La radioterapia en el cáncer de mama

La radioterapia es una parte importante en el tratamiento del cáncer de mama, administrándose siempre de manera individualizada y procurando en la medida de lo posible evitar los efectos perjudiciales de la misma.

La radioterapia consiste en la utilización de radiaciones ionizantes para el tratamiento de tumores. Las dos radiaciones más usadas para la eliminación de células cancerosas son los rayos X y los rayos gamma. Se utiliza la radioterapia en el cáncer de mama pero también en numerosos tipos de cáncer como el de vejiga o el de pulmón.

El cáncer de mama es el más frecuente en la población femenina aunque en España la incidencia no es tan elevada. Actualmente y gracias a los programas de cirugía y radioterapia, los índices de recurrencia en la mama han descendido hasta un 5 % en los 10 años posteriores al tratamiento.

La radioterapia en el cáncer de mama

La radioterapia en el cáncer de mama

El objetivo de la radioterapia es destruir las células tumorales alterando lo menos posible los tejidos sanos circundantes. La radioterapia suele utilizarse después de otros tipos de cirugía o las mastectomías, buscando erradicar cualquier tipo de célula tumoral que haya podido permanecer en el organismo.

Es clave destacar que la radioactividad no persistirá en el organismo después de la irradiación por lo que la vida del paciente fuera del hospital no se verá afectada.

Existen dos razones por las cuales se lleva a cabo este tipo de tratamiento en el cáncer de mama:

  • Profilaxis. Se consigue de esta manera reducir la posibilidad de complicaciones y recaídas.
  • Alivio de los síntomas provocados por el cáncer propiamente dicho.

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Tipos de radioterapia

En el cáncer de mama se utiliza generalmente un tipo de radioterapia conocida como radioterapia externa. En este tratamiento la fuente emisora de la radiación se encuentra en el exterior del organismo.

La individualización es un aspecto muy importante en este tipo de tratamientos pues cada paciente recibe un tratamiento específico y único.

No obstante, antes de comenzar la radioterapia debe realizarse una planificación de lo que va a ser el tratamiento. Ha de determinarse la zona concretar que se va a irradiar, las características particulares del paciente y las dosis de radiación que van a recibir los órganos cercanos.

¿Cuánto dura el tratamiento con radioterapia?

Cuánto dura el tratamiento con radioterapia

La radioterapia en el cáncer de mama dura normalmente en torno a 4-7 semanas. La dosis administrada y el número de sesiones programadas pueden hacer que este período de tiempo varíe.

Esto es así porque si la dosis de radiación se aplicara en una sola sesión podría desembocar en daños muy graves para el organismo. Permitir que los tejidos se mantengan indemnes y controlar el volumen de radiación que recibe el cuerpo son las razones fundamentales para fragmentar el tratamiento.

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Efectos secundarios

Algunos de los efectos adversos que pueden aparecer durante el tratamiento con radioterapia son los siguientes:

  • Astenia. Aunque la radioterapia en el cáncer de mama suele ser bien tolerada, puede aparecer cansancio de manera temporal. Es aconsejable no llevar a cabo graves esfuerzos durante el tratamiento.
  • Quemaduras y reacciones cutáneas. Durante la aplicación de la radioterapia es frecuente que aparezca un eritema en la zona irradiada, el cual desaparecerá con la finalización del tratamiento. Se recomienda además no exponer dichas zonas al sol hasta pasados unos meses después de la radioterapia.
  • Caída de pelo. Se encuentra limitada a las partes de la piel que reciben la radiación pero aparece muy frecuentemente tras dos o tres semanas después de iniciar el tratamiento.
  • Efectos a largo plazo, como pueden ser la disminución del tamaño de la mama y el aumento de la consistencia de la misma.

Recomendaciones para el cuidado de la piel

Recomendaciones para el cuidado de la piel

Algunas de las recomendaciones que se dan para mantener la piel en buen estado tras la radioterapia son las siguientes:

  • Lavar la piel con agua tibia y jabones suaves.
  • Evitar tanto el agua muy caliente como muy fría.
  • Procurar evitar los traumatismos y la exposición al sol, sobretodo en el caso de las zonas irradiadas.
  • Evitar el uso de cremas o lociones, usándose solamente aquellas recomendadas por el propio médico.
Marcos Pedrosa

Farmacéutico. Leer, escribir e imaginar son mis tres pilares. Buscando constantemente aquello que me llene, promoviendo la salud y tratando siempre de mejorar.

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