamientos y metas.

La distancia emocional, alejarnos del dolor que nos acerca a la infelicidad

En vez de dejarnos ahogar cuando nos encontramos con estos vampiros emocionales en nuestra vida, tenemos que ser conscientes de quién y cómo es capaz de hacer que se nos apague la mirada y que suframos dificultades emocionales.

Así, para tomar distancia emocional, lo primero que debemos saber es que no hay nada ni nadie que merezca despojarnos de nuestra esencia.

Esta es una máxima que siempre debe acompañarnos en la vida, pues nuestros atributos no pueden ser dependientes de lo que los demás ansíen. Las personas que suman no nos harán sentir así.

Mujeres caminando de espaldas

Los beneficios de la distancia emocional

Gracias a ella, logramos alejarnos del miedo, del dolor, de la dependencia y de la toxicidad que fomentan las relaciones insanas. En este sentido, debemos tener muy presente que una relación insana no es solo culpa de uno, sino que cada miembro realiza o permite que la negatividad reine en la sala.

Sea como sea, hay patrones negativos de comportamiento e interacción que se establecen y de los que hay que alejarse. Solo liberándonos de esta carga psicológica lograremos que nuestra autoestima esté protegida y que las malas intenciones de otras personas no nos empequeñezcan. Solo entonces estaremos en disposición de ayudar a esas personas conflictivas.

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Porque es importante que, si aún nos quedan ganas y podemos hacer un esfuerzo, hagamos entender que llevan a cabo comportamientos tóxicos, que el verdadero conflicto está en su interior y que, si de verdad les interesa, pueden cambiar su manera de relacionarse.

“No hay nada mejor que reencontrarse con uno mismo y perdonar a la otra persona, tenga razón o no, porque la gente, cuando hace cosas dolorosas, normalmente las hace porque en ese momento no podía hacerlo mejor, porque tenía miedo o por lo que fuera. Entonces, perdonar es algo maravilloso”

-Marwan-

Sé una de las personas que suman

A todos nos gusta las personas que suman cosas positivas a nuestra vida. Sin embargo, cuando algo injusto nos sucede o hay un punto de dolor en una relación, el sufrimiento puede precipitar que nuestros pensamientos se infecten de prejuicios y de victimismo. Evitar esto requiere de una gran capacidad de trabajo interior que genere un diálogo interno saludable.

Ante el dolor repentino e intenso, lo que debemos saber es que la rabia que genera es temporal y que el daño no tiene necesariamente que saldarse con un pago, aunque lo deseemos en un momento dado.

personas que suman

Como vemos, alimentando los rencores morimos poco a poco. Cuando alguien te hace daño es como si te mordiera una serpiente.

Poco a poco se van haciendo con nuestros pensamientos, comportamientos y emociones, comiéndonos por dentro. Esto hace que perdamos vitalidad y esperanza.

Esto tampoco debe asustarnos en exceso porque guardar rencor es tan humano como perdonar o errar. De hecho, dicen que quien no ama, no perdona, y que el culpable del perdón es el amor hacia la vida, hacia el otro y hacia uno mismo.

Por eso perdonar, olvidar rencores e intentar hacerlo lo mejor posible es convertirnos en una de esas personas que suman tanto en la vida de los demás como en la nuestra, pues así aligeramos el peso de nuestra maleta y afianzamos nuestro recorrido por la senda de la madurez emocional.

  • Margot, J.-P. (2007). La felicidad. Praxis Filosófica. https://doi.org/10.1161/01.RES.72.5.1082
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