Receta de sopa azteca

La gastronomía mexicana tiene mucho para ofrecer además de los típicos tacos y burritos. Por ello, vale la pena probar esta rica y nutritiva sopa azteca.

La sopa azteca es un plato que pertenece, sin lugar a dudas, a la gastronomía mexicana. Se caracteriza por un sabor picante que se mezcla a la perfección en el paladar con el aguacate. De esta forma, obtenemos también un balance entre lo líquido del caldo y lo suave y ligero del aguacate.

No obstante la característica que más resalta de la sopa azteca es su presentación: se decora la superficie con unas tiras de tortilla de maíz y, en el centro, se añaden un par de cucharadas de crema de leche.

Se dice que la sopa azteca data de la época prehispánica, específicamente de Tlaxcala, una región de México bien conocida por su abundancia en cultivos de maíz desde tiempos inmemoriales. De hecho Tlaxcala significa ‘tierra de maíz” en la lengua indígena. Por supuesto, con la llegada de los colonizadores, se introdujeron nuevos ingredientes y, con el tiempo, la sopa azteca se fue enriqueciendo hasta llegar a ser lo que hoy en día conocemos.

La receta que vamos a compartir contigo a continuación se elabora en poco tiempo. No te tomará más de media hora, por lo que vale la pena prepararla tanto para un almuerzo rápido como para una cena. Por otra parte, no tiene ningún tipo de dificultad, ya que no requiere de ninguna técnica en particular.

Ingredientes

  • 1 ajo pequeño
  • 30 chiles pasilla
  • 2 cebollas grandes
  • 2 cucharadas taza de agua (30 ml)
  • Condimentos: sal y pimienta
  • ¼ vaso de crema de leche (50 g)
  • 2 aguacates grandes
  • 2 tazas de caldo de pollo (500 ml)
  • 1 vaso de aceite vegetal (200 ml).
  • ½ taza de queso panela (150 g)
  • 50 chiles jitomate grandes
  • 1 paquete de 10 tortillas de maíz
  • Opcional: orégano, perejil, cilantro, tomate, manteca de cerdo, zumo de limón.

Preparación

  1. Corta las tortillas en juliana. Procura que te queden tiras largas y delgadas.
  2. En una sartén previamente engrasada con un poco de aceite vegetal, fríe las tiras de tortillas. Una vez las tengas listas, colócalas sobre un plato con papel absorbente para retirarles el exceso de aceite. Reserva.
  3. Aparte deberás cortar la cebolla, los chiles y el ajo en trozos pequeños. Seguidamente, con ayuda de la licuadora, procesa los trozos de la cebolla, los chiles y el ajo con un poco de agua. Obtendrás una salsa líquida.
  4. Lleva la salsa a la sartén donde freíste las tiras de tortillas. Añade un poco más de aceite y deja que se cueza a fuego medio durante unos minutos. No dejes de remover de vez en cuando. Tras unos 5 o 6 minutos ya podrás agregar el caldo y continuar removiendo.
  5. Una vez esté lista la salsa, procede a sazonar con sal y pimienta (puedes utilizar solamente negra o las tres pimientas). Apaga el fuego y deja que repose un momento.
  6. Pela y trocea el aguacate en cubos pequeños.
  7. Sirve el caldo y añade las tiras de tortillas, los cubos de aguacate y la crema de leche. ¡Ya tienes tu sopa azteca, disfrútala!
  8. En caso de que hayas decidido añadir los ingredientes opcionales, debes tener en cuenta que estos deberás licuarlos junto con la cebolla y los chiles de acuerdo al paso número 3. Cabe destacar que la manteca de cerdo hará que la sopa quede más espesa. Al final de todo, añadirás el zumo de limón (con 1 cucharada es suficiente por plato).

Nota: en lugar de freír las tiras de tortilla, puedes hornearlas a 180 ºC durante unos minutos o hasta que estén doradas y crujientes.

Por otra parte, para que el caldo tenga un sabor aún más auténtico, puedes asar los ingredientes antes de comenzar con la preparación de la sopa azteca como tal. Esto dependerá de cuánto tiempo dispongas y el sabor que quieras conseguir.

Posibles acompañantes para la sopa azteca

  • Pan pita
  • Casabe
  • Tocino troceado
  • Chicharrón tostado
  • Queso blanco (rallado o en cubos)

La sopa azteca es un plato principalmente lleno de proteínas y lípidos, por lo que tiene un gran aporte energético. Por esta razón es una excelente opción para comer durante los meses de invierno. Lo mejor es que te ayudará a entrar en calor rápidamente.

Y ahora que ya conoces todos los posibles acompañantes con las que puedes servirla, no tienes excusa para no disfrutarla. ¡Anímate a probar esta delicia mexicana!