Quistes en el hígado: causas y tratamiento

En muchas ocasiones los quistes en el hígado se descubren de forma casual, ya que suelen ser de tamaño minúsculo, no mostrar síntomas específicos y pasar desapercibidos

Los quistes en el hígado suele ser una dolencia inusual que en muchos casos pasa desapercibida en los pacientes. Por lo general, no son más que pequeñas lesiones en el tejido hepático sin mayores consecuencias ni síntomas.

En otros casos, estos quistes pueden adquirir un mayor tamaño y alterar las propias funciones del hígado y, por ello, los médicos deberán optar siempre por una cirugía reconstructiva.

Dentro de las dolencias hepáticas, esta es una de las menos conocidas y por esta razón queremos explicarte las causas que determinan la aparición de estos quistes y los síntomas que podemos llegar a sentir.

Estamos seguros de que estos datos te serán de utilidad.

Qué son los quistes hepáticos

Un quiste es cualquier lesión en el tejido donde se almacena líquido, pudiendo adquirir diversos tamaños. Ahora bien, en el caso de los quistes hepáticos, estos suelen ser de pequeñas dimensiones y afectan en mayor grado a las mujeres.

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En el caso de que estos quistes superen los 5 cm de diámetro, estaríamos ya ante una lesión considerable en el tejido hepático. Es entonces cuando aparece una sintomatología determinada y se altera la funciones de este órgano.

  • Se producen cambios en el funcionamiento de la vía que conecta con la vesícula biliar.
  • El hígado puede inflamarse y aumentar de tamaño.
  • Los quistes grandes que no se detectan a tiempo pueden romperse e iniciar un proceso infeccioso o un sangrado que nos causará problemas más graves.
  • En algunos casos no aparece un único quiste, sino varios. Si todos acaban desarrollando grandes tamaños, el cuadro clínico será más grave y se necesitará de una cirugía para restaurar el hígado de esas lesiones.

Síntomas asociados a los quistes hepáticos

Tal y como hemos señalado al inicio, por lo general los quistes de pequeño tamaño no presentan síntomas. Lo más frecuente es saber de su existencia de modo casual, y si nos sometemos a alguna prueba de contraste como un PET-TAC o una simple ecografía.

Mujer con dolor de estómago

Cuando se detecta un quiste hepático de pequeño tamaño no se suele tomar ningún tratamiento ni se establecen seguimientos. Son asintomáticos y no tienen mayor gravedad.

Ahora bien, en caso de que un quiste alcance ya entre los 4 y los 5 cm empezaremos a sentir síntomas muy característicos:

  • Dolor abdominal
  • Presión y malestar
  • Malas digestiones
  • Cansancio
  • Inflamaciones o fiebre
  • Calambres abdominales
  • Vómitos

Cabe decir que en cada persona los síntomas serán de una forma u otra, pero por lo general, estas son las molestias más comunes. Nuestro médico será quien nos dé el diagnóstico y quien determine el proceso que debemos seguir, que suele ser siempre una cirugía.

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Causas que determinan la aparición de los quistes hepáticos

Los quistes hepáticos suelen ser alteraciones infrecuentes que casi siempre tienen un origen genético. No tienen demasiada importancia, a no ser, como ya sabemos, que sean de gran tamaño.

Ahora bien, puesto que lo más común es que muchas personas los tengan y no lo sepan, no se sabe con exactitud qué incidencia tienen en la población. Se tiene más información de los “quistes gigantes”, cuyas causas podrían ser las siguientes:

quistes en el hígado

  • Una insuficiencia renal puede traer como consecuencia la aparición de quistes en el hígado. Se acumulan líquidos, toxinas, y todo ello altera la función hepática.
  • Un mal funcionamiento del bazo o la vesícula biliar también puede ocasionar este tipo de dolencia.
  • Se han visto casos de pacientes con aneurismas intracraneales que han desarrollado quistes hepáticos.
  • Otro dato que debemos tener en cuenta es que, si bien es cierto que el 50% de los casos de pacientes con quistes en el hígado tiene como origen el factor genético, también puede deberse a la presencia de un parásito.
  • El parásito Echinococcus granulosus es el causante también del desarrollo de esta alteración, y se conocen como los llamados quistes hidatídicos. Tienen buen tratamiento y se suelen resolver.

Hay que tener en cuenta que en ocasiones algunos quistes pueden ser en realidad tumores malignos metastásicos del hígado.

Por ello, es necesario siempre contar con pruebas de contraste donde los especialistas los diferenciarán o tomarán otras decisiones para estar más seguros.

¿Se pueden prevenir los quistes hepáticos?

Tal y como hemos detallado a lo largo del artículo, la gran mayoría de quistes hepáticos tienen como origen nuestra propia herencia genética.

Si nuestros padres no saben que tiene quistes hepáticos es difícil que nosotros conozcamos el riesgo de desarrollarlos.

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No obstante, la mayor precaución va a estar, sin duda, en evitar contraer el parásito que puede hacer que adquiramos esta dolencia.

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Toma nota de cómo estar prevenido:

  • El Echinococcus granulosus suele ser un parásito común en los cánidos (perros, lobos, chacales, coyotes…). Por ello, es importante que no acariciemos ni besemos a perros que no han sido previamente vacunados y desparasitados.
  • Si tenemos perros en casa es importante que reciban todas sus vacunas.
  • A la hora de consumir fruta y verdura cuida de lavarla previamente.
  • Mantén una adecuada higiene en las manos, lávalas con frecuencia y toma siempre agua embotellada.

 

 

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