Recomendaciones de un fumador para dejar la adicción al cigarrillo

Recomendaciones de un fumador para dejar la adicción al cigarrillo

Al acudir a un especialista para dejar de fumar no estamos admitiendo nuestra debilidad, sino que estamos reafirmando nuestra determinación para abandonar este hábito tan perjudicial
Recomendaciones de un fumador para dejar la adicción al cigarrillo

“Las recomendaciones” del fumador que escribe este post – y no prueba un cigarrillo desde hace años – pueden resumirse a una sola recomendación fundamental que es acudir a un profesional de la salud para que les guíe en el camino de salida de esta enfermedad. Existen numerosos prejuicios y muchas falsas creencias sobre cómo dejar de fumar, sin embargo, estadísticamente está claro que los mejores resultados se logran con ayuda de especialistas.

Es cierto que hay muchos métodos, guías y consejos bien fundamentados (como el que pueden encontrar en este artículo) para dejar de fumar. Pero, la mayoría de las veces, se pierde de vista algo fundamental, y es que fumar implica una adicción a una sustancia, a una droga en el sentido más amplio del término. Esto acarrea algunas consecuencias que no siempre son bien comprendidas y valoradas.

Refutando algunos mitos y prejuicios sobre la adicción al cigarrillo

Existen además numerosos prejuicios, por ejemplo, personas que creen que si acuden a un especialista en busca de ayuda estarán  mostrando que son débiles, y en cambio si logran dejar el cigarrillo por su cuenta demostrarán que son más fuertes. Lo que está realmente comprobado es que dejar la adicción al cigarro es mucho más difícil e implica un mayor sufrimiento si se intenta hacer por cuenta propia, y lo que no hay es ninguna necesidad de pasarlo mal…

Muchas personas no desean acudir al médico para dejar de fumar por miedo, acudir a un médico es asumir plenamente que se está enfermo. Además, existen otros mitos: usualmente se usan medicamentos como parches o chicles de nicotina y psicofármacos para ayudar a dejar la adicción al cigarro. Esto de por sí genera miedo y rechazo en algunas personas.

Si esas personas supieran que los chicles o parches de nicotina se usan como una forma de ir supliendo la nicotina que está presente en los cigarros (junto a otra cantidad de productos químicos extremadamente tóxicos), y hacen que el organismo, el cerebro en particular, no se vea tan afectado ante la falta de esa sustancia que implica el ir reduciendo la cantidad de cigarros que se consumen a diario, probablemente cambiarían de opinión al respecto.

Si supieran las personas que se niegan al uso de psicofármacos como parte del tratamiento para dejar el cigarrillo que el medicamento que se usa habitualmente es Bupropión (o un antidepresivo similar), cuya función es evitar que la persona sienta el muy desagrade síndrome de abstinencia, probablemente cambiarían de opinión al respecto. Además, si supieran que este psicofármaco no deja “atontada” a la persona que lo toma, ni genera dependencia, y, sobre todo, si las personas supieran que el tomar este tipo de medicamentos aumentan drásticamente (de un 10 % a un 70 %) las posibilidades de tener éxito al intentar dejar el cigarrillo, ya que solucionan el factor clave del desagradable síndrome de abstinencia a la nicotina, seguramente cambiarían de opinión al respecto.

Medicamentos para dejar la adicción al cigarrillo

El poder de la adicción

La nicotina es una sustancia muy adictiva, como saben aquellos (que como el que escribe) han llegado a fumar una cajilla por día, por lo que al estar un par de horas sin encender un cigarro comenzamos sentir un “deseo” de fumar sumamente intenso. Aunque los efectos que producen son muy diferentes, algunos comparan la necesidad de ir por el próximo cigarrillo con la adicción generada por la cocaína. Por ello y no porque genere un estado conciencia alterado es que se considera el consumo de tabaco como una drogodependencia.

Únicamente los fumadores que tienen baja dependencia a la nicotina y que tienen una gran autocontrol (todos creemos que los tenemos) logran dejar el cigarrillo sin ayuda. El resto, o fracasa, deja de fumar durante un tiempo y luego vuelve caer en el la adicción, o logra dejar el cigarrillo mediante un gran esfuerzo y un gran sufrimiento – que se podría evitar.

Muchas personas no saben estas cosas por no acudir a un profesional, usualmente suele ser un neumólogo el encargado de estos tratamiento, quien les permitiría acceder a esta y a mucha más información al respecto porque, simplemente, estará allí para responder a cada duda específica que se tenga.

El mecanismo perverso

Una de las informaciones que es fundamental conocer es el mecanismo de funcionamiento del cigarrillo: su carácter adictivo está dado porque la nicotina es una droga que impacta en el cerebro creando una sensación de bienestar. El cerebro se acostumbra a esa sensación de bienestar que dura determinado tiempo, y luego, cuando la concentración de nicotina en sangre baja con el paso de las horas (o cuando un acontecimiento nos produce un bajón anímico), el cerebro demanda de nuevo esa sensación de bienestar. Esa demanda (del cerebro por la sensación de bienestar que genera la nicotina) es percibida por nosotros (nuestro cerebro) como “tener ganas de fumar un cigarrillo”. Es un mecanismo muy perverso.

Al fumar el próximo cigarro, piensen que, mucho más que haciendo lo que desean hacer, estarán dentro de un proceso químico del que es muy difícil salir a menos que se recurra a un especialista.

Imagen cortesía de Marcel Germain Hebe Aguilera y de e-MagineArt.com.